¿Cómo expresar lo que siento?
Me pides que te cuente. Me dices que te diga si te deseo. ¿Qué te puedo contestar? Ni yo misma lo sé. Solo sé que estos últimos días tengo la sensación de que no existe el color, que no hay azules, ni rojos ni rosas sino que todo es gris. Es como si me hubiera muerto un poco y mis ojos estuvieran acostumbrándose a un tipo de luz mortecina y difusa, llena de sombras que crecen como la espuma. Y todo porque me han devuelto mis sueños y mis ilusiones, otra vez y de golpe, esos que un día regalé envueltos en un papel de color confianza.
Pero indudablemente mi mente no esta vacía. Al contrario, esta llena de imágenes en las que me veo teniendo conversaciones absurdas sobre el color de la luz o de saltos en el vagón de un tren en marcha; de risas incontrolables viendo niños saltando para agarrar el cielo; de lágrimas por la traición y la ausencia de los seres queridos; de conversaciones telefónicas interminables que no me dejaban ver la película, pero que encendían mi cuerpo durante horas…
Imágenes de días llenos de sol aunque lloviera, de veranos de sudokus y de mar, de inviernos odiados que dejaban de ser odiados a las 7 de la tarde.
Y de noches. De noches de sábado ansiosa y expectante. De cubatas y café irlandés. Y hasimuri. De amor y de pasión, de caricias y suspiros, de labios, bocas, manos, cuerpos, piernas… Y de agua.
No se si te deseo pero lo añoro, claro que sí. Añoro tiempos mejores. Pero ahora una puerta se ha abierto y yo tengo que salir por ella, deprisa, porque me da miedo lo que dejo al otro lado. Y aunque lo eche de menos no quiero volver a entrar. Voy a salir y a respirar, voy a mirar las cosas sabiendo que los colores tarde o temprano volverán y que las sombras de una vez por todas se marcharán.
Pero indudablemente mi mente no esta vacía. Al contrario, esta llena de imágenes en las que me veo teniendo conversaciones absurdas sobre el color de la luz o de saltos en el vagón de un tren en marcha; de risas incontrolables viendo niños saltando para agarrar el cielo; de lágrimas por la traición y la ausencia de los seres queridos; de conversaciones telefónicas interminables que no me dejaban ver la película, pero que encendían mi cuerpo durante horas…
Imágenes de días llenos de sol aunque lloviera, de veranos de sudokus y de mar, de inviernos odiados que dejaban de ser odiados a las 7 de la tarde.
Y de noches. De noches de sábado ansiosa y expectante. De cubatas y café irlandés. Y hasimuri. De amor y de pasión, de caricias y suspiros, de labios, bocas, manos, cuerpos, piernas… Y de agua.
No se si te deseo pero lo añoro, claro que sí. Añoro tiempos mejores. Pero ahora una puerta se ha abierto y yo tengo que salir por ella, deprisa, porque me da miedo lo que dejo al otro lado. Y aunque lo eche de menos no quiero volver a entrar. Voy a salir y a respirar, voy a mirar las cosas sabiendo que los colores tarde o temprano volverán y que las sombras de una vez por todas se marcharán.





