Envidia
Por lo general, cuando uno se pone a reconocer sus defectos en voz alta, suele mencionar los políticamente correctos. Y es que hay fallos de la personalidad que hasta queda bien reconocer, porque en cierto modo son cualidades encubiertas por falsa modestia. Y así decimos aquello de "yo es que soy demasiado sincero, no sé mentir", el "tengo un carácter demasiado fuerte", o mi favorito de todos, aquel de : "mi defecto es que soy demasiado bueno". En cambio, hay otros fallos de la personalidad que nadie está dispuesto a reconocer en uno mismo, aunque los diagnostique al prójimo de una sola ojeada. Por ejemplo, la envidia.
Y es que no nos gusta nada, pero nada, admitir que de cuando en cuando tenemos envidia. Sí reconocemos la envidia sana (sí, esa de cuando le dices a tu amiga: ¡haaaala, tía, qué envidiaa, vaya ramo de flores que te han regalao!). Pero nos resulta más embarazoso admitirla cuando es de la otra, de la amarga, cuando los logros de los demás nos hacen enfrentarnos a nuestras carencias y nos producen angustia. Supongo que es porque nos sentimos culpables, y que eso es algo típicamente femenino. Quiero decir, que cuando un hombre critica a otro, o le quita mérito a sus logros, es porque ellos son competitivos. Pero si es una mujer la que lo hace, es porque somos un atajo de envidiosas. Y conste que no les echo la culpa sólo a ellos, porque nosotras mismas caemos en ese juego con mucha facilidad: y cuando otra persona nos critica, o se muestra hostil con nosotras, lo primero que pensamos es "lo que pasa es que me tiene una envidia que no se puede con ella, la amargada esa...".
¿Realmente tiene tanto peso la envidia en nuestra opinión de los demás? ¿No podemos sufrir un ramalazo de envidia hacia alguien y, a pesar de ello, no perder la perspectiva, seguir simpatizando con esa persona?Y, sobre todo, ¿de verdad pensamos que toda la gente que no simpatiza con nosotros lo hace porque nos envidia?
Hay muchas ocasiones, efectivamente, en que esa es la causa e la hostilidad, pero admitámoslo: también sucede a veces que, si una persona no quiere ser amiguita nuestra, es simplemente porque no le caemos bien, nuestro carácter no congenia con el suyo, le parecemos sosos, o pesados, o hipócritas, o entrometidos, o presuntuosos, o poco interesantes. Es totalmente imposible caerle bien a toodo el mundo, no tenemos que angustiarnos porque a alguna persona le parezcamos un coñazo, ni escudarnos en la idea de que el problema es de la otra persona, que está amargada. No siempre tiene que haber un problema: hay gente que nos despierta simpatía instantánea, y gente con la que enseguida queda claro que no nos vamos a entender. Si a nosotros nos pasa, que alguna gente nos cae mal, ¿por qué no puede suceder que nosotros le caigamos mal a alguna gente?
Y es que no nos gusta nada, pero nada, admitir que de cuando en cuando tenemos envidia. Sí reconocemos la envidia sana (sí, esa de cuando le dices a tu amiga: ¡haaaala, tía, qué envidiaa, vaya ramo de flores que te han regalao!). Pero nos resulta más embarazoso admitirla cuando es de la otra, de la amarga, cuando los logros de los demás nos hacen enfrentarnos a nuestras carencias y nos producen angustia. Supongo que es porque nos sentimos culpables, y que eso es algo típicamente femenino. Quiero decir, que cuando un hombre critica a otro, o le quita mérito a sus logros, es porque ellos son competitivos. Pero si es una mujer la que lo hace, es porque somos un atajo de envidiosas. Y conste que no les echo la culpa sólo a ellos, porque nosotras mismas caemos en ese juego con mucha facilidad: y cuando otra persona nos critica, o se muestra hostil con nosotras, lo primero que pensamos es "lo que pasa es que me tiene una envidia que no se puede con ella, la amargada esa...".
¿Realmente tiene tanto peso la envidia en nuestra opinión de los demás? ¿No podemos sufrir un ramalazo de envidia hacia alguien y, a pesar de ello, no perder la perspectiva, seguir simpatizando con esa persona?Y, sobre todo, ¿de verdad pensamos que toda la gente que no simpatiza con nosotros lo hace porque nos envidia?
