Bofetón canjeable por Salvoconducto de Placer
La vida es la leche, la mierda existe; estas dos afirmaciones se pueden aplicar a la mayoría de cosas que pasan en la vida.
Estaba yo los otros días en una comida del teatro y en el intervalo entre el postre y el café, CR me pidió que la acompañara a unas insignificantes labores cuando nos encontramos a AL y su novio y empezó una interminable conversación de la que no me dio tiempo a cansarme por que me llamó mi madre por teléfono.
Mi madre me preguntaba o más bien dejaba caer (aparentemente con resignación) que yo esta Nochevieja quizá querría pasarla apartada del nido familiar, con mi gente en la ciudad donde estudio o a donde voy muy a menudo, entonces yo me conmoví lleno de amor como Cristo cada vez que se encontraba a una prostituta pecadora y le dije que no se preocupara por que este año me apetecía muchísimo pasarla rodeado de mi familia y mi gente allá en de donde yo procedo…
-Es que la que se va soy yo y tu padre a Córdoba…
Momento de silencio, mientras sentía en todo su esplendor la penetración de aquella flecha moral-circunstancial que me iba empalando conforme iba procesando la información. Y así va a ser, así está escrito, Jesús se conmovió y fue crucificado, aunque yo, como humano, tengo derecho a cagarme en la madre que parió….
La cena de Nochevieja y las uvas al final he decidido que las pasaré junto a las siguientes personas: mi hermano, su gata, su gato y sus ácaros del polvo, ya está, pero bueno, no dudo que después arderá esta ciudad que me vio nacer por obra y gracia de mi presencia y la presencia de la que me rodeen esa hermosa madrugada, y a ti que estás leyendo, seas quien seas, te pongo por testigo, de que este año, que tengo un piso solo entero para mí, el piso de mis padres (no es lo mismo un piso de estudiantes solo que EL PISO de tus padres solo) haré uso de mi casi infinito salvoconducto para transformarlo en inmensidades de placer extendidas de la cama al resto de habitaciones de la casa; no sé si será después de cenar, o antes de los churros, o después o las tres veces, pero no tengo duda de que este año 2006, recordaré que me lo pasé bien y que grité de gusto antes de dormir el día 1 por la mañana.
Feliz entrada de año a todos.
Estaba yo los otros días en una comida del teatro y en el intervalo entre el postre y el café, CR me pidió que la acompañara a unas insignificantes labores cuando nos encontramos a AL y su novio y empezó una interminable conversación de la que no me dio tiempo a cansarme por que me llamó mi madre por teléfono.
Mi madre me preguntaba o más bien dejaba caer (aparentemente con resignación) que yo esta Nochevieja quizá querría pasarla apartada del nido familiar, con mi gente en la ciudad donde estudio o a donde voy muy a menudo, entonces yo me conmoví lleno de amor como Cristo cada vez que se encontraba a una prostituta pecadora y le dije que no se preocupara por que este año me apetecía muchísimo pasarla rodeado de mi familia y mi gente allá en de donde yo procedo…
-Es que la que se va soy yo y tu padre a Córdoba…
Momento de silencio, mientras sentía en todo su esplendor la penetración de aquella flecha moral-circunstancial que me iba empalando conforme iba procesando la información. Y así va a ser, así está escrito, Jesús se conmovió y fue crucificado, aunque yo, como humano, tengo derecho a cagarme en la madre que parió….
La cena de Nochevieja y las uvas al final he decidido que las pasaré junto a las siguientes personas: mi hermano, su gata, su gato y sus ácaros del polvo, ya está, pero bueno, no dudo que después arderá esta ciudad que me vio nacer por obra y gracia de mi presencia y la presencia de la que me rodeen esa hermosa madrugada, y a ti que estás leyendo, seas quien seas, te pongo por testigo, de que este año, que tengo un piso solo entero para mí, el piso de mis padres (no es lo mismo un piso de estudiantes solo que EL PISO de tus padres solo) haré uso de mi casi infinito salvoconducto para transformarlo en inmensidades de placer extendidas de la cama al resto de habitaciones de la casa; no sé si será después de cenar, o antes de los churros, o después o las tres veces, pero no tengo duda de que este año 2006, recordaré que me lo pasé bien y que grité de gusto antes de dormir el día 1 por la mañana.
Feliz entrada de año a todos.
Querido Amor Invisible:
Papá Noel ya ha pasado y estamos a medio camino entre su paso y el de los Reyes Magos, pero este año no quiero que vengáis a mi casa, tampoco quiero un amigo invisible ni espero que lo que quiero o quería me satisfaga. Este año quiero hablarle a mi Amor Invisible, quiero que me atienda atentamente; lo primero, Amor Invisible, es decirte que guardes la cartera, pues no necesito nada que tenga que ver con lo que llevas en los bolsillos, sólo quiero que te rasques el corazón.
