Hablar es fácil
El jueves salí con dos amigas, una de las cuales, a su vez, se trajo a dos amigas más. Agotada la conversación sobre la reelección de bush, el derecho de adopción de los homosexuales, y un par de temas similares que mostraban que somos personas con inquietudes e interés por la actualidad, el debate acabó centrado en la vida sentimental de Sara, que, dejando fuera algún rollete esporádico de sábado noche, se reduce a una relación intermitente con un ex novio que reaparece de cuando en cuando en su vida para volver a esfumarse por otra temporadita tras dos o tres semanas pasionales. Tanto Verónica como una de las amigas de Sara coincidían en que lo que ella debía hacer era mandar a paseo a semejante impresentable la próxima vez que decidiera tirarle los tejos, como no dudarían ellas en hacer si algún sujeto pretendiera aprovecharse de ellas de esa manera. Un discurso que me resultó muy familiar, puesto que muchas veces he sido yo la que ha soltado la misma arenga a cualquier otra amiga atrapada en algún ciclo de eterno retorno sentimental parecido al que está viviendo Sara.
Esta vez, en cambio, me quedé calladita, no sea que, ironías de la vida, un día tenga la oportunidad de demostrar con hechos si realmente soy tan dura, y tan lista, y tan orgullosa, y tan capaz de manejar esas situaciones que tan puñeteramente sencillas de resolver me parecían cuando eran otros los que estaban en ellas.
Y es que, desde fuera, las cosas no se ven igual. Probablemente, con una cierta distancia sea más fácil dar con la solución más sensata, más razonable y más lógica. Y es necesario contar con alguien que te muestre una imagen de tu propia vida vista desde fuera. Pero ese observador externo no cuenta con todos los datos, y aunque lo intente no puede ponerse totalmente en tu lugar. Y aunque sea más objetivo de lo que tú podrías serlo nunca, tampoco es imparcial, puesto que nadie lo es. Al juzgar la vida de los otros estamos influídos por nuestras propias ideas y vivencias. Si lo que nos está contando la otra persona nos recuerda a alguna experiencia propia, es más fácil que empaticemos con ella y seamos más indulgentes en nuestro juicio que si lo que siente, piensa o hace nos suena a chino cantonés.
Conste que, al igual que Vero, y que la otra amiga de Sara, pienso que debería mandar a la mierda a su ex. De hecho, yo largaría con viento fresco a ese cabrón. Porque al fin y al cabo, "ese" cabrón en concreto a mí no me inspira nada, ni he compartido nada con él, ni lo asocio en mi mente con ninguno de los momentos felices o importantes de mi vida. Sólo es un rollete de mi amiga con el que he coincidido de copas o de cañas un par de veces en mi vida. Pero a lo mejor, otro gallo cantaría si me viera en la situación de tener que cerrarle la puerta en las narices a alguien que realmente me importa.
Esta vez, en cambio, me quedé calladita, no sea que, ironías de la vida, un día tenga la oportunidad de demostrar con hechos si realmente soy tan dura, y tan lista, y tan orgullosa, y tan capaz de manejar esas situaciones que tan puñeteramente sencillas de resolver me parecían cuando eran otros los que estaban en ellas.
Y es que, desde fuera, las cosas no se ven igual. Probablemente, con una cierta distancia sea más fácil dar con la solución más sensata, más razonable y más lógica. Y es necesario contar con alguien que te muestre una imagen de tu propia vida vista desde fuera. Pero ese observador externo no cuenta con todos los datos, y aunque lo intente no puede ponerse totalmente en tu lugar. Y aunque sea más objetivo de lo que tú podrías serlo nunca, tampoco es imparcial, puesto que nadie lo es. Al juzgar la vida de los otros estamos influídos por nuestras propias ideas y vivencias. Si lo que nos está contando la otra persona nos recuerda a alguna experiencia propia, es más fácil que empaticemos con ella y seamos más indulgentes en nuestro juicio que si lo que siente, piensa o hace nos suena a chino cantonés.
Conste que, al igual que Vero, y que la otra amiga de Sara, pienso que debería mandar a la mierda a su ex. De hecho, yo largaría con viento fresco a ese cabrón. Porque al fin y al cabo, "ese" cabrón en concreto a mí no me inspira nada, ni he compartido nada con él, ni lo asocio en mi mente con ninguno de los momentos felices o importantes de mi vida. Sólo es un rollete de mi amiga con el que he coincidido de copas o de cañas un par de veces en mi vida. Pero a lo mejor, otro gallo cantaría si me viera en la situación de tener que cerrarle la puerta en las narices a alguien que realmente me importa.
Comentario:
Por algo el amor es ciego. Lo k es tan obvio para todo el mundo es inadvertible para el k ama.
No, no seria lo mismo si a ti te importara esa persona. Pero lo único k se puede hacer en estos casos es ser honesta y decirle lo k piensas de su "novio". Si lo ve o no, ya no está de vuestra mano.
Buen blog.
No, no seria lo mismo si a ti te importara esa persona. Pero lo único k se puede hacer en estos casos es ser honesta y decirle lo k piensas de su "novio". Si lo ve o no, ya no está de vuestra mano.
Buen blog.
Comentario:
Supongo que ella lo lleva peor de lo que aparenta. Normalmente hasta bromea con el asunto, pero eso no es un criterio muy fiable, porque yo misma tiendo a ironizar sobre mis desastres personales. En realidad yo también pienso que le vendría bien pasar de esa historia, pero decir: "olvídate" no le arregla nada...No sé dónde oí aquello de que si te dicen: "piensa en lo que quieras, menos en un elefante de color rosa". ¿Cuál es la primera imagen que te viene a la cabeza?
Comentario:
Pues si Cora, supongo que otro gallo cantaría, porque como tú dices una cosa es dar un consejo desde fuera "manda al carajo a ese cabrón" y otra haber pasado con él alguno de los mejores momentos de su vida y tener que mandarlo al carajo :-)
¿A ella le hace daño la relación que tienen ahora? Quizás la acepte y le guste, no lo sé... yo sí que no soy quién para dar consejos.
Nada más por hoy, también te acabo de enlazar así que me verás por aquí.
Un beso
¿A ella le hace daño la relación que tienen ahora? Quizás la acepte y le guste, no lo sé... yo sí que no soy quién para dar consejos.
Nada más por hoy, también te acabo de enlazar así que me verás por aquí.
Un beso





