NUEVO DOMINIO PARA EL PROYECTO... ¡¡PASAOS POR ALLI!!
Por facilidades con el servidor he trasladado mi proyecto a esta página:
http://nosomoscomplicadas.blogspot.com/
Desde esa misma página hay un enlace donde iré publicando los trocitos de los escritos que vaya recibiendo:
http://trozitosprometidos.blogspot.com/
¿Por qué no pasáis por ambas y veís cómo va todo? ¡Ah! No se os olvide opinar también ahí para que tenga registrados vuestros comentarios, es que esta poco a poco, la iré dejando de lado para meterme de lleno en la otra.
Gracias y besitos.
http://nosomoscomplicadas.blogspot.com/
Desde esa misma página hay un enlace donde iré publicando los trocitos de los escritos que vaya recibiendo:
http://trozitosprometidos.blogspot.com/
¿Por qué no pasáis por ambas y veís cómo va todo? ¡Ah! No se os olvide opinar también ahí para que tenga registrados vuestros comentarios, es que esta poco a poco, la iré dejando de lado para meterme de lleno en la otra.
Gracias y besitos.
AUMENTAN LAS VISITAS Y SIGUE EL SILENCIO...
Gracias a las que me habéis dado ánimos, concretamente a las 13 que habéis escrito en mi blog, gracias de corazón, pero aunque me gustaría ir publicando aquí cosillas de las recibidas para que las pudiérais leer y comentar, complicado está, sois tan pocas que sería fácil reconocer quién es quién y eso no me gusta porque siempre prometí guardar el anonimato.
Seguiré esperando, con la toalla sin tirar todavía, suspendida en el aire pero sin llegar a rozar el suelo. Os lo debo.
Lo que sí os voy a poner es un trozito del principio del libro, de donde partió la idea del proyecto. Va por vosotras:
Este libro arranca una noche en la que cinco amigas compartíamos una cena informal. Los hechos que se produjeron fueron el desencadenante de algo que hacía tiempo rondaba mi cabeza. Sólo necesitaba un punto de partida, y acababa de llegar. Es hora de que los hombres se enteren de una vez por todas de que no es tan difícil entendernos. Que nuestros cambios de humor no son siempre por culpa de la regla, pero si los fueran, ¡¿qué!? Nosotras al menos tenemos en nuestra defensa a las hormonas, ¿a quién tienen ellos? Porque nosotras tampoco los entendemos a ellos, pero ese libro no lo puedo escribir yo. Yo no sé qué se siente teniendo algo colgando entre las piernas, así que tendrán que ser ellos quienes nos lo expliquen.
Comentábamos cosas triviales y reíamos hasta que a una de ellas, la nueva del grupo, se le ocurrió hacer una simple pregunta:
- ¿Y qué, estáis alguna enamorada?
Se hizo un silencio sepulcral. Ninguna parecíamos dispuesta a contestar. En teoría, ninguna estábamos enamorada, podríamos haber dicho que no y pasar de tema. Pero no lo hicimos, no sé muy bien porqué. Creo, que al preguntar eso, todas miramos durante unos segundos hacia nuestro interior y la verdad nos golpeó como un puño de acero. El oso que invernaba en nuestro corazón decidió salir de su letargo en ese mismo momento. Cabrón. Y mientras la que hizo la pregunta esperaba ansiosa una respuesta, yo bajé la vista, las otras dos miraron hacia otro lado, y a ella… le cayó una lágrima.
Seguiré esperando, con la toalla sin tirar todavía, suspendida en el aire pero sin llegar a rozar el suelo. Os lo debo.
Lo que sí os voy a poner es un trozito del principio del libro, de donde partió la idea del proyecto. Va por vosotras:
Este libro arranca una noche en la que cinco amigas compartíamos una cena informal. Los hechos que se produjeron fueron el desencadenante de algo que hacía tiempo rondaba mi cabeza. Sólo necesitaba un punto de partida, y acababa de llegar. Es hora de que los hombres se enteren de una vez por todas de que no es tan difícil entendernos. Que nuestros cambios de humor no son siempre por culpa de la regla, pero si los fueran, ¡¿qué!? Nosotras al menos tenemos en nuestra defensa a las hormonas, ¿a quién tienen ellos? Porque nosotras tampoco los entendemos a ellos, pero ese libro no lo puedo escribir yo. Yo no sé qué se siente teniendo algo colgando entre las piernas, así que tendrán que ser ellos quienes nos lo expliquen.
Comentábamos cosas triviales y reíamos hasta que a una de ellas, la nueva del grupo, se le ocurrió hacer una simple pregunta:
- ¿Y qué, estáis alguna enamorada?
Se hizo un silencio sepulcral. Ninguna parecíamos dispuesta a contestar. En teoría, ninguna estábamos enamorada, podríamos haber dicho que no y pasar de tema. Pero no lo hicimos, no sé muy bien porqué. Creo, que al preguntar eso, todas miramos durante unos segundos hacia nuestro interior y la verdad nos golpeó como un puño de acero. El oso que invernaba en nuestro corazón decidió salir de su letargo en ese mismo momento. Cabrón. Y mientras la que hizo la pregunta esperaba ansiosa una respuesta, yo bajé la vista, las otras dos miraron hacia otro lado, y a ella… le cayó una lágrima.