Querido Amor Invisible, este año no me he portado muy bien y me da mucha vergüenza reclamarte nada, pero necesito pedirte algunas cosas sin las que no puedo vivir. Quiero que me cuentes tus preocupaciones y discrepancias conmigo y con los demás cuando empieces a sufrirlas y no cuando no puedes contener una gota más; no quiero que te las guardes, porque te amargarás tú y a todos los que te quieren y tengas alrededor cuando explotes o las desahogues por un camino equivocado. Quiero que seas valiente y que uses la mano mía que te pertenece, cógeme la mano, querido Amor Invisible.
Quiero que cuando te señale con el dedo veas en mí la mejor fe de este mundo y por ello pienses junto conmigo por qué te estoy señalando. No quiero que me devuelvas la señalización para esquivar mi dedo, pues sé que no soy perfecto y tú puedes también señalarme con el dedo, pero yo quiero poner de mi parte para, ayudado por tu dedo y acompañado de tu sonrisa, ahondar en mis problemas al igual que quiero que me permitas a mi explorar los tuyos con el mismo cariño y esperanza que yo quiero regalarte. Quiero que sepas caminar sólo y si estoy lejos y estás perdido, no te lamentes, aprende a saber señalarte con el dedo, yo te ayudaré a la vez que me encanta que me ayudes.
Amor Invisible, quiero que me trates con respeto y cariño, no solo quiero cosquillas y masajes, no me llenan tus sonrisas si no sabes cómo contrariarme con cariño, cómo enojarte con cariño, cómo abofetearme con tus explicaciones con cariño, querido; no quiero que me abofetees la razón y el corazón tarde, quiero que, si lo necesitas, lo hagas a tiempo y en su justo momento por que las desventuras, desgracias y maldades, como en la naturaleza, existen, tan cierto como el aire que respiramos y la lluvia que cae, pero si son tardías, se convierten en ese invento del hombre llamado rencor, podrido rencor que ni tú ni yo merecemos. Quiero que si un día te interrumpo, no te enfades conmigo, quiero mejor que vengas y pongas tus labios sobre mi cuello para hacerme callar y me susurres al oido con cariño que no lo vuelva a hacer.
Querido Amor Invisible, quiero crecer contigo, quiero enseñarte y que me enseñes, no quiero ninguna frase de “te quiero”, quiero que seas capaz de mirarme fijamente a los ojos más de cinco segundos o cinco horas sin distracciones y sin ninguna fuerza que te haga torcer de nuestra trayectoria, quiero que me mires los ojos sin vacilar y sientas que eres capaz de poseerme y dominarme como yo lo siento hacia ti. Atrévete, Amor Invisible, lo estoy deseando.
Querido Amor Invisible, este año no me he portado muy bien y me da mucha vergüenza reclamarte nada, pero necesito pedirte algunas cosas sin las que no puedo vivir. Quiero que me cuentes tus preocupaciones y discrepancias conmigo y con los demás cuando empieces a sufrirlas y no cuando no puedes contener una gota más; no quiero que te las guardes, porque te amargarás tú y a todos los que te quieren y tengas alrededor cuando explotes o las desahogues por un camino equivocado. Quiero que seas valiente y que uses la mano mía que te pertenece, cógeme la mano, querido Amor Invisible.
Quiero que cuando te señale con el dedo veas en mí la mejor fe de este mundo y por ello pienses junto conmigo por qué te estoy señalando. No quiero que me devuelvas la señalización para esquivar mi dedo, pues sé que no soy perfecto y tú puedes también señalarme con el dedo, pero yo quiero poner de mi parte para, ayudado por tu dedo y acompañado de tu sonrisa, ahondar en mis problemas al igual que quiero que me permitas a mi explorar los tuyos con el mismo cariño y esperanza que yo quiero regalarte. Quiero que sepas caminar sólo y si estoy lejos y estás perdido, no te lamentes, aprende a saber señalarte con el dedo, yo te ayudaré a la vez que me encanta que me ayudes.
Amor Invisible, quiero que me trates con respeto y cariño, no solo quiero cosquillas y masajes, no me llenan tus sonrisas si no sabes cómo contrariarme con cariño, cómo enojarte con cariño, cómo abofetearme con tus explicaciones con cariño, querido; no quiero que me abofetees la razón y el corazón tarde, quiero que, si lo necesitas, lo hagas a tiempo y en su justo momento por que las desventuras, desgracias y maldades, como en la naturaleza, existen, tan cierto como el aire que respiramos y la lluvia que cae, pero si son tardías, se convierten en ese invento del hombre llamado rencor, podrido rencor que ni tú ni yo merecemos. Quiero que si un día te interrumpo, no te enfades conmigo, quiero mejor que vengas y pongas tus labios sobre mi cuello para hacerme callar y me susurres al oido con cariño que no lo vuelva a hacer.
