Las nieves del Kilimanjaro
Es el monte más alto de Africa.
A-frica. Si fuera un nombre griego significaría "continente sin frío". Pero lo cierto es que a cerca de 6.000 metros de altura hace frío incluso en el ecuador, cerca de donde está situado este precioso monumento natural.
De hecho el Kilimanjaro posee nieves perpetuas. Desde el fin de la última glaciación, hace unos 12.000 años, el Kilimanjaro posee sobre su pico un casquete de hielo y nieve de carácter permanente.
Hacia 2001 el 82% de estas nieves perpetuas con respecto a las que se conocían a principios del siglo XX había desaparecido. Es una conclusión del prestigioso glaciólogo Lonnie G. Thompson de la Universidad de Ohio. Pinchando aquí encontraréis un artículo de la revista Science que respalda estas líneas.
Aún más preocupante es el hecho constatado de que la tercera parte del hielo desaparecido lo fue tan solo en los últimos 12 años, lo que indica una aceleración del calentamiento global ya contrastada en otros fenómenos, como la subida del nivel de los mares.
Thompson sostiene que hacia el 2015 no quedarán nieves perpetuas en el Kilimanjaro, aunque como él mismo dice, se puede quedar corto:
A juicio de Thompson, la progresiva disminución de las nieves del Kilimanjaro tendría graves efectos para la economía de la zona. El suministro de agua potable se vería reducido, y también habría consecuencias para la agricultura, la producción hidroeléctrica y el turismo. De nuevo la economía local es la principal perdedora del cambio climático.
Además, Tanzania depende de los ingresos por turismo del famoso monte. El Kilimanjaro es la principal fuente de ingresos del gobierno de Tanzania. Unos 20.000 turistas acuden cada año a contemplar las cumbres blancas que inspiraron a Hemingway y a Hollywood.

El monte Kilimanjaro en 1912

Aspecto del Kilimanjaro en el año 2000.
A-frica. Si fuera un nombre griego significaría "continente sin frío". Pero lo cierto es que a cerca de 6.000 metros de altura hace frío incluso en el ecuador, cerca de donde está situado este precioso monumento natural.
De hecho el Kilimanjaro posee nieves perpetuas. Desde el fin de la última glaciación, hace unos 12.000 años, el Kilimanjaro posee sobre su pico un casquete de hielo y nieve de carácter permanente.
Hacia 2001 el 82% de estas nieves perpetuas con respecto a las que se conocían a principios del siglo XX había desaparecido. Es una conclusión del prestigioso glaciólogo Lonnie G. Thompson de la Universidad de Ohio. Pinchando aquí encontraréis un artículo de la revista Science que respalda estas líneas.
Aún más preocupante es el hecho constatado de que la tercera parte del hielo desaparecido lo fue tan solo en los últimos 12 años, lo que indica una aceleración del calentamiento global ya contrastada en otros fenómenos, como la subida del nivel de los mares.
Thompson sostiene que hacia el 2015 no quedarán nieves perpetuas en el Kilimanjaro, aunque como él mismo dice, se puede quedar corto:
En un cálculo más conservador se puede decir que la desaparición total ocurrirá en cualquier momento entre el 2010 y el 2020 si la temperatura de la tierra sigue subiendo al ritmo actual.
A juicio de Thompson, la progresiva disminución de las nieves del Kilimanjaro tendría graves efectos para la economía de la zona. El suministro de agua potable se vería reducido, y también habría consecuencias para la agricultura, la producción hidroeléctrica y el turismo. De nuevo la economía local es la principal perdedora del cambio climático.
Además, Tanzania depende de los ingresos por turismo del famoso monte. El Kilimanjaro es la principal fuente de ingresos del gobierno de Tanzania. Unos 20.000 turistas acuden cada año a contemplar las cumbres blancas que inspiraron a Hemingway y a Hollywood.

El monte Kilimanjaro en 1912

Aspecto del Kilimanjaro en el año 2000.





