Un par de días
Sería bueno para la salud mental y física de políticos y ciudadanos descansar un fin de semana. Si hasta Dios lo hizo, nosotros, simples mortales, debiéramos obligarnos a ejecutar tal menester.
Un par de días sin hablar del statut, que preocupa a un porcentaje inferior al 3% de la población. ¡Qué paradoja! Cuatro mal llamados republicanos, pues en realidad lo que quieren ser es reyes de Taifas, traen de cabeza al resto de la población que está preocupada por el paro, la seguridad, el futuro en definitiva; y aquí está la segunda paradoja, les dieron el voto para resolver estos problemas.
Un par de días sin ver ni a Rovira ni a Piugcergo en la televisión, que por cierto, debieran encerrar en las cárceles nacionales catalanas a su sastre porque, y perdónenme la licencia, vaya camisas y corbatas que les pone. Espero que este no sea el ejemplo de moda independentista catalana. Y la marca de coches que les transporta gastándose dinerales en creativos para que al final salga la foto de su vehículo junto a semejantes adefesios.
Un par de días sin aguantar impertinencias como las de un tal Rubianes, actor, que pretende reventar el escroto a los habitantes de “la puta España”, dicho esto desde la televisión pública catalana. Quiero creer que tales afirmaciones se deben a un divertido y jovial exceso en el consumo de cava del Penedés o a un contacto involuntario con algún pollo o pato griposo del Delta del Ebro, que le ha producido tal estado febril que en el delirio le ha dado por decir semejantes memeces. Yo me abstendré, señor mío, de asistir a cualquier representación teatral en la que usted trabaje, y para que vea que no se trata de un boicot si no de salvaguardar ciertas partes de mi anatomía no tendré inconveniente en ver películas suyas, aunque dada su clarividencia, su talante y su coeficiente intelectual no creo que merezca la pena verlas, e incluso usted, como buen separatista, detestará que las veamos los maquetos, castellás, godos y demás indocumentados “españolistas”. Discúlpeme por sentirme cántabro, español, europeo y ciudadano del mundo.
Un par de días sin leer más cartas, esta si ha llegado hasta aquí acábela ya, de personajes como Tejero que saltan al ruedo a salvar de nuevo a la Patria y solicitar la Iluminación Divina para el Rey. ¡Se siente, coño! Sr. Tejero. Dejemos a Dios fuera de esta sinrazón política. Paremos un momento y definamos España para luego siguiendo un organigrama lógico establecer qué corresponde a las autonomías y finalizar concretando las competencias de los municipios. De todo se puede hablar pero nada, absolutamente nada, se puede imponer lo diga Rovira, Ibarreche, Mas o el Papa.
Un par de días sin reuniones de Otegui y los suyos poniendo en evidencia la flaqueza de los demócratas que no responden al unísono un rotundo no a la provocación, no a quien utiliza la legalidad con fines torticeros, no a quien no condena el terror con firmeza.
Un par de días para descansar y disfrutar de los nuestros, para olvidar esta saturación y bajar la guardia. Un par de días donde las noticias más preocupantes sean qué hacer con la foca de Raos, que un niño perdió su balón, que se han derretido los muñecos de nieve. Un para de días para la reflexión. Solo un par de días.





