de quedarse en casa y otros demonios II
Este post está dedicado a Mamidelux, uno de los mejores regalos (si no el mejor) que me ha traído esto de internet. Con ella a veces me pasa que la leo y me leo (ella es mucho más aplicada que yo, más curiosa internetianamente hablando, se toma más trabajera en esto de postear).
Su ultimo post De quedarse en casa y otros demonios me hace pensar que me leyó el diario (mamidelux mamidelux confesá!). Ella me lanza una pregunta y yo, no puedo ser menos, le cuento aquí....
Las que me seguís sabéis ya que en enero dejo de trabajar remuneradamente para estar con mi nena unos meses. La decisión se tomo su tiempo y paso primero por mis entrañas, después por mi humor y finalmente se asentó unos días en la boca de mi estómago hasta que me decidí a decir y vomitar.
Ni que decir que las reacciones han sido de lo más singulares, desde la que me espetó *no hemos estado luchando -las feministas- para que tú te vayas de ama de casa*; (feo muy feo menospreciar el trabajo de las amas de casa) hasta la que me mira -todavía- con pena, pensando que estoy desperdiciando una excelente estabilidad laboral.
Quiero ser justa con todas ellas y dar un voto de fe (el que no me han dado a mi), quiero entender que antes de mí, ha habido generaciones enteras de mujeres que han tenido que pelear por salir de las cuatro paredes de la maternidad patriarcal, que antes de mí una generación se ha dejado el alma para conseguir que yo, que nosotras, podamos disfrutar de cosas antes impensables. Sé que la solución ha pasado por buscar la igualdad formal. Personalmente siento que la igualdad formal nos ha llevado, social y culturalmente hablando, a una situación de extrañeza respecto de nuestra diferencia sexual. Extrañeza en la negación de nuestros cuerpos que, biológicamente hablando están preparados para ser dos, extrañeza en la negación de nuestra sexualidad diferente de la masculina, extrañeza en las formas, en el sentir, en el lenguaje...
Pero este es otro tema.
Para mí, en esta negación y esta extrañeza, la maternidad es la piedra roseta del feminismo. He encontrado mucho miedo a la palabra, al esencialismo que supuestamente entraña y que yo no veo por ningún lado (difícil hacerlo cuando llegas corriendo de trabajar remuneradamente para bañarla, darle la cena, hacerle unos mimos, leerle un cuento, calmarle el eccema, ayudarla a caminar, oirle el llanto de sueño, prepararle el bibi, dárselo, mantener el silencio mínimo para que se duerma sin berrea y, finalmente, hacia las once, tirarte tres minutos antes de hacer tu cena) .
Pero, dejando temas escabrosos a un lado, os contaré que lo que más me fascina es la poca o ninguna importancia que se da a la crianza. Cuando he dicho *me voy porque quiero estar más tiempo con mi hija* inmediatamente se ha dado por supuesto que iba a mirarla comer, a controlar el tamaño y la periodicidad de sus cacas, que iba, sin más, a mirarla. Y no saben, los poderes públicos, l@s amig@s solter@s, las feministas de pro, el lechero o la dependienta del hym (o no quieren saber) que tener una nena no es sólo alimentarla y esperar. No saben que el alimento espiritual es tanto o mas importante, que el amor (que le das y que recibes) no es algo por-que-si.
Asumen, como se ha asumido durante siglos, que la relación está definida por la biología, que no te lo tienes que currar como te curras una amistad o una pareja, que la maternidad es algo innato, casi animal.
Cuando, día tras día, esa pequeña bicha hace que te plantees el mundo, hace que establezcas nuevos y arriesgados y aventureros contratos de vida con ella y contigo (y con mia y nana y nunu) .
Asi que, señoras, señores, cuando vean a ésta mama (o a un papa como mia) por la calle, no den por sentado que llevamos el sacrificio en la sangre. No den por sentado que mantenemos el orden-de-las-cosas. Mas bien pregúntense a si mism@s.
