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Nuevabohemia
donde esconderse de ti, Amor
Acerca de
Porque no hay batalla más amarga que la que nunca acaba
Sindicación
 
3. En el parque
Como siempre el día jironea sus horas por entre las espesas montañas blancas del horizonte; como siempre.

Pero su inigualable inigualidad le confiere hoy un halo poderoso, ¡Manífico!,
como si Vulcano hubiese explotado desde sus entrañas rojas de fragua.

Y mis ojos, única mirada entre el terciopelo gris de esta marea
oculta, observan a la ciudad iluminarse de fuego,
¡llamareándose!
en cálida respuesta a tamaño pleiteaje.

Y es por eso que mi lágrima va trasformándose en suave fuente de oro,
¡estremeciéndome!

en este atardecer de noche nublada...
 
2.
El otoño, limpiamente ensoñador, me hace elevar la conciencia a parajes lejanos, distantes de esta Ciudad que enrojece a cada latido de vida. Sin embargo no son lejanos en la distancia los lugares a los que me encumbro, no. Es el tiempo el que se retuerce en el espacio como si tratara de explicar alguna extraña teoría sobre su relatividad, sobre lo diferente que pueden ser las cosas en función de las circunstancias que a cada uno nos ha tocado vivir. Y es en este viaje temporal, donde se confunde la realidad con su sombra, cuando mi alma se siente viajera, caminando por senderos huérfanos de trazado, sin rumbo establecido, como una pequeña molécula de aire que baila al son de los vientos…