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Desde el corazón...
Una ventana abierta a la imaginación...¿O no?
Acerca de
"Oí cantar a los ángeles y ellos me susurraban historias que abrían mis sentidos. Después me quedé profundamente dormida y al despertar, mi mente estaba abierta al mundo de los sueños...."
Sindicación
 
Viajar desde una butaca
Una gaita y un violín empiezan a sonar y las luces se van haciendo cada vez más tenues.

Una sombra emerge por un lado y avanza con el ritmo de la música hasta el centro. El foco le ilumina y mientras comienza a bailar las luces vuelven a inundar el escenario.

La música se hace más intensa y me transporta a otros lugares: ahora estoy en los verdes acantilados de la civilización celta, ahora suenan toques andaluces a lo lejos y ahora aires árabes inundan el ambiente.

Las notas vuelven a cambiar y su voz desgarradora y profunda me pone de nuevo los pelos de punta. De nuevo en Aragón, y otra vez esos aires musulmanes. ¡Qué delicia!

Y mientras violín, gaita, guitarras, timbal y demás instrumentos siguen transportándome a lugares espectaculares, sus pies parecen no tocar el suelo. Y pienso "que esto no pare".

Fusión de jota, flamenco y danza contemporánea. Música celta, aragonesa y árabe. Taconeo y puesta en escena increíble.

Sin ninguna duda, volveré a repetir. Sin ninguna duda, es sublime. Algo mágico. Indescriptible.

Y es que en esta ocasión, Miguel Ángel Berna y su espectáculo de danza "Mudéjar" me gustaron incluso más que la primera vez que puede disfrutar de su danza. No lo había oído nunca y en poco tiempo he ido dos veces. Esta vez además a favor de Médicos Mundi.

Y si además añadimos como último ingrediente la sala Mozart del auditorio de Zaragoza y su increíble acústica, el resultado es simplemente, inmejorable.


A 19 de Noviembre de 2005
 
Caos en el autobús
Parece mentira que, estando ya en el siglo XXI (aunque sea en el comienzo) puedan ocurrir todavía semejantes problemas de organización. Ésta, que es la era de las nuevas tecnologías (la era de la información, la llaman), la época del cada vez más floreciente progreso.... y resulta que todavía hay que utilizar los métodos de toda la vida: "Los unos a un lado y los otros.... al otro, por favor". La paradoja es que todo el caos lo suele provocar el mismo instrumento que es la identidad del progreso.

O por lo menos, así lo he vivido yo.

20:10 de la noche. A las prisas provocadas por el miedo a perder el autobús, se suma la fila para coger el billete. Respira. Llegas a tiempo.

fotos.miarroba.com


20:30. Cuando por fin abren el autobús (sale se supone a esa hora) nadie imagina lo que está por pasar. Solamente lo perciben los implicados: -"Ésta debe ser la plaza 52, porque no la veo" -"No, es la 47. Yo llevo la 55, pero aquí sólo hay 50, aunque el número de autobús era éste" -"Bueno, sentémonos, y si vienen los adecuados inquilinos, ya veremos" -"Perdón, ¿el nº 53?" -"No, que no hay. Sólo hay hasta el 50"

Por supuesto, los dueños de las plazas 47, 48, 49 y 50, llegan y reclaman, con razón, lo que es suyo. A levantarse tocan. Empujón. Pisotón. Y pase ústed que yo no paso. ¿Y ahora qué?

Cinco personas con billete pero sin asiento de pie en el pasillo y todos los asientos del autobús ocupados (por algo éste era el nº 2 y había autobuses 1,2 y 3)

El pobre conductor de lado a lado: -"¿Hay alguien que vaya a Borja?" De primeras no se levanta más que una señora.

"Bueno, ya está. Por favor siéntesen en los que vean libres"
La señora todavía en el pasillo: -"¡A ver si me quedo aquí al final!" -"Señora, no se preocupe, yo le llevo" -al conductor casi no se le entiende. No debe ser de aquí.

Finalmente la señora que iba a Borja monta en otro autobús y salimos.

¡Y todo esto probablemente por un error de ordenador!


A 5 de Octubre de 2005