logotipo

img_google
Nos gusta el agua
Miramos, nos miran.... vivimos
Acerca de
Nos mirais, y nos gusta que lo hagais. Os miramos, y nos gusta lo que haceis. Nos gusta vivir.
Sindicación
 
La primera vez
Lo primero fue la tristeza. Cuando Álvaro me propuso ir por primera vez a Talismán, creo el sentimiento mas fuerte que tuve fue tristeza. Porque sentí que algo no iba bien, como cuando empiezas a notar un ruido extraño en el coche, o se te desencaja un poco la puerta de un armario, o te das cuenta de lo sucias que están las cortinas, las mismas que te encantaron por el color tan bonito que tenían. Aunque no pensé que él estuviera cansado de mí, si que quería algo diferente, probablemente estar con otra mujer y que además yo pudiera estar con otro hombre, cosa que yo no quería hacer. No quiero ser un cromo intercambiable por otro, aunque sea el más valioso. Quiero ser toda la colección.

Es complicado escribir sobre primeras veces. Y más si eso implica otra primera vez, como en este caso, al iniciar este blog. Hacia tiempo que me apetecía visitar un local “liberal”, “de intercambio”, o como quieran llamarse. Y no lo quería hacer por intercambiar nada, salvo opiniones, sino por pura (y he de reconocer que morbosa) curiosidad. Pero una cosa es el pensamiento, y otra muy distinta explicárselo a tu pareja. La respuesta de Alba, cuando se lo plantee en serio (quiero decir fuera de conversaciones más o menos “divertidas”) fue decirme que estaba claro que ambos queríamos acostarnos con otras personas. Y yo no quería eso. Ni acostarme yo, ni que ella se acostase con nadie (y con “acostarse”, me refiero a follar, por si no se entiende). No, yo quería mirar. Mirar como era la gente, que hacían, como se movían… Y quería hacerlo con ella, compartirlo con la mujer con la que comparto tantas cosas.

La noche del día D fuimos a cenar. No comí demasiado, quizás porque mi estómago ya estaba bastante lleno con los nervios. Compartimos mantel y palabras. Me explico que él tan sólo tenía curiosidad. Que, a pesar de lo que pudiera parecerme, no tenía ninguna idea previa de lo que podía encontrar allí. Álvaro parecía tener muy claro que no teníamos que hacer nada que no quisiéramos hacer. La verdad es que la idea de mirar y, porque no, que nos mirasen, si que me producía cierta curiosidad. Así que decidimos ir, sin que la decisión me quitase ni un poquito del terrible miedo que sentía.

Aquel día fue muy, muy completo. Era miércoles santo. Sus hijos, que viven con nosotros, estaban con su padre hasta el lunes. Yo acababa de dejar al mío con su madre. Unas copas de cerveza, en una terraza, con un día espléndido de abril. Y hablamos. Y hablamos. Yo creo que me enamoro de ella cada vez que estamos solos, sus labios… Hicimos el amor nada más entrar en casa. Enterré mis caricias y mis labios en su sexo, entregándole de nuevo lo que sólo ella puede tener. Recorrí sus pechos, sus caderas y mi sexo entró en ella para culminar una tarde… completa. Y luego… nervios. Nervios y miedo. Nervios, porque una cosa es la curiosidad, y otra la prudencia. Miedo, porque no quería hacerla daño de ninguna manera, por acción u omisión, y no sabia que podía pasar allí. Y nos fuimos a cenar, y seguimos hablando, y nos encontramos a otro lado de la cera de una puerta negra, riéndonos como críos y muertos de vergüenza, para ver si veíamos entrar a alguien, y si tenían cuernos, rabo o eran rojos. Vimos entrar a dos parejas, y parecía que nos las podíamos haber encontrado en cualquier sitio.

Fuimos y nos pasamos 10 minutos en la puerta, los cuatro, él y yo y vergüenza y miedo (no tenia ni idea de lo que iba a encontrar allí dentro). Nos decidimos a entrar y me encontré en un local donde la gente se tomaba sus copas con total normalidad, y donde desde luego, la gente no estaba haciendo el amor desnudos por las mesas.

Así que entramos. Una barra. Un camarero. Parejas. Hasta aquí, todo normal. Como en cualquier bar o pub. La primera diferencia llegó cuando una pareja subió hasta la barra con solo unas toallas tapándolos. Eso era novedoso. Más risas, menos nervios. Damos una vuelta por el local. Espacioso. Un jacuzzi (agua, claro…) amplio en la planta de abajo, una planta intermedia con la barra y otra habitación, con unas cuantas mesas , una planta intermedia con más mesas y sillones, y una planta de arriba con camas. Y nosotros… y toda la noche por delante.