Querido Amor Invisible, quiero crecer contigo, quiero enseñarte y que me enseñes, no quiero ninguna frase de “te quiero”, quiero que seas capaz de mirarme fijamente a los ojos más de cinco segundos o cinco horas sin distracciones y sin ninguna fuerza que te haga torcer de nuestra trayectoria, quiero que me mires los ojos sin vacilar y sientas que eres capaz de poseerme y dominarme como yo lo siento hacia ti. Atrévete, Amor Invisible, lo estoy deseando.
De las faldas al nido, y un día al resto del árbol
Cuando era pequeño mis padres me empaquetaban los días claves de Navidad con cualquier alma humana, generalmente mis abuelos, hasta que por fin conseguí ser admitido en sus jolgorios un año a la vez que mi hermano; todo un logro teniendo en cuenta que me lleva cuatro años. Pronto llegó la época de querer más.
Primero fue probar un cotillón, el primero y el último, decidí y mantengo no volver a envolverme en una orgía semejante de seres desesperados por dar rienda suelta a su reprimida enfermedad de cosechar trofeos basados en drogas, alcohol y sexo, uno detrás de otro; que enfermos en el mundo hay millones, pero prefiero verlos poco a poco y no en una aglomeración tan desmesurada como en un “coti-follón”.
También tuve que probar la fiesta-chalet, que consistía en una casa enorme recién desamueblada en la que aún no me explico como pudieron caber 98 personas, la mayoría desconocidas. La única diferencia entre aquella fiesta y la típica fiesta en chalet de las películas americanas era que los acosos sexuales se hacían sobre la encimera de la cocina o contra la pared por falta de mobiliario; aunque reconozco que esta idea me atrae más, es más estilo desfase doméstico, más de estar en casa, pero un poco claustrofóbico; cuando te hace caso alguien que te interesa yo personalmente reconozco que dudo entre hablarle, follarle u hostiarle; no sé si echarle la culpa a la atmósfera humano-apestada, a la mezcla de perfumes o al efecto submarino de humos al que yo también contribuyo, o tal vez es que simplemente soy un depravado, no sé, es interesante probar este tipo de fiesta.
La opción más común para mí es buscarse a la gente con la que realmente te apetece estar y preparar un plan parecido a lo que se suele hacer por costumbre cualquier fin de semana con algún detalle alternativo; un plan que sea medianamente novedoso pero no un lanzamiento de la casa por la ventana, que uno necesita un poquito de caña, pero no con demasiadas sorpresas, que remueven la estabilidad emocional que cada vez más millones de personas pierden, por que en este mundo hay una epidemia de yonquis de los límites y los excesos, que no digo que sea una blasfemia moral pero hay demasiados aventureros que juegan a ser yonquis viniéndoles el papel demasiado grande.
Hay otras alternativas deprimentes, como quedarte en la casa post-cena y empezar a contar familiares borrachos y no borrachos, y luego contar familiares guays y no guays, para acabar no diferenciando entre “guay” y “borracho”.
Alternativas hay más, como dicen Alberto Comesaña y Cristina del Valle, “haberlas hailas”, los que tengan otra estarán pensando ahora en ella por que se la he evocado, pues que la disfrutéis, que yo aquí he hablado un poco de mí, no he venido para hacer de enumerador.
Felices días, aprovechadlos para sacar provecho a lo que de verdad cuenta en la vida.
Primero fue probar un cotillón, el primero y el último, decidí y mantengo no volver a envolverme en una orgía semejante de seres desesperados por dar rienda suelta a su reprimida enfermedad de cosechar trofeos basados en drogas, alcohol y sexo, uno detrás de otro; que enfermos en el mundo hay millones, pero prefiero verlos poco a poco y no en una aglomeración tan desmesurada como en un “coti-follón”.
También tuve que probar la fiesta-chalet, que consistía en una casa enorme recién desamueblada en la que aún no me explico como pudieron caber 98 personas, la mayoría desconocidas. La única diferencia entre aquella fiesta y la típica fiesta en chalet de las películas americanas era que los acosos sexuales se hacían sobre la encimera de la cocina o contra la pared por falta de mobiliario; aunque reconozco que esta idea me atrae más, es más estilo desfase doméstico, más de estar en casa, pero un poco claustrofóbico; cuando te hace caso alguien que te interesa yo personalmente reconozco que dudo entre hablarle, follarle u hostiarle; no sé si echarle la culpa a la atmósfera humano-apestada, a la mezcla de perfumes o al efecto submarino de humos al que yo también contribuyo, o tal vez es que simplemente soy un depravado, no sé, es interesante probar este tipo de fiesta.