Pregúntense porqué las madres sin contrato no reciben los 100 euros de ayuda mensual y nadie protesta, pregúntense porque pasan de largo cuando las mujeres de elpartoesnuestro recogen firmas para una atención respetuosa y no invasiva, pregúntense porque miran hacia otro lado y apresuran el paso cuando una mamá (o un papá) sube un carro y un bebé por las escaleras del metro, pregúntense porqué acompañar a tu hija en la vida durante los meses que te permite el paro es contrario al feminismo.
En mi feminismo, elijo, y elijo sin olvidarme de quien soy, y elijo reinventar y resignificar aquello que ni a mi madre ni a mi nos sirvió.
Al fin y al cabo a la única a la que tengo que dar cuentas es a ella.

Su ultimo post De quedarse en casa y otros demonios me hace pensar que me leyó el diario (mamidelux mamidelux confesá!). Ella me lanza una pregunta y yo, no puedo ser menos, le cuento aquí....
Las que me seguís sabéis ya que en enero dejo de trabajar remuneradamente para estar con mi nena unos meses. La decisión se tomo su tiempo y paso primero por mis entrañas, después por mi humor y finalmente se asentó unos días en la boca de mi estómago hasta que me decidí a decir y vomitar.
Ni que decir que las reacciones han sido de lo más singulares, desde la que me espetó *no hemos estado luchando -las feministas- para que tú te vayas de ama de casa*; (feo muy feo menospreciar el trabajo de las amas de casa) hasta la que me mira -todavía- con pena, pensando que estoy desperdiciando una excelente estabilidad laboral.
Quiero ser justa con todas ellas y dar un voto de fe (el que no me han dado a mi), quiero entender que antes de mí, ha habido generaciones enteras de mujeres que han tenido que pelear por salir de las cuatro paredes de la maternidad patriarcal, que antes de mí una generación se ha dejado el alma para conseguir que yo, que nosotras, podamos disfrutar de cosas antes impensables. Sé que la solución ha pasado por buscar la igualdad formal. Personalmente siento que la igualdad formal nos ha llevado, social y culturalmente hablando, a una situación de extrañeza respecto de nuestra diferencia sexual. Extrañeza en la negación de nuestros cuerpos que, biológicamente hablando están preparados para ser dos, extrañeza en la negación de nuestra sexualidad diferente de la masculina, extrañeza en las formas, en el sentir, en el lenguaje...
Pero este es otro tema.
Para mí, en esta negación y esta extrañeza, la maternidad es la piedra roseta del feminismo. He encontrado mucho miedo a la palabra, al esencialismo que supuestamente entraña y que yo no veo por ningún lado (difícil hacerlo cuando llegas corriendo de trabajar remuneradamente para bañarla, darle la cena, hacerle unos mimos, leerle un cuento, calmarle el eccema, ayudarla a caminar, oirle el llanto de sueño, prepararle el bibi, dárselo, mantener el silencio mínimo para que se duerma sin berrea y, finalmente, hacia las once, tirarte tres minutos antes de hacer tu cena) .
Pero, dejando temas escabrosos a un lado, os contaré que lo que más me fascina es la poca o ninguna importancia que se da a la crianza. Cuando he dicho *me voy porque quiero estar más tiempo con mi hija* inmediatamente se ha dado por supuesto que iba a mirarla comer, a controlar el tamaño y la periodicidad de sus cacas, que iba, sin más, a mirarla. Y no saben, los poderes públicos, l@s amig@s solter@s, las feministas de pro, el lechero o la dependienta del hym (o no quieren saber) que tener una nena no es sólo alimentarla y esperar. No saben que el alimento espiritual es tanto o mas importante, que el amor (que le das y que recibes) no es algo por-que-si.
Asumen, como se ha asumido durante siglos, que la relación está definida por la biología, que no te lo tienes que currar como te curras una amistad o una pareja, que la maternidad es algo innato, casi animal.
Cuando, día tras día, esa pequeña bicha hace que te plantees el mundo, hace que establezcas nuevos y arriesgados y aventureros contratos de vida con ella y contigo (y con mia y nana y nunu) .
Asi que, señoras, señores, cuando vean a ésta mama (o a un papa como mia) por la calle, no den por sentado que llevamos el sacrificio en la sangre. No den por sentado que mantenemos el orden-de-las-cosas. Mas bien pregúntense a si mism@s.
