Hasta siempre, Félix
Tu marcha, querido Félix, me ha cogido lejos pero no por ello me ha entristecido menos. Ayer por la mañana me llamaron para decirme que te habías ido; un maldito accidente de tráfico había acabado con tu vida y roto la de los tuyos. ¡ Qué injusticia!
Cuántas reuniones, cuanta desesperación creando aquella gestora del Consejo de la Juventud pero tu jamás a pesar de directores regionales, consejeros e incluso el mismo Hormaechea perdiste la fe y me consta que así ha sido con todo durante tu vida. Si es cierto eso de que dios se lleva a los mejores más cierto es que es un egoísta. Sin gente como tú esto va a ser más difícil, Félix, mucho más difícil.
Muchos te conocen por tu buena labor en la política, otros tuvimos la fortuna de conocerte cuando siendo scout luchabas por un mundo mejor. Supiste trasladar a la política el espíritu scout: servicio, lucha, solidaridad, entrega...... y todo ello sin desfallecer ni esperar recompensa. Gracias, Félix, por haber estado en este mundo, tu huella es profunda e inolvidable.
Nos quedó pendiente una cerveza para hablar de política. “¡Venga tío! Llámame y charlamos” me dijiste con tu eterna sonrisa, fue lo último que hablamos. Tu tarjeta aún está sobre mi mesa..... ¡Vaya putada, amigo!. Hoy, en tu honor y porque así lo pretendías, soy socialista.
Hasta siempre, Félix..........
Cuántas reuniones, cuanta desesperación creando aquella gestora del Consejo de la Juventud pero tu jamás a pesar de directores regionales, consejeros e incluso el mismo Hormaechea perdiste la fe y me consta que así ha sido con todo durante tu vida. Si es cierto eso de que dios se lleva a los mejores más cierto es que es un egoísta. Sin gente como tú esto va a ser más difícil, Félix, mucho más difícil.
Muchos te conocen por tu buena labor en la política, otros tuvimos la fortuna de conocerte cuando siendo scout luchabas por un mundo mejor. Supiste trasladar a la política el espíritu scout: servicio, lucha, solidaridad, entrega...... y todo ello sin desfallecer ni esperar recompensa. Gracias, Félix, por haber estado en este mundo, tu huella es profunda e inolvidable.
Nos quedó pendiente una cerveza para hablar de política. “¡Venga tío! Llámame y charlamos” me dijiste con tu eterna sonrisa, fue lo último que hablamos. Tu tarjeta aún está sobre mi mesa..... ¡Vaya putada, amigo!. Hoy, en tu honor y porque así lo pretendías, soy socialista.
Hasta siempre, Félix..........





