Un pasito, sólo un pasito. Y si lo hubiera dado...
A veces, te falta esa pizca de valentía para comenzar una cosa. Ese punto de locura o desinhibición que necesitas para romper esa barrera psicológica que nos ponemos sin querer, aún a sabiendas de que generalmente no es aconsejable o no nos va proporcionar nada bueno.
Pero todavía es peor el hecho de tener la certeza de que has estado a punto de conseguir algo y que, en ese preciso momento, no has tenido las agallas suficientes para hacerlo. Después te preguntas a quién se le ocurrió levantar ese muro y en qué momento: ¿cuándo te hizo falta? Y durante semanas te rompes la cabeza pensando en lo que podría haber pasado si...
El problema de verdad es cuando te empiezas a obsesionar y te encuentras en que cada vez que se te va la cabeza y vuelves en ti, te das cuenta de que estás pensando siempre en el mismo tema. Cuando empiezas a interpretar situaciones de una forma extraña, que lógicamente tienen sentido pero que no puedes asegurar que de verdad están pasando o que quieran significar lo que tu mente indica. Cuando intentas planificar situaciones futuras e intentas pensar las frases o acciones que tendrías que hacer o decir, como si estuvieras escribiendo el guión de tu vida aunque eres consciente de que si se da la situación, tu reacción va ser impredecible.
Quiza sean los efectos de esa droga que dice Borja. Ya puede venir del Sur, del Norte, o de dónde quiera, que una vez probada nos engancha para siempre. Y luego tienes miedo de que no se cuide con cantos y risas y que simplemente sea algo pasajero, porque no hay cosa peor que tener algo y perderlo para siempre. No hay nada peor que buscar algo y cuando lo has encontrado, darte cuenta de que no vale la pena.
Aun así, estoy seguro de que a pesar de que sé que sería cometer un error, aun a sabiendas que mi conciencia puede que no lo soporte, si tengo la oportunidad volveré a probarla. Y le cantaré, y la besaré y haré lo que haga falta para que todo funcione. Como siempre. Para luego darme cuenta de que no vale la pena. De que ha sido un error. O no. Pero así soy, y así somos; y como soy consciente de que las barreras no cambian así como así, también soy consciente de que es mucho más difícil que uno cambie: por eso sé que volveré a caer.
P.D.: Como véis lo de la salud mental de la entrada anterior era cierto. No os preocupéis, todo está bien. Sólo que a veces tienes algo entre ceja y ceja y tienes que contarselo a alguién y como agarrar a un colega y soltarle todo esto probablemente le produjera una parálisis cerebral, pues es mejor ponerlo aquí y que lo lea quién quiera y si alguién quiere decir algo, es libre de hacerlo.
Pero todavía es peor el hecho de tener la certeza de que has estado a punto de conseguir algo y que, en ese preciso momento, no has tenido las agallas suficientes para hacerlo. Después te preguntas a quién se le ocurrió levantar ese muro y en qué momento: ¿cuándo te hizo falta? Y durante semanas te rompes la cabeza pensando en lo que podría haber pasado si...
El problema de verdad es cuando te empiezas a obsesionar y te encuentras en que cada vez que se te va la cabeza y vuelves en ti, te das cuenta de que estás pensando siempre en el mismo tema. Cuando empiezas a interpretar situaciones de una forma extraña, que lógicamente tienen sentido pero que no puedes asegurar que de verdad están pasando o que quieran significar lo que tu mente indica. Cuando intentas planificar situaciones futuras e intentas pensar las frases o acciones que tendrías que hacer o decir, como si estuvieras escribiendo el guión de tu vida aunque eres consciente de que si se da la situación, tu reacción va ser impredecible.