La opción más común para mí es buscarse a la gente con la que realmente te apetece estar y preparar un plan parecido a lo que se suele hacer por costumbre cualquier fin de semana con algún detalle alternativo; un plan que sea medianamente novedoso pero no un lanzamiento de la casa por la ventana, que uno necesita un poquito de caña, pero no con demasiadas sorpresas, que remueven la estabilidad emocional que cada vez más millones de personas pierden, por que en este mundo hay una epidemia de yonquis de los límites y los excesos, que no digo que sea una blasfemia moral pero hay demasiados aventureros que juegan a ser yonquis viniéndoles el papel demasiado grande.
Hay otras alternativas deprimentes, como quedarte en la casa post-cena y empezar a contar familiares borrachos y no borrachos, y luego contar familiares guays y no guays, para acabar no diferenciando entre “guay” y “borracho”.
Alternativas hay más, como dicen Alberto Comesaña y Cristina del Valle, “haberlas hailas”, los que tengan otra estarán pensando ahora en ella por que se la he evocado, pues que la disfrutéis, que yo aquí he hablado un poco de mí, no he venido para hacer de enumerador.
Felices días, aprovechadlos para sacar provecho a lo que de verdad cuenta en la vida.
Sexi, compañera, blindaje, pesada, Super Mario y problemas de hombres
“Sexitaba” yo el viernes tranquilamente por la mañana perdiendo el rato navegando por el mundo de los blogs después de haber hecho unos recados y antes de lo que se me avecinaba para el resto del fin de semana. Preferí no pensar demasiado en ello y me fui a comer con AM en el sitio de costumbre cuando “Sexito” (“Sexitar” = acción y efecto de estar o encontrarse en Sexi).
Después de comer y de descansar un buen rato, nos dispusimos a irnos junto con ES a la fría capital de al lado y llegando llamé a MC para quedar con ella en su calle, la volví a llamar… luego otra vez… ¿por qué pollas no me coge el puto teléfono?. Llegamos a la calle, dejamos a AM y me dirigí a la casa de MC junto con ES, ¿era el primero o el tercero?, yo sólo fui una vez, que después de despedirme MC al principio de su calle me llamó segundos después para que la ayudara a pasar por encima de un señor que dormía en la escalera del portal, literalmente por encima, ni cerca ni al lado; bueno llamaré al segundo, y se abre la puerta sola, subimos las escaleras, llamamos a una puerta y sale un fiesti-jipi… ¿aquí no vive MC ¿verdad? – NO, -vale tron, gracias-; cuando una rubia desde el piso de arriba nos dice –aquí sí vive MC-; era su compañera de piso, que conocimos en ese mismo momento y viendo el pastel que teníamos nos invitó, o más bien obligó, a irnos con ella a su trabajo y mientras ella empezaba su jornada nocturna nosotros podríamos beber una cerveza mientras, o eso hubiera querido yo, que sólo hubiese sido una, eso sí, buenas tapas.
Cuando fuimos localizados por la sofocada MC, tras habernos deleitado con su excusa de peso (tutoría) y después de un rato, nos recogió MC junto con SM y nos fuimos a casa a prepararnos para la fiesta, luego cenamos, compramos ron, y nos colocamos en el típico sitio de allí, al lado de un centro comercial rodeados de mucha gente pasando frío, yo un poco más de frío por que había olvidado el abrigo en Boquerolandia y tuve que salir equipado con un pack de 6 camisetas y jersey. Luego nos fuimos a bailar a unos pubs cuyos nombres no recuerdo, como siempre, y acabé confundiendo a gente, viendo caras inesperadas, hinchado de bailar, con ganas de jugar con un billar siempre ocupado y cargado por una señorita (KT), o sea harto, o sea hasta los huevos, pero muy simpática ella, solo que me causaba reacciones de o_O ¿pero qué dices pava?.
De vuelta al piso de MC a las 5 de la mañana, ésta era la escena en el sofá cama: ES y yo juntitos… uhm…, mirando a… a…. al Super Mario Kart de la Nintendo DS, ¡qué divertido!, hasta que por fin caí rendido en un plácido sueño.
Por la mañana nos despertó MC -¡niños, que son las 10!-, si claro, hija de puta, eran las 9:30, se notaba que no querías perder el autobús a Sexi, me insiste en que me levante y yo le replico varias veces que no puedo, pero insistía tanto que… -¡joder nena que tengo problemas de hombres!-, cosa que solucionó rápidamente ES al repetirme el nombre de KT varias veces, hizo efecto al acto. Nos bebimos un café rápido y al salir a la calle me dijo desde el tercero la compañera de piso que nos habíamos dejado unos pantalones mientras algo caía desde el cielo, un papel, un horario de autobuses que sólo podía ser mío, así que le dije que eran míos los pantalones y le sugerí que sobreactuara al lanzarlos, me hizo buen caso tirando los pantalones descuidadamente mientras decía -¡toma cabronazo y no vuelvas, no me vas a ver más gritar!; siempre había querido protagonizar una escena así.
