geografía del amor
en mi mapa había un punto.
y una rosa de los vientos.
coordenadas. mi propio triángulo de las bermudas.
grados. norte, sur, barlovento, sotavento.
y baldosas amarillas.
si las sigues -me dijiste- llegarás a mi puerta.
-¿y si me abres?.
si te abro -susurraste- no podrás volver a salir.
asi que llevaré provisiones y tiritas.
os leo (de Jeanette Winterson, Escrito en el cuerpo) :
*las cosas han cambiado, vaya un comentario gilipollas, yo había cambiado las cosas. Las cosas no cambian, no son como estaciones moviéndose en una ronda diurna. La gente cambia las cosas. Hay víctimas del cambio, pero no víctimas de las cosas.
¿Por qué me confabulo con el uso erróneo del lenguaje?*
porque, supongo, a veces es más fácil abstraerse en lo grande y dejar lo pequeño invisible. y es en lo pequeño dónde se sitúa la grandeza de nuestros actos, la voluntad, el deseo.
más fácil abstraerse en los hechos (lo establecido, lo "normal", lo cómodo) que jugársela en los deseos (el cuerpo que se te va, la mente que se te pierde, el beso que se eterniza).
es un suponer, seguiré pensando.
hoy me vestiré de nube, con suerte el tiempo me acompaña.
y una rosa de los vientos.
coordenadas. mi propio triángulo de las bermudas.
grados. norte, sur, barlovento, sotavento.
y baldosas amarillas.
si las sigues -me dijiste- llegarás a mi puerta.
-¿y si me abres?.
si te abro -susurraste- no podrás volver a salir.
asi que llevaré provisiones y tiritas.
os leo (de Jeanette Winterson, Escrito en el cuerpo) :
*las cosas han cambiado, vaya un comentario gilipollas, yo había cambiado las cosas. Las cosas no cambian, no son como estaciones moviéndose en una ronda diurna. La gente cambia las cosas. Hay víctimas del cambio, pero no víctimas de las cosas.
¿Por qué me confabulo con el uso erróneo del lenguaje?*
porque, supongo, a veces es más fácil abstraerse en lo grande y dejar lo pequeño invisible. y es en lo pequeño dónde se sitúa la grandeza de nuestros actos, la voluntad, el deseo.
más fácil abstraerse en los hechos (lo establecido, lo "normal", lo cómodo) que jugársela en los deseos (el cuerpo que se te va, la mente que se te pierde, el beso que se eterniza).
es un suponer, seguiré pensando.
hoy me vestiré de nube, con suerte el tiempo me acompaña.
Comentario:
Jugársela siempre es un riesgo que te puede llevar al abismo pero si jugamos de manera inteligente podremos defendernos mejor. Me gustaría pensar como Sabina en su noche de bodas que "ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena" Y, sobre todo, "que el corazón no se pase de moda", así que sigue recorriendo mapas inteligentes, con red y sin abismos. Besos