Mi Ser y el Futuro Para Conmigo
Hoy no he ido a clase y no ha sido por accidente. Ya ayer tenía la intención de quedarme en casa meditando y pensando en qué he hecho este tiempo atrás. No niego que por el proceso se me han suscitado recuerdos agradables, algunos merecedores de una sonrisa, otros de una carcajada incluso, algunos otros bien dignos de centenares de lágrimas y de vuelcos de conciencia de 180 grados.
Tengo clara una cosa: no quiero que este recuerdo del pasado signifique un estancamiento o un aferramiento al pasado que me estropee mi camino de ilusión hacia el futuro.
Pero también sé otra cosa: me es imprescindible echar un poco la mirada atrás para hacerles tan sólo un pequeño guiño de esperanza y emotividad a mis alegrías, a lo que tengo, a lo que he conseguido y perdido, a mis penas y a mis miedos.
Lo necesito para saber bien quién soy, cómo he llegado hasta aquí y poder ser consecuente con la responsabilidad que mi conciencia debe adoptar para que me haga posible apreciar cada paso de mi vida, cada cosa que la compone y la ha compuesto.
Así soy capaz de caminar con ilusión y esperanza, sabiendo que mi a veces fría razón va a ir siempre de la mano del consejo de mi corazón y sintiéndome completo y con ganas de vivir y avanzar con fe en que mañana va a ser un buen día en el que voy a aprender con la seguridad de que para estar tranquilo y feliz no le puedo estar siempre diciendo que no a mi corazón o a mi razón.
La balanza de mi ser se hizo para que hubiera equilibrio entre todos los aspectos de mi vida y doy gracias a quién lo entienda de que comprendo que mi felicidad y mi tranquilidad moral y emocional dependen del equilibrio que mi esencia adopta con la confianza de que hago lo correcto para conmigo.
Tengo clara una cosa: no quiero que este recuerdo del pasado signifique un estancamiento o un aferramiento al pasado que me estropee mi camino de ilusión hacia el futuro.
Pero también sé otra cosa: me es imprescindible echar un poco la mirada atrás para hacerles tan sólo un pequeño guiño de esperanza y emotividad a mis alegrías, a lo que tengo, a lo que he conseguido y perdido, a mis penas y a mis miedos.
Lo necesito para saber bien quién soy, cómo he llegado hasta aquí y poder ser consecuente con la responsabilidad que mi conciencia debe adoptar para que me haga posible apreciar cada paso de mi vida, cada cosa que la compone y la ha compuesto.
Así soy capaz de caminar con ilusión y esperanza, sabiendo que mi a veces fría razón va a ir siempre de la mano del consejo de mi corazón y sintiéndome completo y con ganas de vivir y avanzar con fe en que mañana va a ser un buen día en el que voy a aprender con la seguridad de que para estar tranquilo y feliz no le puedo estar siempre diciendo que no a mi corazón o a mi razón.
La balanza de mi ser se hizo para que hubiera equilibrio entre todos los aspectos de mi vida y doy gracias a quién lo entienda de que comprendo que mi felicidad y mi tranquilidad moral y emocional dependen del equilibrio que mi esencia adopta con la confianza de que hago lo correcto para conmigo.