Ya nos fuimos corriendo a la estación por que nuestro autobús salía y teníamos que estar todos en la gran comilona del grupo de teatro a la hora, qué gran comilona, qué gran día.
Después de comer y de descansar un buen rato, nos dispusimos a irnos junto con ES a la fría capital de al lado y llegando llamé a MC para quedar con ella en su calle, la volví a llamar… luego otra vez… ¿por qué pollas no me coge el puto teléfono?. Llegamos a la calle, dejamos a AM y me dirigí a la casa de MC junto con ES, ¿era el primero o el tercero?, yo sólo fui una vez, que después de despedirme MC al principio de su calle me llamó segundos después para que la ayudara a pasar por encima de un señor que dormía en la escalera del portal, literalmente por encima, ni cerca ni al lado; bueno llamaré al segundo, y se abre la puerta sola, subimos las escaleras, llamamos a una puerta y sale un fiesti-jipi… ¿aquí no vive MC ¿verdad? – NO, -vale tron, gracias-; cuando una rubia desde el piso de arriba nos dice –aquí sí vive MC-; era su compañera de piso, que conocimos en ese mismo momento y viendo el pastel que teníamos nos invitó, o más bien obligó, a irnos con ella a su trabajo y mientras ella empezaba su jornada nocturna nosotros podríamos beber una cerveza mientras, o eso hubiera querido yo, que sólo hubiese sido una, eso sí, buenas tapas.
Cuando fuimos localizados por la sofocada MC, tras habernos deleitado con su excusa de peso (tutoría) y después de un rato, nos recogió MC junto con SM y nos fuimos a casa a prepararnos para la fiesta, luego cenamos, compramos ron, y nos colocamos en el típico sitio de allí, al lado de un centro comercial rodeados de mucha gente pasando frío, yo un poco más de frío por que había olvidado el abrigo en Boquerolandia y tuve que salir equipado con un pack de 6 camisetas y jersey. Luego nos fuimos a bailar a unos pubs cuyos nombres no recuerdo, como siempre, y acabé confundiendo a gente, viendo caras inesperadas, hinchado de bailar, con ganas de jugar con un billar siempre ocupado y cargado por una señorita (KT), o sea harto, o sea hasta los huevos, pero muy simpática ella, solo que me causaba reacciones de o_O ¿pero qué dices pava?.
De vuelta al piso de MC a las 5 de la mañana, ésta era la escena en el sofá cama: ES y yo juntitos… uhm…, mirando a… a…. al Super Mario Kart de la Nintendo DS, ¡qué divertido!, hasta que por fin caí rendido en un plácido sueño.
Por la mañana nos despertó MC -¡niños, que son las 10!-, si claro, hija de puta, eran las 9:30, se notaba que no querías perder el autobús a Sexi, me insiste en que me levante y yo le replico varias veces que no puedo, pero insistía tanto que… -¡joder nena que tengo problemas de hombres!-, cosa que solucionó rápidamente ES al repetirme el nombre de KT varias veces, hizo efecto al acto. Nos bebimos un café rápido y al salir a la calle me dijo desde el tercero la compañera de piso que nos habíamos dejado unos pantalones mientras algo caía desde el cielo, un papel, un horario de autobuses que sólo podía ser mío, así que le dije que eran míos los pantalones y le sugerí que sobreactuara al lanzarlos, me hizo buen caso tirando los pantalones descuidadamente mientras decía -¡toma cabronazo y no vuelvas, no me vas a ver más gritar!; siempre había querido protagonizar una escena así.
Ya nos fuimos corriendo a la estación por que nuestro autobús salía y teníamos que estar todos en la gran comilona del grupo de teatro a la hora, qué gran comilona, qué gran día.
Encuentro con el Diablo antes de Navidad
Últimamente el diablo está llamando a mi puerta en forma de amigo. Lo peor es que esto me suscita un enorme interés y le contesto. La seducción del diablo, llamémosle desde ahora JG, consiste en visitarme a mi piso unos días de la semana que viene para hacer lo que suelen hacer los estudiantes cuando nadie mira y se acerca Navidad, que consiste en pervertirse la vida a ellos mismos y la de los demás antes de volver al mundo cuerdo y sano de casa de los padres para las fiestas de esta absurda fiesta cargada de sentimientos hipóocritas que pocos que conozco saben justificar; obviamente la razón de no poder justificar esta indigerible pastelada es que los sentimientos son falsos, inexistentes, y como mucho, los puede haber por la enorme ilusión de recibir miles de regalos banales y visitas de primos y primas o algo parecido que en sus más oscuros deseos se quieren follar salvajemente sin haber llegado a asumir aun que piensan en ellos en secreto cuando se masturban.
