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Desde el corazón...
Una ventana abierta a la imaginación...¿O no?
Acerca de
"Oí cantar a los ángeles y ellos me susurraban historias que abrían mis sentidos. Después me quedé profundamente dormida y al despertar, mi mente estaba abierta al mundo de los sueños...."
Sindicación
 
En un pueblo "chico"

Vivir en un pueblo puede ser una experiencia agobiante para una persona que sea tan urbanita como lo soy yo. Sobre todo en un pueblo cuyo censo oficial es de 70 habitantes y el real de unos 40 si llega.

A no ser que te equipes con una guitarra, miniaturas para pintar o una pequeña colección de libros y DVD’s, las tardes en que sales pronto de trabajar pueden hacerse eternas. Y aún así, no haces ninguna de esas cosas: no pintas, no lees, ni ves películas ni intentas aprender a tocar la guitarra.

Poco a poco te vas convirtiendo en un ser ermitaño que se relaciona más con la televisión que con los pocos habitantes que se puedan llegar a ver, sobre todo a la hora del médico. Porque, aparte del bar, que tiene un salón para el médico, tampoco hay tiendas donde puedas ir por lo menos a hacer un poco de vida social.

Pero a pesar de todo, todavía es posible vivir alguna experiencia capaz de hacerte sonreír o de asombrarte. Como la visión de un pico nevado que puede vislumbrarse en la noche oscura gracias a la luna llena. O el hecho de tener que parar el coche en mitad de la carretera porque está llena de ovejas. Decenas de ovejas que te rodean completamente y que intentan empujar esa “roca” que se ha puesto en su camino.

Pero de lo que más te das cuenta es de los valores que se aprenden en la ciudad. Hay tanta maldad en ella, que cuando nos para un hombrecico para preguntar si podemos llevarle hasta su pueblo si nos viene de camino, lo primero en que pensamos es en cerrar el coche, por si acaso, aunque no lo cerremos.

Son estas pequeñas cosas las que te dan vida y las que te enseñan que no todo es malo. Las que te abren los sentidos.

Y entonces tienes sensación de paz y bienestar. Aunque sea por un breve espacio de tiempo.
 
Bajo mínimos

Dicen que las desgracias nunca vienen solas.

Ojalá NO fuera cierto.

 
Aprovecha el momento: ¡CARPE DIEM!
Hoy quiero pediros un favor:

Decidles a los que os importan, que os importan.
A los que queréis, que los queréis.
Hablad con los que no os habléis.
Reconciliaros con quien os hayáis peleado.
Olvidad errores pasados, calumnias o rencillas.
No digáis: "Mañana lo haré" porque os olvidaréis y no lo haréis.
Y sobre todo vivid.

Embriagaros cada día de vuestro trabajo, vuestro ocio, vuestras personas queridas....
Porque el mañana queda lejos y es incierto.
Porque sino os podéis arrepentir de no haberlo hecho antes.
Y entonces quizá ya no pueda hacerse.

No pienses en mañana.
Piensa en hoy.... y ¡VIVE!






Tenía 25 años, una hermana de 21, un novio maravilloso y toda una vida por delante. Tenía.
Hoy sólo tiene un millar de flores que decoran su futuro hogar. Un hogar al que todos deberíamos ir muy tarde. Sólo cuando estuviésemos cansados de vivir.
A estas alturas del día, parece todo tan irreal. Cuanto más lo pienso, más borrosa es la imagen. No. No es real. No puede serlo. No puede....
Los viejos recuerdos volvieron a su mente como una película en blanco y negro. Pasaban y le hacían sonreír. Sentir nostalgia. Y a la vez tristeza. Sus ojos se empañaron una vez más de lágrimas. Y su mente volvió a pensar. Runrun, runrun.....Como una vieja locomotora que traquetea sobre la vía