Presentación
Soy una persona normal y corriente, de las que te cruzas por la calle y no reparas en ellas.
Tengo un trabajo que me absorbe tres cuartas partes del día, una hija en su punto más álgido de la adolescencia, un coche viejo que funciona a pesar de los pocos cuidados que recibe, un piso permanentemente ocupado por las adolescentes amigas de mi hija adolescente, un ex marido desaparecido de la faz de la tierra, un ex novio arrepentido y desesperado, y una pareja que no quiere ni oír hablar de la palabra "pareja".
Tengo a mi familia desperdigada por el mundo, un agujero en el cerebro que me ha dejado una ligera afasia y algún que otro cable cruzado, pago una hipoteca, siempre ando con prisas y hago filigranas con mi sueldo para llegar a fin de mes.
Sin embargo, a pesar de que no todo el monte es orégano, estoy satisfecha con mi vida y soy razonablemente feliz.
El otro día me serví el café dentro de la lata de leche condensada, suelo perder el coche en los aparcamientos públicos, soy incapaz de recordar el título del libro que estoy leyendo, si alguien me habla me quedo hipnotizada con el movimiento de sus labios y cuando empiezo a ver esa película tan buena que me han recomendado, no paso de los primeros diálogos, porque mi cerebro se dispara en mil pensamientos que no vienen al caso.
Por mucho que me repita: concéntrate, concéntrate, concéntrate, cuando me doy cuenta, en lugar de café me he hecho un colacao, estoy forcejeando con la cerradura de un coche que no es mío, o besando afectuosamente a una persona que se parece mucho a alguien que no recuerdo.
En fin, tengo un serio problema de concentración, por no decir de memoria, y por eso me he decidido a escribir, así, si algún día se me olvida quién soy, siempre podré venir y leerme.
Suponiendo que me acuerde de que tengo un blog...
Tengo un trabajo que me absorbe tres cuartas partes del día, una hija en su punto más álgido de la adolescencia, un coche viejo que funciona a pesar de los pocos cuidados que recibe, un piso permanentemente ocupado por las adolescentes amigas de mi hija adolescente, un ex marido desaparecido de la faz de la tierra, un ex novio arrepentido y desesperado, y una pareja que no quiere ni oír hablar de la palabra "pareja".
Tengo a mi familia desperdigada por el mundo, un agujero en el cerebro que me ha dejado una ligera afasia y algún que otro cable cruzado, pago una hipoteca, siempre ando con prisas y hago filigranas con mi sueldo para llegar a fin de mes.
Sin embargo, a pesar de que no todo el monte es orégano, estoy satisfecha con mi vida y soy razonablemente feliz.
El otro día me serví el café dentro de la lata de leche condensada, suelo perder el coche en los aparcamientos públicos, soy incapaz de recordar el título del libro que estoy leyendo, si alguien me habla me quedo hipnotizada con el movimiento de sus labios y cuando empiezo a ver esa película tan buena que me han recomendado, no paso de los primeros diálogos, porque mi cerebro se dispara en mil pensamientos que no vienen al caso.
Por mucho que me repita: concéntrate, concéntrate, concéntrate, cuando me doy cuenta, en lugar de café me he hecho un colacao, estoy forcejeando con la cerradura de un coche que no es mío, o besando afectuosamente a una persona que se parece mucho a alguien que no recuerdo.
En fin, tengo un serio problema de concentración, por no decir de memoria, y por eso me he decidido a escribir, así, si algún día se me olvida quién soy, siempre podré venir y leerme.
Suponiendo que me acuerde de que tengo un blog...
Comentario:
Así que una persona normal y despistada. Imagino que te habrás apuntado la dirección de tu blog para que lo encuentres de nuevo y puedas contarnos tus aventuras de mujer corriente pero razonablemente feliz. Pues nada, bienvenida a este mundillo y a ver qué cuentas. Besos.