Esta noche
Hoy me he despertado con sentimientos encontrados. Hoy he soñado contigo, otra vez. Mi sangre se había convertido en salsa agridulce, de esa que te ponen con los rollitos de primavera en el chino de la calle de abajo. De esa que tanto te gustaba. Una sensación de paz, de satisfacción, peleaba por se más fuerte que el desasosiego.
Esta noche he vuelto a ver tus ojos. Tus ojos, que de oscuros y profundos parecían un océano en calma. He tocado tu nariz y tus labios, siempre suaves, siempre mansos, siempre preparados para besar. He jugado con esa mosquita de barba que tenías bajo el labio, la que dejaste crecer porque yo te lo pedí. He besado tu cuello fuerte, hasta acariciar con mi lengua la cicatriz que te dejó aquel lunar tricolor que tanto nos preocupaba.
Me he recreado en tu espalda, ancha e intensa, y me he enroscado al rededor de tu estrecha cintura. He soplado, como hacía tantas veces, un beso dentro de tu ombligo, casi un círculo perfecto de tan redondo que era. He andado con mis uñas largas por ese camino de vello que bajaba hasta tu pubis y he entrelazado tus piernas fuertes con las mías. He vuelto a besar tus pies, perfectos, los más bonitos que he visto jamás, mientras me deleitaba con sus uñas cuadradas, rectas, tan bien arregladas siempre, que parecían de mujer.
Esta noche, me has acariciado el pelo largo y negro, enredándolo entre tus dedos de pianista, mientras me contabas cuentos de princesas al oído. He intentado encerrar en un frasco tu olor, ese olor a ti que tanto he intentado reproducir inútilmente: enjuagando mis manos en tu colonia, usando tu suavizante para la ropa. Un olor a limpio y a caramelo, que nunca más nadie volverá a disfrutar.
He llorado, esta mañana al despertar, cuando me he dado cuenta que no estabas, que no estarás más. He llorado con lágrimas de acero que han desgarrado mis ojos como cuchillos oxidados. Como lloré aquella mañana, cuando, sin esperar a que pudiese decirte que te quería, tus ojos se cerraron para no abrirse más y corazón cansado dejó de latir llevándose el mío con él.
Esta noche he vuelto a ver tus ojos. Tus ojos, que de oscuros y profundos parecían un océano en calma. He tocado tu nariz y tus labios, siempre suaves, siempre mansos, siempre preparados para besar. He jugado con esa mosquita de barba que tenías bajo el labio, la que dejaste crecer porque yo te lo pedí. He besado tu cuello fuerte, hasta acariciar con mi lengua la cicatriz que te dejó aquel lunar tricolor que tanto nos preocupaba.
Me he recreado en tu espalda, ancha e intensa, y me he enroscado al rededor de tu estrecha cintura. He soplado, como hacía tantas veces, un beso dentro de tu ombligo, casi un círculo perfecto de tan redondo que era. He andado con mis uñas largas por ese camino de vello que bajaba hasta tu pubis y he entrelazado tus piernas fuertes con las mías. He vuelto a besar tus pies, perfectos, los más bonitos que he visto jamás, mientras me deleitaba con sus uñas cuadradas, rectas, tan bien arregladas siempre, que parecían de mujer.
Esta noche, me has acariciado el pelo largo y negro, enredándolo entre tus dedos de pianista, mientras me contabas cuentos de princesas al oído. He intentado encerrar en un frasco tu olor, ese olor a ti que tanto he intentado reproducir inútilmente: enjuagando mis manos en tu colonia, usando tu suavizante para la ropa. Un olor a limpio y a caramelo, que nunca más nadie volverá a disfrutar.
He llorado, esta mañana al despertar, cuando me he dado cuenta que no estabas, que no estarás más. He llorado con lágrimas de acero que han desgarrado mis ojos como cuchillos oxidados. Como lloré aquella mañana, cuando, sin esperar a que pudiese decirte que te quería, tus ojos se cerraron para no abrirse más y corazón cansado dejó de latir llevándose el mío con él.
Verborrea
Hoy quiero decir:
- Mis suegros me caen mal. Los dos (así sin más, no se lo puedo decir a ellos, y tampoco a mi novio, osea que aquí queda).
- Mi madre me ha comprado un bolígrafo de esos que tiene plumillas en la parte de arriba (¿?).
- Me ha salido un orzuelo en el ojo que me hace parecer tuerta.
- Me duele el ojo.
- He conseguido escapar de Bad hoy, no así de Pezón Loco, anoche volvió a perseguirme en mis sueños (¿tendré que pedir una orden de alejamiento?).
