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Nuevabohemia
donde esconderse de ti, Amor
Acerca de
Porque no hay batalla más amarga que la que nunca acaba
Sindicación
 
Falso Soneto Mántrico
Mantiénese cercana la imagen
de su fotografía en Tu cuerpo.
Como si fuese un sacro tatuado
en sutiles grados de naranja.

Pero se antoja harto complicado
desentrañar todos sus secretos;
aunque mi mano caminante
busque espirituoso a Svadisthana.

Por eso tengo que ser tramposo
y me escondo sólo entre su cara.
Sigiloso como una serpiente.

Y gano por ello la batalla
¡Campeonísimo del bajo-vientre!
El conquistrador de la mañana...
 
OBREROS

¡oh, esta cálida mañana de febrero! El Sur inoportuno
vino a reanimar nuestros recuerdos de absurdos indigentes,
nuestra joven miseria.
Erika tenía una falda de algodón con dibujos blancos
y pardos, que debió usarse en el siglo pasado, una cofia con
cintas y un pañuelo de seda. Era más triste que un luto.
Dábamos un paseo por las afueras. El tiempo estaba nubla-
do, y ese viento sur excitaba todos los plebeyos olores de
los jardines destruidos y las praderas angostadas.
Aquello no debía fatigar a mi mujer en la misma medi-
da que a mí. En una charca dejada por la inundación del
mes anterior sobre un sendero bastante alto, me hizo notar
la presencia de tres pececillos.
La ciudad, con su humareda y el ruido de sus oficios
nos seguía muy lejos por los caminos. ¡Oh, el otro mundo,
la habitación bendecida por el cielo, y los parajes umbríos!
El Sur me recordaba los miserables incidentes de mi infan-
cia, mis desesperaciones de estío, la horrible cantidad de
fuerza y de ciencia que la suerte ha alejado siempre de mí.
¡No! no pasaremos el verano en este avaro país donde
nunca seremos otra cosa que novios huérfanos. Quiero que
este brazo endurecido no arrastre más "una querida imagen".

Rimbaud