Cine, pop y masoquismo sentimental
"Hay quien se preocupa, y mucho, de que los niños pequeños jueguen con armas de fuego, de que los adolescentes vean videos en los que la violencia es moneda corriente; nos da miedo que esa especie de cultura de la violencia termine por tragárselos como si tal cosa. A nadie le preocupa en cambio que los niños escuchen miles, literalmente miles de canciones que tratan siempre de corazones destrozados, de rechazos y abandonos, de dolor, tristeza, pérdida. Las personas más desgraciadas que yo he conocido, románticamente hablando, son las que tienen un desarrollado gusto por la música pop. Y no sé si la música pop es la causante de esa infelicidad, pero sí tengo muy claro que han escuchado esas canciones infelices desde hace más tiempo del que llevan viviendo una vida más o menos infeliz. Así de claro".
(Alta Fidelidad. Nick Hornby)
Este fragmento de la novela de Nick Hornby -que también recoge Stephen Frears en su adaptación al cine, una de esas películas basadas en un libro que consiguen que el espíritu con el que fue escrito siga siendo reconocible-, siempre me ha hecho pensar, plantearme qué idea del amor nos formamos a partir de la música que escuchamos, los libros que leemos o las películas que vemos. He oído decir infinidad de veces que la gente -sobre todo las mujeres- tiene una visión idealizada del amor por culpa de los cuentos de hadas sobre príncipes azules y las comedias románticas. Y sin embargo, si me baso en los casos que conozco, la cosa funciona más bien al revés. Por lo general, la ingesta masiva de historias de amor, ya sea en versión escrita, audiovisual o musical, es la que hace que nos vaya la marcha, románticamente hablando.
Y es que en toda historia de amor que se precie, cuando todo va bien, y el chico y la chica están juntos y felices, y no hay malentendidos ni obstáculos, aparece la palabra fin. El meollo del asunto, el hilo argumental, está siempre plagado de dificultades, desencuentros, malentendidos, celos, discusiones. Y eso es lo que engancha de la historia, la familia que se opone a la relación, las diferencias irreconciliables que dan lugar a discusiones, los pretendientes que te tientan, la ex novia o la mejor amiga de él que te lo va a intentar quitar...Una película, por ejemplo, no empieza con la pareja enamorada y sin conflictos. A menos, claro está, que el tío sea Seagal, Van Damme o alguien por el estilo, sea ex agente de la CIA y unos terroristas se vayan a cargar a su amada esposa en el minuto quince para que él inicie una violenta persecución en busca de venganza.
Así que me imagino que nos acostumbramos a asociar amor y pasión con obstáculos, problemas, dificultades, angustia. Y cuando las cosas van demasiado bien, nos preocupamos, porque eso no es amor, es demasiado fácil, demasiado cómodo. Los grandes amantes se enfrentan a situaciones complicadas, tienen el mundo en contra, sus discusiones no se deben a temas tan terrenos como quién ha dejado levantada la tapa del water. Las canciones de amor hablan de corazones atormentados, no de relaciones estables. Así que saboteamos la relación, la vamos minando hasta que estalla en mil pedazos y podemos llorar por lo que teníamos y hemos perdido.
Esto me ha venido a la mente después de hablar hoy con un amigo que también está pasando por el bajón post ruptura (los abandonados solemos mantener largas conversaciones analizando nuestras historias fallidas entre nosotros, cuando nuestros amigos en situación sentimental estable se han cansado de oir día tras día los mismos lamentos y nos despachan con un "pasa de él, que hay más peces en el mar".), y que me contaba que en algunos momentos sentia que su pareja le asignado un papel de gran héroe romántico, pero que se había olvidado pasarle el guión al que debía ceñirse.