Pero volviendo a mi amigo JG, que tan bien me trata y piropea al verme o escribirme en el Messenger, recibo con entusiasmo y a la vez con la cabeza cargada de pesadez su deseo de venir a esta bella ciudad a desfogar su curiosidad por ver qué hay en ella, y como en esta vida hay que ser más positivo que negativo, cogemos ambos la manzana de la serpiente del demonio y nos ponemos a pensar qué haríamos con ella, pero rápidamente tuve que parar de menear la manzana, por que antes de morderla, tenía que soltarla un momento, coger el teléfono y justificar ante AM la introducción de un macho sobrehormonado en casa dentro de pocos días. Lástima que esto último no lo pensara, sino que lo escribí en el Messenger y él propuso invitar, cómo no, a AM, lo que me pareció lo más consecuente, evidente… será estúpido, pues claro que vendrá, si no, AM se revolvería en su casa.
Intenté no cometer el error de imaginarme un (“cuantos más mejor” + cama de matrimonio + sofá-cama adherido al anterior objeto = innombrable escena no recomendada para oír, ver, sentir, etc. en un habitáculo de 4 x 2 metros), pero terminé cometiendo el error, que rápidamente soplé del bocadillo de mi mente sobre mi cabeza diluyéndolo en el aire. En ese momento me dije a mí mismo “es él el que tal vez tenga ansias sexuales, no tú” y recuperé el juicio y la cordura, positivizando todo de nuevo y convirtiendo el mascado mundo éste en un lecho de buenas personas en un fantástico entorno de bien y alegría.
Habiéndome interrumpido el susodicho sujeto JG en el anterior párrafo, acabamos de fijar las fechas, después he cerrado el Messenger para que no me interrumpan más dedos que los míos. Ahora bien, sólo me queda una asignatura pendiente, que es publicitar la noticia al entorno de AM, sentarme, hacerme unas palomitas y ver el espectáculo que se me avecina para la semana que viene, que sin duda os contaré.
Pero volviendo a mi amigo JG, que tan bien me trata y piropea al verme o escribirme en el Messenger, recibo con entusiasmo y a la vez con la cabeza cargada de pesadez su deseo de venir a esta bella ciudad a desfogar su curiosidad por ver qué hay en ella, y como en esta vida hay que ser más positivo que negativo, cogemos ambos la manzana de la serpiente del demonio y nos ponemos a pensar qué haríamos con ella, pero rápidamente tuve que parar de menear la manzana, por que antes de morderla, tenía que soltarla un momento, coger el teléfono y justificar ante AM la introducción de un macho sobrehormonado en casa dentro de pocos días. Lástima que esto último no lo pensara, sino que lo escribí en el Messenger y él propuso invitar, cómo no, a AM, lo que me pareció lo más consecuente, evidente… será estúpido, pues claro que vendrá, si no, AM se revolvería en su casa.
Intenté no cometer el error de imaginarme un (“cuantos más mejor” + cama de matrimonio + sofá-cama adherido al anterior objeto = innombrable escena no recomendada para oír, ver, sentir, etc. en un habitáculo de 4 x 2 metros), pero terminé cometiendo el error, que rápidamente soplé del bocadillo de mi mente sobre mi cabeza diluyéndolo en el aire. En ese momento me dije a mí mismo “es él el que tal vez tenga ansias sexuales, no tú” y recuperé el juicio y la cordura, positivizando todo de nuevo y convirtiendo el mascado mundo éste en un lecho de buenas personas en un fantástico entorno de bien y alegría.
Habiéndome interrumpido el susodicho sujeto JG en el anterior párrafo, acabamos de fijar las fechas, después he cerrado el Messenger para que no me interrumpan más dedos que los míos. Ahora bien, sólo me queda una asignatura pendiente, que es publicitar la noticia al entorno de AM, sentarme, hacerme unas palomitas y ver el espectáculo que se me avecina para la semana que viene, que sin duda os contaré.
Mi historia sobre un apeadero alucinógeno
El viaje es corto, ¿o largo?, aquí estoy yo, muy quieto, y todo un mundo, dicen que achatado, rodeándome, y llamándome hacia todos los puntos cardinales.
Veo las vías de mi imaginaria red de acero creándose con el paso de mi mirada e intento apresurarme para recorrerlas todas y seguir hasta el infinito, mis músculos se tensan para correr pero no consiguen mover mis piernas, como en esos sueños desgraciados en los que te persigue cualquier ente degenerado (en mi caso un sucio y enorme artrópodo) con ansias de venganza.
