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El hombre que quería tener novia
Acerca de
Pablo va camino de los treinta, tiene un buen trabajo, un apartamento en el centro, una amiga ninfómana, muchas ganas de juerga y... Ahora resulta que busca novia, aquí es donde se jode la historia, o se pone interesante, según se mire.
Sindicación
 
Os tengo que poner al día. Hasta pronto Susana.
Ha pasado bastante tiempo ya, pero no creáis que me había olvidado de vosotros, mis blogeros. He estado una temporadilla sin internet en casa, pero se ha solucionado, de momento. Os he echado de menos.

Bueno, ¡al barro!
Han cambiado las cosas en estas dos semanas. Se me hace difícil elegir el punto en el que voy a empezar a poneros al día, aunque la noche del 24 de mayo podría ser un buen momento.

Era miércoles y tengo que reconocer que el calentón que sufría en aquel momento, era considerable.
Llamé a Susana, sí, lo hice.

Ella, por supuesto, acudió a mi llamada, pero aquella noche todo fue diferente. Mientras esperaba el sonido del timbre estuve reflexionando un poco, ya os dije que la situación no terminaba de convencerme.
El caso es que llegó, y tengo que reconocerlo, el polvo fue increíble. Sólo uno, porque después pasó algo extraño, algo que no había sucedido nunca antes entre nosotros.
Nos quedamos tumbados sobre la cama y Susana me abrazó. Me sentí raro, sobre todo cuando empezó a hablarme cerca del oído y a besarme. Estaba "muy bien" conmigo, eso dijo ella. Después, siguió explicándome: "nunca voy a encontrar a un chico con el que pueda ser feliz totalmente". Yo permanecí en silencio.
¿Qué coño iba a decir? A lo mejor tú habrías dicho lo necesario en ese momento, pero a mí no se me ocurrió nada.
Siguió diciéndome que quería que nos viéramos todas las semanas... seguí sin saber qué decir, el silencio volvió a ser la mejor respuesta y ella lo entendió perfectamente.

Se dio cuenta de lo que estaba pasando, de que se había saltado las reglas, sus propias reglas, las que ella marcó cuando nos conocimos y que yo respeté.
Consciente de la situación cogió su ropa y se largó con un simple adiós que yo le devolví.
No hemos vuelto a hablar y, probablemente, eso sea lo mejor.

Solamente espero no haberle hecho demasiado daño. Las reglas del juego estaban claras, pero por lo visto eran difíciles de respetar. Yo lo sabía, ella lo sabía, sucedió y nada más que decir.

Supongo que, desde ya, encajo perfectamente en la definición de cabrón, pero solamente seguí las reglas. Muy frío, lo sé.

Hasta pronto Susana, espero que seas muy feliz. Lo siento.

Plus plis plas, dentro de un rato más, que tengo mono de vosotr@s y con la resaca que llevo, no creo que salga de casa.
Besos y abrazos.
 
Comentario:
Bufff es que entre un hombre y una mujer al final siempre se acaba generando una situación de desigualdad,me explico,alguien la caga...y siente....
era previsible..pero no me pareces un cabrón.
un besito de lunes.
 
Comentario:
Las mujeres somos asi. Marcamos reglas que seguimos a rajatabla, hasta que en un momento que no prestas atencion, chasss todo cambia.
Si te llama, no la vuelvas a ver (entiendase sexo) hay veces que es preferible decir desde el principio que no, a no seguir con el juego.
Eso jode mas, y cuando todo acaba porque acaba, (eso sin dudarlo) te sientes fatal.
Que me lio! Historias, una detras de otra y asi seguira.
Un besito y lindo finde!
 
Comentario:
Creo que hiciste bien. La mentira o el querer explicar las cosas para no hacer daño, a la larga son una bomba de relojería, con los minutos contados.
Estoy segura que lo entenderá.

Gracias por tu comentario de hoy :-)

Un beso
 
Comentario:
Wenas, es la primera vez que te leo. Y bueno no es que seas cabrón ni mucho menos frio si que fuiste pero como tu dices esas eran las normas, en eso consistia vuetra juego, a ella los sentimientos le fayaron..
Un besoo! Y suerte en todo
 
Comentario:
Cabrón, no. Pero quizá si le hubieras explicado lo que supuestamente ya sabíais con delicadeza no se lo habría tomado tan mal. No sé, el caso es que hiciste bien de todas las maneras: no vas a engañarla. A parte de que ella ya debía saber que lo que tú sintieras podía ser recíproco o no.

Me alegra tu vuelta.
Un besito.
No