logotipo

img_google
Nuevabohemia
donde esconderse de ti, Amor
Acerca de
Porque no hay batalla más amarga que la que nunca acaba
Sindicación
 
10.
Ya llegó la sangre al río. A lo lejos, como cascabeles, replican las lágrimas.
Lo Rojo va recorriendo los surcos de los árboles, confundiéndose con su savia.
Y van conformándose sinuosas sirenas, ¡sintéticas!, a través de la niebla. El fuego, Todopoderoso, ralentiza con su sombra los perfiles de las cosas; como fotografías de otrosyoes jugando a muertes imposibles…

Solamente hay un testigo.
Y sonríe complaciente.
 
9.
Para cuando el vértigo del silencio me invada te grito estas letras desde algún rincón de la soledad, deseando que vuelen entre el frío de las aguas de noviembre hasta tus oídos callados por la impostura creada. “Más allá”, “más allá, por favor”, a donde mis palabras no llegan aunque suenen a escritos de socorro.

Y es que el otoño me dice que no existe, que no es real, aunque acaricien las hojas el relevo de la vida, bajo el sentimiento amarillo de lo que parece una muerte imperecedera. Y me lo grita con más desesperación que yo su nombre, con aullidos que sobrepasan mi necesidad de aire, pero sigo sin creerle: existe, “existes aunque te confundas de invierno!” “existes aunque no existas en este tiempo que devora al tiempo”. Y ¿qué hacer? ¿Qué hacer ante tamaño engaño? Me diluyo en los paseos buscando algún rastro verde que reafirme la existencia de los colores bajo la tarde gris de este notoño, ¿qué hacer...

Porque si el otoño no existe, si el tiempo no existe, ¿qué existe? ¿De qué sirve sobrevivir si la vida se niega a sí misma?

Pero el silencio se conforma con ser respuesta.
 
8.
Vuela libre, golondrina; a donde las garras de los ogros no te alcancen; a donde los lobos aullan al morir la noche; a donde se esconde el refugio de los amantes...
(pero vuela raudo, el día acecha)
 
7. Poema para una Golondrina
Una musa

inspira

pero poco se retrata

porque de bella que es

de lo perfecta que es

en ese momento

es imposible pintarla
 
6.
Mis ojos ya no tienen nada en lo que fijarse para aburrir el frío que carcome mis pupilas – querida- , y ya no encuentro más miradas tuyas ,¡cálidas!, tras las esquinas de la calle de Más Allá a Lejos - aquella de la que sabes que no se regresa jamás-, por culpa de la lluvia. Y hace frío, Amor, mucho frío; en este anochecer de noviembre.

Por eso deja que el agua sea esta noche un ruego entres estas calles encharcadas,¡ahogadas!, y permíteme el deseo de soñar con aquella ciudad que soñamos que vuelva a vernos, como si fuera cierto que la energia fluyese infinita;

y encontrar la paz.