Navidades Blancas
Dicen que nos movemos hacia una nueva era glaciar. Cada año el invierno es más frío; y la nieve y el hielo aparecen en sitios donde hacía años que no se les veía.
Como en mi ciudad. Hoy hemos amanecido con manto blanco. Parecía una estampa de esas que salen en las postales. Pero según han comentado en la radio, es más escarcha, hielo y polución.
Sea lo que sea, quedaba bonito.
Aunque lo disfrutaré desde la ventana, que -3 grados, ison muy pocos grados!
¡Feliz Navidad!
Como en mi ciudad. Hoy hemos amanecido con manto blanco. Parecía una estampa de esas que salen en las postales. Pero según han comentado en la radio, es más escarcha, hielo y polución.
Sea lo que sea, quedaba bonito.
Aunque lo disfrutaré desde la ventana, que -3 grados, ison muy pocos grados!
¡Feliz Navidad!
¿Realidad o ficción?
Al sonar el timbre, empezó a recoger sus libros con mucha lentitud; dando tiempo a que todo el mundo lo hiciera antes que ella y poder así irse la última.
Llevaba tres semanas en el nuevo colegio y ya había conseguido que, al menos, su clase le tuviera el suficiente miedo como para no llevarle la contraria. En clase pasaba bastante desapercibida, pero en el patio y a la salida era la reina.
No utilizaba la violencia física, sólo la intimidación verbal, pero los resultados henchían su ego más que si le hubiera abierto la cara a cuarenta de aquellos enclenques.
En realidad tampoco sabía por qué lo hacía. Por dinero no era, porque sus padres le daban todo lo que necesitaba (o lo que ella les decía que necesitaba) y por demostrar que era mejor que nadie, tampoco, porque, por raro que parezca, no eran muchos a los que pudiera llamar amigos.
Sólo Aniuska y Esteban se atrevían a reírle las gracias
(...)

Al otro lado de la valla le esperaban. Eran tres y llevaban molestándole desde que llegara nuevo al instituto.
Al principio no le había dado importancia, porque estaba acostumbrado a que sus hermanos se metieran con él, pero conforme fueron pasando los días, se dio cuenta que aquello no eran simples burlas.
Nunca le habían puesto la mano encima, pero de las burlas pasaron a pedirle el bonobús y de ahí a la asignación semanal.
Sabía que desde el primer momento tendría que haber dicho algo a sus padres o profesores, pero no quería ser un chivato. ¡Al fin y al cabo, tampoco era mucho dinero!
(...)
Llevaba tres semanas en el nuevo colegio y ya había conseguido que, al menos, su clase le tuviera el suficiente miedo como para no llevarle la contraria. En clase pasaba bastante desapercibida, pero en el patio y a la salida era la reina.
No utilizaba la violencia física, sólo la intimidación verbal, pero los resultados henchían su ego más que si le hubiera abierto la cara a cuarenta de aquellos enclenques.
En realidad tampoco sabía por qué lo hacía. Por dinero no era, porque sus padres le daban todo lo que necesitaba (o lo que ella les decía que necesitaba) y por demostrar que era mejor que nadie, tampoco, porque, por raro que parezca, no eran muchos a los que pudiera llamar amigos.
Sólo Aniuska y Esteban se atrevían a reírle las gracias
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Al otro lado de la valla le esperaban. Eran tres y llevaban molestándole desde que llegara nuevo al instituto.
Al principio no le había dado importancia, porque estaba acostumbrado a que sus hermanos se metieran con él, pero conforme fueron pasando los días, se dio cuenta que aquello no eran simples burlas.
Nunca le habían puesto la mano encima, pero de las burlas pasaron a pedirle el bonobús y de ahí a la asignación semanal.
Sabía que desde el primer momento tendría que haber dicho algo a sus padres o profesores, pero no quería ser un chivato. ¡Al fin y al cabo, tampoco era mucho dinero!
(...)
Éstos no son casos reales. O al menos no bibliográficos, sino sacados de mi imaginación, aunque podría ser la historia de cualquier niño o adolescente.
Parece que, ahora que está de moda todo lo de fuera, nos escandaliza más y nos concienciamos más con los que sufren este "bulling". Pero seamos serios. El acoso escolar ha existido siempre. Siempre ha habido niños intimidados y adolescentes cuyo ego se hinchaba con el miedo de los demás.
No dejemos que esté más en la boca de todos sólo porque el nombre sea más llamativo. Seamos responsables e intentemos evitar que nuestra sociedad se convierta en una bolsa de basura.
Porque si algo he defendido siempre es que los más jóvenes hacen y son lo que ven en sus "modelos a seguir"
Prisionera
Se acercó sigilosamente, cuando menos lo esperaba. Y sin que yo me diera cuenta, se quedó conmigo.
Ahora me presiona la cabeza.
Y no me deja respirar.
Me nubla la vista.
Y lo noto en la garganta, rozándome, iniciando lo que será dolor.
Quisiera que se fuera, que me dejara.
Me agobia.
No me deja pensar con claridad.
Me atonta.
A veces consigo deshacerme de él momentáneamente, cuando salgo a la calle. Entonces el frío me despierta de mi aletargamiento y noto cientos de sensaciones que no distinguía a puerta cerrada.
Pero sé que conseguiré vencerle. Pronto. Antes de lo que él piensa.
¡Me libraré de este asqueroso resfriado!
Ahora me presiona la cabeza.
Y no me deja respirar.
Me nubla la vista.
Y lo noto en la garganta, rozándome, iniciando lo que será dolor.
Quisiera que se fuera, que me dejara.
Me agobia.
No me deja pensar con claridad.
Me atonta.
A veces consigo deshacerme de él momentáneamente, cuando salgo a la calle. Entonces el frío me despierta de mi aletargamiento y noto cientos de sensaciones que no distinguía a puerta cerrada.
Pero sé que conseguiré vencerle. Pronto. Antes de lo que él piensa.
¡Me libraré de este asqueroso resfriado!