La escena se torna de gris y aparece bajo mis pies la inevitable línea negra de la vida apuntando a la condenadamente alejada luz blanca, y desventurado, no tengo más que dar la impresionada y resignada bienvenida al hielo y fuego de esta vida, que colocados a ambos lados de la línea negra, cierran el pasillo de la existencia.
Miro a la línea y me siento triste, no entiendo por qué me invade esta enorme pena que me impide moverme. Aquí tengo la negra línea de la vida, desgraciada negra línea, quemada por el hielo y por el fuego, ¡línea mía, déjame llorar contigo, por tu desgracia!, basta ya de ser maltratada, pero la línea no contesta.
Me echo a llorar al suelo al lado de la pobre línea, araño con ansias de desesperación el suelo para poder abrazarla, y al no poder, mi llanto inunda toda mi alma durante horas, días, semanas…. Intento levantarme y ya no puedo, se me ha atrofiado todo el cuerpo al ver a esa solitaria línea atormentada.
-¡Hola!
-¿Quién saluda?
-Yo, yo, ¿no me ves?
-¡Hostias!, una hormiga que habla, ¿qué haces tu aquí?
-Acompañarte como siempre, soy tu amiga, y ella también y la otra que ves ahí también, y aquella más lejana sacándose un moco no la conoces, pero quiere ser tu amiga… pero dime ¿qué es lo que te pasa?
-Pues que estoy muy solo y no soy capaz de seguir esta línea tan solitaria
-Pero tío, que somos tus amigas, ¿por qué, tú que eres un trenito tan mono, no nos has pedido que te dupliquemos esta línea tan solitaria que no te deja acomodar tus graciosamente simétricas rueditas?, nosotras somos muy fuertes, nos ponemos todas juntas y ya seremos dos líneas para que puedas rodar hacia tu destino.
-¿Haríais eso por mí?, no me lo puedo creer
-Sólo necesitamos que nos hables por el camino para hacernos compañía mutuamente, el resto será un placer.
-Pero dime pequeña hormiga como puedo ir tranquilo con este fuego y este hielo que me encierran.
-No seas tonto, si pierdes el equilibrio, apóyate en ellos, si te acercas demasiado y te quemas y te haces pupa, seguro que te curarás, confío en ti para hacerlo, además, yo te traeré gasas y aquella otra amiga te traerá tiritas.
-Pero hormiguita amiga, no consigo levantarme, y es que una nube charlatana me dijo un día que yo soy un trenito que necesita energía y no sé de donde sacarla, la nubecita me dijo que subiera mis alambres para coger energía, pero no veo ningún cable.
-Pues tu cable está perdido, al igual que tus valores, ¿será que los tienes muy altos, o muy bajos?, ¿dónde están tus valores, trenito?, tienes que recuperarlos, piensa en ello y plantéate las cosas, y ante todo, no te olvides de nosotras.
Me acuerdo de aquel y de muchos apeaderos en el camino, pronto voy a llegar al siguiente, estoy seguro de que me va a gustar el siguiente apeadero, quiero que me enseñen, quiero aprender en todos los apeaderos, quiero quemarme y me curaré, por que tengo hormigas, por que tengo cable, por que tengo línea, por que soy así.
Veo las vías de mi imaginaria red de acero creándose con el paso de mi mirada e intento apresurarme para recorrerlas todas y seguir hasta el infinito, mis músculos se tensan para correr pero no consiguen mover mis piernas, como en esos sueños desgraciados en los que te persigue cualquier ente degenerado (en mi caso un sucio y enorme artrópodo) con ansias de venganza.
La escena se torna de gris y aparece bajo mis pies la inevitable línea negra de la vida apuntando a la condenadamente alejada luz blanca, y desventurado, no tengo más que dar la impresionada y resignada bienvenida al hielo y fuego de esta vida, que colocados a ambos lados de la línea negra, cierran el pasillo de la existencia.
Miro a la línea y me siento triste, no entiendo por qué me invade esta enorme pena que me impide moverme. Aquí tengo la negra línea de la vida, desgraciada negra línea, quemada por el hielo y por el fuego, ¡línea mía, déjame llorar contigo, por tu desgracia!, basta ya de ser maltratada, pero la línea no contesta.
Me echo a llorar al suelo al lado de la pobre línea, araño con ansias de desesperación el suelo para poder abrazarla, y al no poder, mi llanto inunda toda mi alma durante horas, días, semanas…. Intento levantarme y ya no puedo, se me ha atrofiado todo el cuerpo al ver a esa solitaria línea atormentada.
-¡Hola!
-¿Quién saluda?
-Yo, yo, ¿no me ves?
-¡Hostias!, una hormiga que habla, ¿qué haces tu aquí?
-Acompañarte como siempre, soy tu amiga, y ella también y la otra que ves ahí también, y aquella más lejana sacándose un moco no la conoces, pero quiere ser tu amiga… pero dime ¿qué es lo que te pasa?
