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Notas de un Ex-político
Nunca gané una elecciones.... Opiniones y equivocaciones sobre política y actualidad.....
Acerca de
Apuntes, notas y artículos contradictorios de un equivocado pensador social-liberal, centrista por sistema e idealista en la juventud........... Sean bienvenidos la tolerancia, la iniciativa, el humor, la opinión respetuosa, respecto al talante no se muy bien qué decir (¡tiene tantos significados hoy en día!).......... 20/06/08 El centro avanza y no es gracias al Partido Popular, afortunadamente.
Sindicación
 
Cantabria es región sin Castilla y León.

Quizás esté equivocado, como casi siempre, y hoy me puede más el corazón que la razón o dicho de otra manera hay cosas del corazón que la razón no entiende. Quiero desempolvar aquel lema de finales de los 70 que decía “Cantabria es región sin Castilla y León”. Después de leer la declaración de principios e intenciones del partido La Unión de corte liberal e intenciones anexionistas, presidido por mi buen amigo Rafael Sebrango, lo primero que me vino a la mente fue el recuerdo de esta frase coreada en un mitin, de un recién nacido PRC, en el Colegio Ramón Pelayo de Santander hace más de veinticinco años.

Ha llovido mucho desde entonces y el sentimiento regionalista ha avanzado demasiado lento comparado con otras regiones; es cierto que reivindicaciones de aquella época relacionadas con la autonomía vecina están, en mayor o menor medida, aún vigentes (el puerto, los accesos a la meseta, el ferrocarril...) pero, también, es verdad que Castilla nunca ha hecho nada por ganarse nuestra confianza. Es más creo que ha preferido desviar sus intereses hacia Asturias o País Vasco, aprovechando infraestructuras, antes que ejercer una posición de firmeza y exigir comunicaciones del siglo XXI con Cantabria, en otros tiempos “Puerto de Castilla”.

Hay un punto en el que la balanza se pone de vuestro lado, querido amigo, y que discutimos largo y tendido en el CDS, y es el momento del pasado en el que se decide que esta región afronte el futuro en solitario. Ha quedado la sensación de que muchos de los que ahí estaban se representaban más a sí mismos que a los ciudadanos e intereses de Cantabria. Para mí y para ti lo democrático hubiese sido convocar un referéndum en aquel entonces. No se hizo y ahora, con un cuarto de siglo de camino en nuestras espaldas, solo cabe avanzar. No nos ha ido tan mal, ¿ podría habernos ido mejor de la mano de nuestros vecinos castellanos? Cabe esa posibilidad, aunque si miramos la evolución de ciertos pueblos, comarcas y ciudades castellanas prefiero quedarme con nuestra “ruina”.

Cantabria no puede ser una utopía permanente, por eso es bueno que de un grupo de opinión surja un partido político, con esos principios centristas y liberales tan necesarios en estos tiempos de crispación; es bueno para la democracia y el fortalecimiento de la sociedad civil la discrepancia y el contraste de pareceres; es bueno para nuestro antiguo pueblo que estos ciudadanos, cántabros también, nos espoleen con su propuesta de integración en Castilla-León; es bueno para los cántabros que todo esto suceda y se aproveche para hacer autocrítica, reverdecer y reforzar el sentimiento regionalista; no frente a quienes nos proponen nuestra desaparición como región, discutir –en este caso- no tiene sentido ya que es tiempo de hechos, si no junto a ellos, para demostrarles y demostrarnos que hay futuro y ganas de afrontarlo, que hay fe en un proyecto llamado Cantabria.

Espero, sinceramente, que vuestro proyecto unionista sirva para todo lo contrario, es decir, despertar en este gran pueblo, de gente leal –como dice el blasón- el convencimiento de que solo dependemos de nuestra confianza y esfuerzo para afrontar el futuro dentro de una Constitución y de un Estado llamado España.
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