En mi caso, en teoría, estoy a salvo de esa adicción al amor atormentado, si nos fiamos por los criterios de Nick Hornby. Aunque me gusta oir de todo, me tira más el rock que el pop, así que no llevo en el subconsciente la misma sobredosis de baladas que una fan de alex ubago. Aunque, por otra parte, cuando a un rockero le da por ponerse romántico, lo hace a lo bestia, así que no sé yo lo que será peor...
(Alta Fidelidad. Nick Hornby)
Este fragmento de la novela de Nick Hornby -que también recoge Stephen Frears en su adaptación al cine, una de esas películas basadas en un libro que consiguen que el espíritu con el que fue escrito siga siendo reconocible-, siempre me ha hecho pensar, plantearme qué idea del amor nos formamos a partir de la música que escuchamos, los libros que leemos o las películas que vemos. He oído decir infinidad de veces que la gente -sobre todo las mujeres- tiene una visión idealizada del amor por culpa de los cuentos de hadas sobre príncipes azules y las comedias románticas. Y sin embargo, si me baso en los casos que conozco, la cosa funciona más bien al revés. Por lo general, la ingesta masiva de historias de amor, ya sea en versión escrita, audiovisual o musical, es la que hace que nos vaya la marcha, románticamente hablando.
Y es que en toda historia de amor que se precie, cuando todo va bien, y el chico y la chica están juntos y felices, y no hay malentendidos ni obstáculos, aparece la palabra fin. El meollo del asunto, el hilo argumental, está siempre plagado de dificultades, desencuentros, malentendidos, celos, discusiones. Y eso es lo que engancha de la historia, la familia que se opone a la relación, las diferencias irreconciliables que dan lugar a discusiones, los pretendientes que te tientan, la ex novia o la mejor amiga de él que te lo va a intentar quitar...Una película, por ejemplo, no empieza con la pareja enamorada y sin conflictos. A menos, claro está, que el tío sea Seagal, Van Damme o alguien por el estilo, sea ex agente de la CIA y unos terroristas se vayan a cargar a su amada esposa en el minuto quince para que él inicie una violenta persecución en busca de venganza.
Así que me imagino que nos acostumbramos a asociar amor y pasión con obstáculos, problemas, dificultades, angustia. Y cuando las cosas van demasiado bien, nos preocupamos, porque eso no es amor, es demasiado fácil, demasiado cómodo. Los grandes amantes se enfrentan a situaciones complicadas, tienen el mundo en contra, sus discusiones no se deben a temas tan terrenos como quién ha dejado levantada la tapa del water. Las canciones de amor hablan de corazones atormentados, no de relaciones estables. Así que saboteamos la relación, la vamos minando hasta que estalla en mil pedazos y podemos llorar por lo que teníamos y hemos perdido.
Esto me ha venido a la mente después de hablar hoy con un amigo que también está pasando por el bajón post ruptura (los abandonados solemos mantener largas conversaciones analizando nuestras historias fallidas entre nosotros, cuando nuestros amigos en situación sentimental estable se han cansado de oir día tras día los mismos lamentos y nos despachan con un "pasa de él, que hay más peces en el mar".), y que me contaba que en algunos momentos sentia que su pareja le asignado un papel de gran héroe romántico, pero que se había olvidado pasarle el guión al que debía ceñirse.
En mi caso, en teoría, estoy a salvo de esa adicción al amor atormentado, si nos fiamos por los criterios de Nick Hornby. Aunque me gusta oir de todo, me tira más el rock que el pop, así que no llevo en el subconsciente la misma sobredosis de baladas que una fan de alex ubago. Aunque, por otra parte, cuando a un rockero le da por ponerse romántico, lo hace a lo bestia, así que no sé yo lo que será peor...
Comentario:
Pues yo soy la versión dos de Susana... También idealicé a mi primer novio, escuchaba a Laura Pausini... y esas cosas.
Pero lo que creo de verdad es que nos va la marcha. Si nuestra relación va viento en popa, todo es perfecto, nunca se discute... ¡malo!, ahí pasa algo. Y se vuelve aburrido...
