Reloj, no marques las horas
Durante el día, el ambiente está tan lleno de ruidos que no es posible distinguir todos ellos porque unos se superponen con otros: grifos que se abren, radios encendidas, música estridente, puertas que portean, gritos de vecinos.... Sin embargo, al caer la noche, el volumen de la tele no necesita estar tan elevado porque el ambiente no está tan "ruidocargado".
Y más aún. Al apagar esa caja tonta que tanto nos emboba, cuando ya nos preparamos para ir a dormir, entonces percibimos lo imperceptible: el roce de las zapatillas con el suelo, las hojas al pasar del libro que alguien en tu casa está leyendo. Los sonidos entonces se multiplican y se oyen claros como si tuvieran ajustado un altavoz. La nevera, que hasta entonces parecía silenciosa, empieza a emitir zumbidos, las plantas del balcón crujen y...el reloj.
El reloj, tan desapercibido con sus agujas: horaria, minutero y segundero. Sobre todo el segundero: tic, tac, tic, tac, tic, tac..... Cuando te vas a dormir al sofá que está justo debajo del reloj, te das cuenta de lo fuerte que suena: tic, tac, tic, tac....
Te levantas y lo metes debajo de todos los cojines para amortiguar el sonido. Y aún así, lo oyes quejarse. Menos, y menos, y menos... hasta que te duermes.
Estoy segura de que a todos alguna vez os ha pasado. Sobre todo, en las casas de los pueblos, donde parece que todo cobra vida de repente.

Y más aún. Al apagar esa caja tonta que tanto nos emboba, cuando ya nos preparamos para ir a dormir, entonces percibimos lo imperceptible: el roce de las zapatillas con el suelo, las hojas al pasar del libro que alguien en tu casa está leyendo. Los sonidos entonces se multiplican y se oyen claros como si tuvieran ajustado un altavoz. La nevera, que hasta entonces parecía silenciosa, empieza a emitir zumbidos, las plantas del balcón crujen y...el reloj.
El reloj, tan desapercibido con sus agujas: horaria, minutero y segundero. Sobre todo el segundero: tic, tac, tic, tac, tic, tac..... Cuando te vas a dormir al sofá que está justo debajo del reloj, te das cuenta de lo fuerte que suena: tic, tac, tic, tac....
Te levantas y lo metes debajo de todos los cojines para amortiguar el sonido. Y aún así, lo oyes quejarse. Menos, y menos, y menos... hasta que te duermes.
Estoy segura de que a todos alguna vez os ha pasado. Sobre todo, en las casas de los pueblos, donde parece que todo cobra vida de repente.

Y va de cadenas: 5 extraños hábitos
Ainé me ha encomendado una nueva misión:
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo
"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Y aquí mis rarezas (estoy segura de que repetiré alguna, porque así pensando no se me ocurre ninguna y ya escribí un post un día, pero lo intentaré):
1) Más que manía es costumbre. La puerta de mi casa tiene dos cerraduras: la principal, y la de cerrar con llave. Pues bien, siempre abro primero la principal, aun sabiendo que no se abrirá la puerta, sujeto la puerta con la punta del pie y abro el cerrojo de arriba.
2) Siempre que tengo un mazo de cartas en mi mano, tengo que ponerlas hacia la misma dirección. No me gusta que estén unas hacia arriba y otras hacia abajo. Y además me da igual de que sea el mazo: de naipes, de tarjetas de algún juego de mesa ..., da igual.
3) Los libros que compro o me regalan, me gusta leerlos a mí primero. No aguanto que alguien los lea antes que yo, aunque últimamente me da más igual. (O me conformo más)
4) Siguiendo con los libros, tampoco me gusta que otra persona los lea a la vez que yo. Si estoy leyendo un libro, que otro lo lea cuando yo no lo hago no me gusta. Y me refiero al mismo libro que tenemos en casa, no al título, jeje.
5) Lo siento, pero no me acuerdo de más, aunque seguro que las hay.
Por cierto, no le paso el testigo a nadie. Los que había pensado ya lo han hecho o ya han sido encomendados, así que lo dejo a la libre elección.
Besos!!!!
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo
"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Y aquí mis rarezas (estoy segura de que repetiré alguna, porque así pensando no se me ocurre ninguna y ya escribí un post un día, pero lo intentaré):
1) Más que manía es costumbre. La puerta de mi casa tiene dos cerraduras: la principal, y la de cerrar con llave. Pues bien, siempre abro primero la principal, aun sabiendo que no se abrirá la puerta, sujeto la puerta con la punta del pie y abro el cerrojo de arriba.
2) Siempre que tengo un mazo de cartas en mi mano, tengo que ponerlas hacia la misma dirección. No me gusta que estén unas hacia arriba y otras hacia abajo. Y además me da igual de que sea el mazo: de naipes, de tarjetas de algún juego de mesa ..., da igual.
3) Los libros que compro o me regalan, me gusta leerlos a mí primero. No aguanto que alguien los lea antes que yo, aunque últimamente me da más igual. (O me conformo más)
4) Siguiendo con los libros, tampoco me gusta que otra persona los lea a la vez que yo. Si estoy leyendo un libro, que otro lo lea cuando yo no lo hago no me gusta. Y me refiero al mismo libro que tenemos en casa, no al título, jeje.
5) Lo siento, pero no me acuerdo de más, aunque seguro que las hay.
Por cierto, no le paso el testigo a nadie. Los que había pensado ya lo han hecho o ya han sido encomendados, así que lo dejo a la libre elección.
Besos!!!!
Puente "francés"