Poco a poco me fui tranquilizando y en el piso de arriba vimos que había un “cuarto oscuro” donde se escuchaba una música suave y la gente estaba bailando y acariciándose. Al cabo de un tiempo (y de unas copas), entramos allí, animados sin duda por el ambiente del local, que consiguió que acabáramos igual que los demás, con los labios y las manos en el cuerpo del otro. Yo estaba cada vez más excitada y como a cada momento que pasaba me iba encontrando más y más a gusto, subimos al ático. Allí, en unas camas hicimos el amor, y ahora éramos sólo los dos, porque Vergüenza y Nervios debían estar por otra parte del local, sin duda haciendo lo mismo que nosotros. Ahora me gusta ir a Talismán, y me siento cómoda allí. Nadie te molesta si tú no quieres y el ambiente es muy sensual.






 
Comentario:
Repito aqui la respuesta a tu comentario:

Te agradezco tu post, JJ. No sabes como te lo agradezco. No sabes adonde llega. Me llega tan dentro que me es díficil contestar. Esa pareja que dices era posible, existía y funcionaba.

La culpa de que ahora parezca que no es posible, de que parezca que no existe y que desde luego no esté funcionando, es mía. Es culpa de mis mentiras. Por un lado, por las acciones ocultadas. Es cierto, creeme, que no eran más que un juego, una fantasía, algo que no pretendía, ni mucho menos existir en la realidad. Nunca he querido, ni he estado con otra mujer. Es más, nunca he tenido necesidad de hacerlo. Pero no me engaño. Soy consciente de la importancia que tiene, de la reacción que enterarse ha tendi en Alba. Porque ella no sabe lo maravillosa persona y mujer que es. No sabe, aunque parezca mentira, lo que supone en mi vida. Y es normal que piense que no lo es todo para mi, con lo que ha pasado, y no solo esta vez. Pero nunca he pretendido sustituirla, nunca he creido que me faltaba algo con ella, y mucho menos en el sexo.

Y después está la mentira. Las mentiras. Porque no me puedo amparar en que sólo ha sido esta, Ha habido más. Miento. Es cierto. Y eso produce aún más inseguridad. Si ya el hecho la produce miedo, asco y angustia, ¿cómo voy a pretender encima convencerla, si no cree en mí? La mentira, la falta de confianza es aún peor. Engrandece el hecho, y le quita los límites de la realidad. Lo entiendo.

Por favor. No dejes de escribirnos, de comentarnos, de ayudarnos. Cualquier comentario, cualquier apunte es bienvenido. Soy consciente de mi fallo, de mis fallos. Y se que necesito ayuda, no porque no sea capaz de no engañarla mas, y me refiero con ello a entrar en internet, a fotos o videos, a buscar cosas que no necesito, que no quiero hacer, a no ser que sea porque los dos lo hacemos jutnos. Me refiero a no mentir, a comprender porque una persona inteligente, razonable, en general buena persona, es capaz de estropear la mejor relación que jamás ha podido tener, y cambiarla por el escape rápido de una mentira. Quiero no hacerlo más. Si ya estaba convencido, ahora lo estoy más.

Se que me quiere, se que la quiero. Los demás, lo que leis estas páginas como yo, no creo que penseis otra cosa. Estoy dispuesto a recibir ayuda. Soy consciente de mi problema, y admito que me vendra bien cualquier ayuda. No voy a engañarla mas, JJ. No voy a hacerlo. Ella puede creer que también te estoy mintiendo a tí, pero no es asi.

Y por favor, te pido que no te preocupes, que vivas tu vida lo mejor posible. Gracias por escribir
Cada uno se labra su camino, y el hecho de mi fallo, o de lo que pasado, no es una ley. Sigue comentando por favor.
 
Comentario:
He vuelto a visitar vuestro blog para alimentar mi espíritu de vuestro espíritu. De esencia de pareja. De sustancia de amor en pareja.

Mi sorpresa ha sido enorme. Me parece una de las hitória humanamente más triste y con mucho de incomprensible. Es para mi como el final de una Utopía. Un bofetón a mano abierta en el alma con recorrido de ida y vuelta. De esos que te dejan un buen rato sin reacción e incluso sin respiración.
También he visitado la de Alvaro sin Alba siguiendo el enlade de este y no salgo de mi asombro y triteza.

No voy a escribir más porque sinceramente estoy muy tocado anímicamente. Que la pareja que escríbió el primer post de este blog sea la misma que está cruzando estos comentarios es algo que mi mente no asimilará facilmente. Además de incomprensible me parece demasiado triste como para aceptarlo.

Vuestra primera entrada (en la que por cierto no he visto mi comentario colgado y no se porque) me hacía creer en muchas cosas que ahora se tambalean más y más cuanto más post vuestros leo.

Si esto fuera un chat seguro que querria seguir cruzando impresiones y sentimientos, pero me parece demasiado cruto. Me deja como con el corazon "en carne viva" y tengo problemas incluso para saber lo que realmente querría decir. Incluso dudo que pudiese aportar algo sin la duda de no poderlo sostener unos momentos después. Y es que después de lo que he leido, tengo que ordenar mis ideas y meditar sobre ello porque mis porpios sentimientos me traicionan esta noche....

Perdonad la crudeza.

Un beso a ambos.
No