-Pues que estoy muy solo y no soy capaz de seguir esta línea tan solitaria
-Pero tío, que somos tus amigas, ¿por qué, tú que eres un trenito tan mono, no nos has pedido que te dupliquemos esta línea tan solitaria que no te deja acomodar tus graciosamente simétricas rueditas?, nosotras somos muy fuertes, nos ponemos todas juntas y ya seremos dos líneas para que puedas rodar hacia tu destino.
-¿Haríais eso por mí?, no me lo puedo creer
-Sólo necesitamos que nos hables por el camino para hacernos compañía mutuamente, el resto será un placer.
-Pero dime pequeña hormiga como puedo ir tranquilo con este fuego y este hielo que me encierran.
-No seas tonto, si pierdes el equilibrio, apóyate en ellos, si te acercas demasiado y te quemas y te haces pupa, seguro que te curarás, confío en ti para hacerlo, además, yo te traeré gasas y aquella otra amiga te traerá tiritas.
-Pero hormiguita amiga, no consigo levantarme, y es que una nube charlatana me dijo un día que yo soy un trenito que necesita energía y no sé de donde sacarla, la nubecita me dijo que subiera mis alambres para coger energía, pero no veo ningún cable.
-Pues tu cable está perdido, al igual que tus valores, ¿será que los tienes muy altos, o muy bajos?, ¿dónde están tus valores, trenito?, tienes que recuperarlos, piensa en ello y plantéate las cosas, y ante todo, no te olvides de nosotras.
Me acuerdo de aquel y de muchos apeaderos en el camino, pronto voy a llegar al siguiente, estoy seguro de que me va a gustar el siguiente apeadero, quiero que me enseñen, quiero aprender en todos los apeaderos, quiero quemarme y me curaré, por que tengo hormigas, por que tengo cable, por que tengo línea, por que soy así.
Nosoloquímico re-abre una ventana a blog-mundo
Hola blogueros y blogueras.
Se me llena la boca de sonrisa al anunciaros que mi blog ya ha sido arreglado por los señores de ya.com tras 6 correos y 21 días.
Nosoloquímico volverá a vuestras pantallas a seguir escribiendo desde la diarrea mental más suya hasta las sandeces terrenales más estúpidas (aparentemente). <- Esto para mi anuncio, y para vosotros, pues que seguiré escribiéndoos un pedazo de mis sucederes, mis pensamientos y sentimientos.
Muchas gracias a todos aquellos que insistieron al enviar sus comentarios, de hecho, todas las veces que os salió un error en la página, aun así, a mí me llegaban todos aquellos intentos fallidos, con lo cual, tenía una enorme colección de mensajes repetidos, y de todos ellos, me he tomado la libertad de borrar la mayoría dejando solamente el mejor redactado para mi gusto.
Un apunte sobre las novedades técnicas que vienen y vendrán: descubrí que tengo que ser muy cauto al poner chorradas en mi blog para que no se me destroce como ya me ha ocurrido, así que ya tomé nota y tengo otros blogs basura para experimentar las perradas que se me ocurren. La música por ahora será aleatoria entre 4 o 6 canciones, así que os tocará la que os toque. He creido conveniente deshabilitar reproducción ininterrumpida de música, lo considero demasiado torturador.
Y creo que nada más, simplemente que nos seguimos viendo por aquí ¿no?
Se me llena la boca de sonrisa al anunciaros que mi blog ya ha sido arreglado por los señores de ya.com tras 6 correos y 21 días.
Nosoloquímico volverá a vuestras pantallas a seguir escribiendo desde la diarrea mental más suya hasta las sandeces terrenales más estúpidas (aparentemente). <- Esto para mi anuncio, y para vosotros, pues que seguiré escribiéndoos un pedazo de mis sucederes, mis pensamientos y sentimientos.
Muchas gracias a todos aquellos que insistieron al enviar sus comentarios, de hecho, todas las veces que os salió un error en la página, aun así, a mí me llegaban todos aquellos intentos fallidos, con lo cual, tenía una enorme colección de mensajes repetidos, y de todos ellos, me he tomado la libertad de borrar la mayoría dejando solamente el mejor redactado para mi gusto.
Un apunte sobre las novedades técnicas que vienen y vendrán: descubrí que tengo que ser muy cauto al poner chorradas en mi blog para que no se me destroce como ya me ha ocurrido, así que ya tomé nota y tengo otros blogs basura para experimentar las perradas que se me ocurren. La música por ahora será aleatoria entre 4 o 6 canciones, así que os tocará la que os toque. He creido conveniente deshabilitar reproducción ininterrumpida de música, lo considero demasiado torturador.
Y creo que nada más, simplemente que nos seguimos viendo por aquí ¿no?