- Necesito desesperadamente un trabajo o comprarme un amigo. En el "todo-chino" de mi barrio he mirado pero no me han molado las ofertas. Me hacían un dos por uno: amiga tipo: "tía-tengo-un-probemón-no-sé-si-ponerme-el-bolso-rojo-o-el-azul" más amiga colgada "tía-déjame-un-piti-pa-un-porro". O me ofrecían un clon de Bad pero en pelirojo a cambio de un botijo. Obviamente no he aceptado.
- Como no tengo clase ni trabajo (y mis amigos sí) me aburro.
- Me he enganchado a Bea la fea, Gran hermano y cosas por el estilo (por Dios).
-El logopeda me cobra un pastón para enseñarme a decir Hoooooooolaaaaaa_____________________me_______________llaaaaaaaaamo_____ Violeta.
- Como consecuencia de ese pastón me voy a tener que quitar de algunas cañitas de fin de semana (que es cuando puedo ver a mis amigos -están taaaaaaaaaaaaan ocupados-).
- En definitiva, me aburro la ostia.
Hasta aquí llegó mis post de autocompadecimiento.
P.d: Muchas gracias por vuestros consejos sobre el regalo. Aún no he decido nada, pero en cuanto lo haga os comento.
Besos
- Mis suegros me caen mal. Los dos (así sin más, no se lo puedo decir a ellos, y tampoco a mi novio, osea que aquí queda).
- Mi madre me ha comprado un bolígrafo de esos que tiene plumillas en la parte de arriba (¿?).
- Me ha salido un orzuelo en el ojo que me hace parecer tuerta.
- Me duele el ojo.
- He conseguido escapar de Bad hoy, no así de Pezón Loco, anoche volvió a perseguirme en mis sueños (¿tendré que pedir una orden de alejamiento?).
- Necesito desesperadamente un trabajo o comprarme un amigo. En el "todo-chino" de mi barrio he mirado pero no me han molado las ofertas. Me hacían un dos por uno: amiga tipo: "tía-tengo-un-probemón-no-sé-si-ponerme-el-bolso-rojo-o-el-azul" más amiga colgada "tía-déjame-un-piti-pa-un-porro". O me ofrecían un clon de Bad pero en pelirojo a cambio de un botijo. Obviamente no he aceptado.
- Como no tengo clase ni trabajo (y mis amigos sí) me aburro.
- Me he enganchado a Bea la fea, Gran hermano y cosas por el estilo (por Dios).
-El logopeda me cobra un pastón para enseñarme a decir Hoooooooolaaaaaa_____________________me_______________llaaaaaaaaamo_____ Violeta.
- Como consecuencia de ese pastón me voy a tener que quitar de algunas cañitas de fin de semana (que es cuando puedo ver a mis amigos -están taaaaaaaaaaaaan ocupados-).
- En definitiva, me aburro la ostia.
Hasta aquí llegó mis post de autocompadecimiento.
P.d: Muchas gracias por vuestros consejos sobre el regalo. Aún no he decido nada, pero en cuanto lo haga os comento.
Besos
Tecnología asesina
Jooooshhhhhhh!!!!
El otro día me cree una cuenta en mixmail para que todos aquellos que queráis os podáis dirigir a mí. Lo que ha sucedido es que, a pesar de que me conecto perfectamente a mixmail, una vez dentro no puedo abrir los correos. La página está en huelga de brazos caídos, y de momento tengo dos correos nuevos esperando a ser leídos que no puedo revisar. Si alguno quiere dirigirse a mí, o lo ha hecho ya y cree que uno de esos correos atascados puede ser suyo, podréis encontrarme en:
el_correo_de_violeta@hotmail.com
Muchos besos
El otro día me cree una cuenta en mixmail para que todos aquellos que queráis os podáis dirigir a mí. Lo que ha sucedido es que, a pesar de que me conecto perfectamente a mixmail, una vez dentro no puedo abrir los correos. La página está en huelga de brazos caídos, y de momento tengo dos correos nuevos esperando a ser leídos que no puedo revisar. Si alguno quiere dirigirse a mí, o lo ha hecho ya y cree que uno de esos correos atascados puede ser suyo, podréis encontrarme en:
el_correo_de_violeta@hotmail.com
Muchos besos
En la cola del Eroski
Estaba yo esperando en la larguísima cola del eroski esta mañana tranquilamente. En el mp3, una colección de buenas canciones de anuncios que me he montado yo misma; porque ir a comprar a las tres de la tarde es lo que tiene, necesitas relajarte.
No consigo entender cómo puede ser posible, que siendo en las horas de la sobremesa cuando menos gente hay en el supermercado, sea cuando más tiempo tardas en hacer tus compras. Las cajeras se ponen en huelga, y de cinco cajas que hay, solo encuentras una abierta. Como consecuencia una cola de vértigo que yo suelo aprovechar para pensar en mis cosas y prácticar mis ejercicios de relajación (uno, dos, tres, yo me calmaré, cuatro, cinco, seis, todos lo veréis...)