Quiza sean los efectos de esa droga que dice Borja. Ya puede venir del Sur, del Norte, o de dónde quiera, que una vez probada nos engancha para siempre. Y luego tienes miedo de que no se cuide con cantos y risas y que simplemente sea algo pasajero, porque no hay cosa peor que tener algo y perderlo para siempre. No hay nada peor que buscar algo y cuando lo has encontrado, darte cuenta de que no vale la pena.
Aun así, estoy seguro de que a pesar de que sé que sería cometer un error, aun a sabiendas que mi conciencia puede que no lo soporte, si tengo la oportunidad volveré a probarla. Y le cantaré, y la besaré y haré lo que haga falta para que todo funcione. Como siempre. Para luego darme cuenta de que no vale la pena. De que ha sido un error. O no. Pero así soy, y así somos; y como soy consciente de que las barreras no cambian así como así, también soy consciente de que es mucho más difícil que uno cambie: por eso sé que volveré a caer.
P.D.: Como véis lo de la salud mental de la entrada anterior era cierto. No os preocupéis, todo está bien. Sólo que a veces tienes algo entre ceja y ceja y tienes que contarselo a alguién y como agarrar a un colega y soltarle todo esto probablemente le produjera una parálisis cerebral, pues es mejor ponerlo aquí y que lo lea quién quiera y si alguién quiere decir algo, es libre de hacerlo.
Octubre me mata!
Como habréis observado esto parece que está un poco muerto. Pues no os voy a engañar, la verdad es que si. Últimamente ando un poco liado y no tengo demasiado tiempo para escribir un par de líneas pero hoy aprovecho el viaje y a ver si os cuento algo.
Algunos os preguntaréis que en qué coño gasto el tiempo si ya no tengo que ir a clase: buena pregunta. Pues bien: ni puñetera idea. Creedme, llevo dos semanas en Coruña ya establecido y la verdad es que no se que hago con el tiempo libre. Básicamente lo que hago es ir dos días a la semana a Ferrol (me levanto cuando casi es de noche y llego a casa cuando el sol ya no está) y el resto de días entre pitos, flautas y cervezas con los proletarios al final no hago nada. Si a esto sumamos que no tengo conexión a internet (esto cambiará en breve) y que los vecinos apagan los routers cuando no están, no tengo oportunidad de chupar ancho de banda y colgar algo aquí.
¿Cosas nuevas? Pues bueno, lo único los compañeros de piso y el piso en sí. La verdad es que está muy bien: duermo en una cama de 1.80 por 90 con lo que como os podréis imaginar es bastante cómico verme ahí tirado (¡Dios vendiga la posición fetal!) y mi habitación (llamarlo zulo sería demasiado bueno para ella) tiene una cama nido (que cuando la abro, la habitación se convierte en una cama gigante), una mesa, doscientos armarios y media silla. Esto implica que podéis venir cuando queráis (siempre que aviséis con antelación... o no ¿verdad Guio?). Pero no os voy a contar más para que vengáis a verlo, así no os condiciono.
Por otro lado, Ferrol es, ¿cómo decirlo sin ofender a nadie?, feísimo. Además, llueve tres de cada dos días, se inunda, tardo cuarenta minutos en llegar... pero por lo menos el laboratorio donde me dejan un enchufe y una toma de red está muy bien: la gente es muy maja y hay un buen ambiente (aunque hay muchos físicos, muchos industriales... pero bastante bien). Hay un montón de cachivaches por ahí y es muy espectacular todo lo que hacemos o más bien hacen, yo de momento sólo leo.
¿Y qué hacemos? Pues movidas muy raras. De momento, y para que sepáis en que quemo las horas, tuve que leerme la tesis de, creo, uno de mis tutores y ahora tengo que entender su código fuente (que está todo hecho en C++) y luego pasarlo a Java para poder empezar a hacer mi proyecto en serio (esto se merece una entrada especial). Estoy aprendiendo un montón de cosas muy freaks que cualquier noche de borrachera os contaré con más calma.