Pregúntense porqué las madres sin contrato no reciben los 100 euros de ayuda mensual y nadie protesta, pregúntense porque pasan de largo cuando las mujeres de elpartoesnuestro recogen firmas para una atención respetuosa y no invasiva, pregúntense porque miran hacia otro lado y apresuran el paso cuando una mamá (o un papá) sube un carro y un bebé por las escaleras del metro, pregúntense porqué acompañar a tu hija en la vida durante los meses que te permite el paro es contrario al feminismo.
En mi feminismo, elijo, y elijo sin olvidarme de quien soy, y elijo reinventar y resignificar aquello que ni a mi madre ni a mi nos sirvió.
Al fin y al cabo a la única a la que tengo que dar cuentas es a ella.

Comentario:
Estoy completamente de acuerdo contigo, yo he cogido un año de excedencia tras el nacimiento de mis dos hijos y no me he arrepentido en absoluto. También te digo que estoy muy contenta de volver a trabajar. Es muy dificil esto de ser mama en estos tiempos, te divides entre tu deseo de estar con los nenes y "tu otra vida". A veces pienso que las mujeres hemos perdido algo muy valioso en el camino, que estamos equivocadas, que nos han engañado...
Comentario:
Niña: Por si te sirve de algo te diré que uno de los mayores aciertos de mi vida, fue la decisión de pedir tres años de excedencia en mi trabajo tras el nacimiento de mi hija. !CUANTO DISFRUTÉ
Creo que debemos saber distinguir lo que realmente es importante, para mi LOS HIJOS. Un beso.
Creo que debemos saber distinguir lo que realmente es importante, para mi LOS HIJOS. Un beso.
Comentario:
Me gusta mucho lo que has escrito, creo en la posibilidad de decidir, de tomar tus decisiones y sobre todo que no seas juzgada por ello.
Un besazo
Un besazo
Comentario:
Simplemente sublime, alentador, sacudidor y contundente (por si alguien seguía teniendo dudas).
Comentario:
La lucha no era para salir de casa, la lucha de todos estos siglos era para poder elegir...
Ojalá cuando tenga niños pueda permitirme el disfrute de ver crecer a mis pequeños.
Ojalá cuando tenga niños pueda permitirme el disfrute de ver crecer a mis pequeños.
Comentario:
Muy conmovedor tu relato, me vi identificada!
cariños.
cariños.
Comentario:
Muy conmovedor tu relato! Me vi identificada.
Cariños.
Cariños.
Comentario:
Para mí este es el único feminismo posible: el que cada una hacemos y nos contamos, el de la vida cotidiana y real, las pequeñas luchas por poner nuestro cuerpo en juego cada día. La libertad de elegir, sin imposiciones DE NINGÚN TIPO Y DESDE NINGÚN SITIO.Olé, valiente.
Comentario:
bueno, yo te sigo en muy contadas veces y en la sombra....alguien me dijo una vez que esto de leer sin participar es como espiar. Yo no quiero tener ese sentimiento....Asi es que me decido a hablar: Me gustan tus palabras, tus frases, tus pensamientos, lo que sabes, lo que ignoras.... Se notan que tus palabras están elaboradas y procesadas...la verdad es que cuando se tiene algún pilar importante y sólido, siempre es más fácil lo demás.
Yo creo que otras mujeres lucharos para que las demás pudieramos elegir....yo las estoy muy agradecidas a ellas por ello. Te felicito por poder y atreverte a elegir. Suerte!
Yo creo que otras mujeres lucharos para que las demás pudieramos elegir....yo las estoy muy agradecidas a ellas por ello. Te felicito por poder y atreverte a elegir. Suerte!
Comentario:
¡Gracias a las dos! Hinchá a llorar me tenéis.
A lo mejor algún día me animo y os dedico mi "de quedarse en casa y otros demonios III" aunque no creo que pudiera decir más ni mejor de lo que habéis expuesto vosotras.
Besos
alcheme
A lo mejor algún día me animo y os dedico mi "de quedarse en casa y otros demonios III" aunque no creo que pudiera decir más ni mejor de lo que habéis expuesto vosotras.
Besos
alcheme
Comentario:
gracias princesa, me conmovieron tus palabras.... tu lo has llevado mucho mas ayá!!!