Hay muchas ocasiones, efectivamente, en que esa es la causa e la hostilidad, pero admitámoslo: también sucede a veces que, si una persona no quiere ser amiguita nuestra, es simplemente porque no le caemos bien, nuestro carácter no congenia con el suyo, le parecemos sosos, o pesados, o hipócritas, o entrometidos, o presuntuosos, o poco interesantes. Es totalmente imposible caerle bien a toodo el mundo, no tenemos que angustiarnos porque a alguna persona le parezcamos un coñazo, ni escudarnos en la idea de que el problema es de la otra persona, que está amargada. No siempre tiene que haber un problema: hay gente que nos despierta simpatía instantánea, y gente con la que enseguida queda claro que no nos vamos a entender. Si a nosotros nos pasa, que alguna gente nos cae mal, ¿por qué no puede suceder que nosotros le caigamos mal a alguna gente?
Comentario:
En realidad no quería decir que los hombres sean competitivos y las mujeres envidiosas, sino que, ante un comportamiento similar de ambos, la sociedad le asigna causas distintas. Y eso no es culpa únicamente de los hombres, muchas veces nosotras somos nuestras peores enemigas en ese sentido.
La envidia de los éxitos de los amigos es algo bastante normal, al fin y al cabo se trata de la gente que tenemos más cerca. En el fondo, pienso que tiene un componente de miedo, miedo a que avancen más que nosotros y nos quedemos "rezagados".
La envidia de los éxitos de los amigos es algo bastante normal, al fin y al cabo se trata de la gente que tenemos más cerca. En el fondo, pienso que tiene un componente de miedo, miedo a que avancen más que nosotros y nos quedemos "rezagados".
Comentario:
Muy interesante, este artículo, pero no me gusta que metes todos los hombres en el mismo saco. También somos complicados. Yo no me siento nada competitivo y la envidia también es una característica de mi personalidad. ¿O será que soy más feminino que masculino? Lo que es aun peor: sólo me dan envidia los éxitos de mis amigos. Los éxitos de los demás no me afectan ni me interesan. Pero no soy el único. Es algo muy humana, por desagradable que sea.
Comentario:
Un beso que sé que andas por aquí ;-)
pd. ehh!!! juraría que yo había dejado un mensaje en este post. ¿Será que flipé o será que me dio error y no volví a intentarlo? en fin... decía algo así como que el día que dejemos de criticar aquello que enviadmos otro gallo va a cantar.
Buenas noches Cora, me alegro de que haya por ahí más gente con idiosincrasias ;-)
pd. ehh!!! juraría que yo había dejado un mensaje en este post. ¿Será que flipé o será que me dio error y no volví a intentarlo? en fin... decía algo así como que el día que dejemos de criticar aquello que enviadmos otro gallo va a cantar.
Buenas noches Cora, me alegro de que haya por ahí más gente con idiosincrasias ;-)
Comentario:
siempre vemos los defectos de los demás antes que los propios. quien diga q eso no lo hace, miente o aún es menos capaz de ver sus defectos
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Bueno, la verdad es que tu reflexion sobre la envidia me ha parecido como minimo interesante. Yo creo que tu pregunta final nos la puede explicar, en una pequeña parte, el concepto de autoestima .Si admitiesemos que a tal o cual persona les caemos mal, entonces nos surgiria de nuestra conciencia ¿porque? ¿porque caigo mal? Como te puedes imaginar intentar buscar respuestas a esta pregunta seria muy desagradable. Llegaria un punto que nuestra autoestima se dañaria o al menos se comenzaria a erosionar.
Comentario:
Sabes de eso de la envida hablaba yo hace un rato, y en cada era nuevas envidias, y no veas la envidia que hay por internet, pero bueno ya se sabe que la envidia es muy tonta, siempre hay voluntarios ..un beso
Comentario:
a todos nos cuesta, sin duda, aceptar que tenemos defectos de verdad.
aunque seguramente si nos preguntan, todos tardamos en responder. ¿será que no nos conocemos lo suficiente a nosotros mismos?
aunque seguramente si nos preguntan, todos tardamos en responder. ¿será que no nos conocemos lo suficiente a nosotros mismos?