Creo que la chapa ya llegó por hoy. Sólo decir dos cosas más:
Pues eso, a ver si se termina octubre de una vez: por el bien de mi bolsillo, mi higado y, en general, por mi salud física y mental. Nos veremos pronto (o por lo menos eso espero). Un abrazo a todos.
P.D.: si el año pasado fue raro de cojones, este tiene toda la pinta de ser mucho peor. Sin embargo, guardo esperanzas de que aunque el año pasado fue bueno este sea todavía mejor. Además, se auguran cambios importantes...
Algunos os preguntaréis que en qué coño gasto el tiempo si ya no tengo que ir a clase: buena pregunta. Pues bien: ni puñetera idea. Creedme, llevo dos semanas en Coruña ya establecido y la verdad es que no se que hago con el tiempo libre. Básicamente lo que hago es ir dos días a la semana a Ferrol (me levanto cuando casi es de noche y llego a casa cuando el sol ya no está) y el resto de días entre pitos, flautas y cervezas con los proletarios al final no hago nada. Si a esto sumamos que no tengo conexión a internet (esto cambiará en breve) y que los vecinos apagan los routers cuando no están, no tengo oportunidad de chupar ancho de banda y colgar algo aquí.
¿Cosas nuevas? Pues bueno, lo único los compañeros de piso y el piso en sí. La verdad es que está muy bien: duermo en una cama de 1.80 por 90 con lo que como os podréis imaginar es bastante cómico verme ahí tirado (¡Dios vendiga la posición fetal!) y mi habitación (llamarlo zulo sería demasiado bueno para ella) tiene una cama nido (que cuando la abro, la habitación se convierte en una cama gigante), una mesa, doscientos armarios y media silla. Esto implica que podéis venir cuando queráis (siempre que aviséis con antelación... o no ¿verdad Guio?). Pero no os voy a contar más para que vengáis a verlo, así no os condiciono.
Por otro lado, Ferrol es, ¿cómo decirlo sin ofender a nadie?, feísimo. Además, llueve tres de cada dos días, se inunda, tardo cuarenta minutos en llegar... pero por lo menos el laboratorio donde me dejan un enchufe y una toma de red está muy bien: la gente es muy maja y hay un buen ambiente (aunque hay muchos físicos, muchos industriales... pero bastante bien). Hay un montón de cachivaches por ahí y es muy espectacular todo lo que hacemos o más bien hacen, yo de momento sólo leo.
¿Y qué hacemos? Pues movidas muy raras. De momento, y para que sepáis en que quemo las horas, tuve que leerme la tesis de, creo, uno de mis tutores y ahora tengo que entender su código fuente (que está todo hecho en C++) y luego pasarlo a Java para poder empezar a hacer mi proyecto en serio (esto se merece una entrada especial). Estoy aprendiendo un montón de cosas muy freaks que cualquier noche de borrachera os contaré con más calma.
Creo que la chapa ya llegó por hoy. Sólo decir dos cosas más:
- La primera es que a todos los que estáis perdidos por Irlanda se os echa de menos (Laura, Patri, Manqui y Ana) y a los que estáis por España desperdigados también (Marta, Luchín, Prodigy, Renton, Lele...).
- La segunda es que tengo que pedir perdón a la gente de Vigo porque últimamente os tengo un poco bastante abandonados (es por una buena causa). Espero que queráis seguir siendo mis amigos cuando vuelva por ahí, lo siento de veras. Tenemos que tomarnos unas cañas o unos LK's.
Pues eso, a ver si se termina octubre de una vez: por el bien de mi bolsillo, mi higado y, en general, por mi salud física y mental. Nos veremos pronto (o por lo menos eso espero). Un abrazo a todos.
P.D.: si el año pasado fue raro de cojones, este tiene toda la pinta de ser mucho peor. Sin embargo, guardo esperanzas de que aunque el año pasado fue bueno este sea todavía mejor. Además, se auguran cambios importantes...