Pero lo que creo de verdad es que nos va la marcha. Si nuestra relación va viento en popa, todo es perfecto, nunca se discute... ¡malo!, ahí pasa algo. Y se vuelve aburrido...
Comentario:
Hay algo que no entiendo de las personas. Cuando estamos tristes, deprimidos por algún asunto relacionado con el amor, escuchamos canciones tristes relacionadas con el amor. ¿Por qué lo hacemos? ¿No se supone que así nos deprimimos aun más? Supongo que al escucharlas es como si alguien nos consolara, como si alguien nos dijera que también ha pasado por lo mismo.
Comentario:
las letras de las canciones nos hacen viajar a donde nosotros decidimos.
Besitos salados de CHOI
Besitos salados de CHOI
Comentario:
hay amor sin obstáculos?
Un saludo
he sido breve, lo siento
Un saludo
he sido breve, lo siento
Comentario:
a) Discrepo con Susana, High fidelity es un pedazo de película. Casi tan buena como el libro.
b) Iba a decir lo que apuntas tú, Cora, al final: que no sé qué es más "profundo" para ahondar en las miserias del amor, si un patatoide Alex Ubago de cartón piedra, o cualquier letra de un cantautor yonki y defenestrado, o de un grupo de rock de esos que a simple vista acojonan.
Hale, a ser buena.
b) Iba a decir lo que apuntas tú, Cora, al final: que no sé qué es más "profundo" para ahondar en las miserias del amor, si un patatoide Alex Ubago de cartón piedra, o cualquier letra de un cantautor yonki y defenestrado, o de un grupo de rock de esos que a simple vista acojonan.
Hale, a ser buena.
Comentario:
Lo primero, decirte que Alta fidelidad me decepcionó mucho cuando la ví. Era una de esas películas que veía siempre cuando colocaba el resto (trabajé en un blockbuster) y decía "la tengo que coger, deb estar muy bien". Cuando la cogí me decepcionó mucho pero debió ser por las expectativas...
Y respecto al tema principal :-), hace años fui a unas jornadas que eran algo así como "autoestima y mujer" y una de los puntos del programa era cómo nos influía la música a la hora de formarnos una idea del amor.
¿Qué cómo nos influía? pues mal, claro... porque una niña que crece cantando a la Pausini (tú no me dejes más, nunca me dejeeees) o a casi cualquier cantante pop; crecerá interiorizando unas ideas que no son muy apropiadas.
Sin tí no soy nada; si te vas me moriré y lindezas por el estilo pueden llegar a hacernos creer que "si él se va" no somos nada.
Y por último.. (lo siento Cora, este comentario va a ser casi tan largo como tu post); en mi primera relación yo también le asigné a El, el papel de heroe, el de príncipe azul, el de dios todopoderoso... y fracasó estrepitosamente. Supongo que en parte por la inexperiencia y en parte porque yo tampoco le entregué guión.
Un beso fuerte.
Y respecto al tema principal :-), hace años fui a unas jornadas que eran algo así como "autoestima y mujer" y una de los puntos del programa era cómo nos influía la música a la hora de formarnos una idea del amor.
¿Qué cómo nos influía? pues mal, claro... porque una niña que crece cantando a la Pausini (tú no me dejes más, nunca me dejeeees) o a casi cualquier cantante pop; crecerá interiorizando unas ideas que no son muy apropiadas.
Sin tí no soy nada; si te vas me moriré y lindezas por el estilo pueden llegar a hacernos creer que "si él se va" no somos nada.
Y por último.. (lo siento Cora, este comentario va a ser casi tan largo como tu post); en mi primera relación yo también le asigné a El, el papel de heroe, el de príncipe azul, el de dios todopoderoso... y fracasó estrepitosamente. Supongo que en parte por la inexperiencia y en parte porque yo tampoco le entregué guión.
Un beso fuerte.