9 de la mañana. Con todo dispuesto y el depósito lleno se embarcaron en un viaje de más de 1000 km. La gasolina por las nubes; unas Lay's a 3 euros; el café malísimo, ¡pero esto es Francia muñeca!
Diez horas más tarde llegaron al Boulevard Périphéric y en dos horas más consiguieron llegar a su destino, Bois du Bologne (dónde el Conde de Montecristo daba algunas veces paseos y Robert Langdon y Sophie escapaban en un taxi). Ya no había ganas más que de cenar (frío) y dormir.
10 de la mañana, tras pagar el camping, comenzaron a andar. ¿Dónde estamos? Da igual, sigamos. Rue de Longchamp arriba llegaron a la Avenue Charles de Gaulle. Y al fondo, l'Arc se asomaba entre los árboles. Está cerca, sigamos. Que no está tan cerca.
Tras decidirse, siguieron andando para ir viendo todo. En Porte Maillot sacaron el almuerzo y siguieron andando. Media hora después de haberlo divisado, llegaron. Era inmenso, de piedra gris. Como la Puerta de Alcalá, aunque con un sólo arco. El del Triunfo.
Miraron el mapa y vieron que en línea recta estaba su objetivo más deseado. Fascinados por el intenso tráfico pero más todavía por la belleza de todos los edificios siguieron bajando por los Elyseés. Cuando llegaron a la Concordia, Egipto se veía en el obelisco y la plaza los intimidaba. La cruzaron y la vista era fascinante. Al fondo del jardín, la morada de los antiguos reyes franceses. El Palacio del Louvre. Con su entrada piramidal, sus jardines, sus fuentes...
Ya sólo el edificio era digno de ver. No esperaron mucho y fueron directos a Sully. Una esfinge y al subir las escaleras, Afrodita. Más conocida como la Venus de Milo. Entre bustos de mármol y piedra llegaron a Denon y al pasillo de Miguel Ángel. Ya no sabían por donde subir o bajar. Laberinto imposible de seguir con orden. Un pequeño descanso en un diván al lado de Sta. María Magdalena.Y vuelta a empezar. David, Delacroix y un pasillo entero de gigantes de lienzo.
La Victoria de Samotracia presidía sola la escalera y a la derecha un pasillo italiano que pasaron deprisa. (El hambre, pero más el cansancio se apoderaban de ellos)
Por fin la más buscada, la de la sonrisa extraña. Bonita, pero no la única. Las Bodas de Caná, Tiziano y otro que firma como si fuera un elemento más del cuadro, también impresionan.
Salieron a comer en la fuente, aunque el frío aceleró el proceso. Un autobús y al cruzar el Sena entraron en Nuestra Señora. Extraña, pero bonita. Masificada, pero imposible de olvidar pasar por ella.Al salir, la noche ya era dueña de la ciudad. Caminaron otra vez de vuelta al laberinto del arte. Esta vez sólo viajaron 4000 años en el tiempo para impregnarse de la cultura egipcia.
Por último, pero no menos importante se dirigieron a la imagen más fotografiada. 300 y pico metros de hierro entrecruzado.Tras el enenésimo no a los vendedores ambulantes, se hicieron la foto junto a ella y cogieron el taxi de vuelta.
El día había sido largo y estaban cansados. Su mirada, saturada de adquirir tanta imágenes, pero el cansancio no nublaba la satisfacción. Y por la mañana, volverían para verla de día. A ella. A Eiffel.
Cuando por fin dejaron de dar vueltas a la ciudad y consiguieron salir de su atracción, se dirigieron a la cuna del Boulder: Fontainebleau, un espacio natural con miles de rocas enormes donde escaladores de todo el mundo iban a hacer sus pequeñas vías por entre los bloques.
Ya era domingo y la vuelta fue corta. Hicieron noche en el Igueldo, al lado de La Concha.
¡Bon Voyage!
2005, 8-11 de Diciembre

Parece mentira, pero ya ha pasado un año prácticamente desde que metí el pie en el mar de los blogs. Gracias por vuestra compañía siempre. Un beso muy grande para todos