Estaba pensando tan a gusto (es un decir, porque llevaba media hora en la cola para pagar un puto calabacín que me hacía falta para la salsa de tomatede la lasaña de la cena, no penséis mal que nos conocemos...) en qué le puedo comprar a mi chico por su cumpleaños, cuando de repente, olisqueo un olor así como a azufre requemado. A ver, señores, que son las tres de la tarde, que me quiero ir a mi casa a ver Bea la Fea, y no quiero estar aquí olisqueando sus ventosidades.
Miro a mi alrededor, y como ya estaba llegando a la caja, delante de mí hay: dos marujas todas emperifolladas, con bolsos de imitación del tipo: "soy súper chic y mega moderna, mis hijos me adoran porque llevo 15 años metiéndome en su vida, pensando por ellos y decidiendo qué amigos deben tener basándome sólo en la profesión de sus padres, nací rubia platino a pesar de que mis cejas digan lo contrario y el hecho de vivir en un barrio obrero de clase de media no quiere decir que yo pertenezca a esa clase, lo que pasa es que a pesar de que me sale el dinero por las orejas y tengo más clase que la Kidman, a mí no me gusta aparentar...", una de ellas cincuentona con más pote del que pensé que podía soportar una cara y la otra sobre los treinta, que miraba a la anterior sin saber que seguramente sí sería como ella al llegar a su edad. Detrás de las Marus-Dior-de-mercadillo (en mi barrio le das una patada a una piedra y salen 15), otra mujer, muy distinta esta vez. Tenía pinta de llevar todo el día trabajando por cuatro perras y de que le tocase meterse ahora en casa a recibir a los hijos que vuelven del instituto, a hacer la casa y querer a su marido. El pelo corto y sin teñir, casual pero no desaliñada; con un chándal comprado en la sección niños de Zara, porque a pesar de haber entrado en la cuarentena tenía talla de niña de 15 años, con cara de cansada, pero féliz. Seguramente, sus hijos serían los que no estarían bien vistos por sus predecesoras.
Justo antes de mí, un hombre, soltero seguramente, o sólo en casa durante unos días. Su compra: un bote de fabada asturiana, un litro de leche, unas galletas marbú y algo de fruta.
Luego yo, canturreando mientras me devanaba los sesos pensando en el regalo.
Y detrás de mí una fila interminable de gente esperando a ser atendida (mientras cuatro cajas del supermercado continuaban cerradas).
No consigo imaginar de quien ha podrido ser el pedo, aunque supongo que de las Marus-Dior-de-mercadillo no, por Dios, ellas no tienen necesidades fisiológicas.
Un beso
Pd. En el pueblo de maravilla, aunque menos frío del que yo pensaba. Mucho alcohol y poquita relajación, que le vamos a hacer...
Pd.2. Llevo bastante tiempo preocupada porque no sé que regalarle a mi chico. No llevamos mucho tiempo juntos y este es el primer cumpleaños que compartimos. Me gustaría algo especial, que lo recordase toda la vida, y a poder ser no demasiado caro. Os pido ayuda desde aquí, todas vuestras opiniones serán bienvenidas.
Ahora sí, un beso.
No consigo entender cómo puede ser posible, que siendo en las horas de la sobremesa cuando menos gente hay en el supermercado, sea cuando más tiempo tardas en hacer tus compras. Las cajeras se ponen en huelga, y de cinco cajas que hay, solo encuentras una abierta. Como consecuencia una cola de vértigo que yo suelo aprovechar para pensar en mis cosas y prácticar mis ejercicios de relajación (uno, dos, tres, yo me calmaré, cuatro, cinco, seis, todos lo veréis...)
Estaba pensando tan a gusto (es un decir, porque llevaba media hora en la cola para pagar un puto calabacín que me hacía falta para la salsa de tomatede la lasaña de la cena, no penséis mal que nos conocemos...) en qué le puedo comprar a mi chico por su cumpleaños, cuando de repente, olisqueo un olor así como a azufre requemado. A ver, señores, que son las tres de la tarde, que me quiero ir a mi casa a ver Bea la Fea, y no quiero estar aquí olisqueando sus ventosidades.
Miro a mi alrededor, y como ya estaba llegando a la caja, delante de mí hay: dos marujas todas emperifolladas, con bolsos de imitación del tipo: "soy súper chic y mega moderna, mis hijos me adoran porque llevo 15 años metiéndome en su vida, pensando por ellos y decidiendo qué amigos deben tener basándome sólo en la profesión de sus padres, nací rubia platino a pesar de que mis cejas digan lo contrario y el hecho de vivir en un barrio obrero de clase de media no quiere decir que yo pertenezca a esa clase, lo que pasa es que a pesar de que me sale el dinero por las orejas y tengo más clase que la Kidman, a mí no me gusta aparentar...", una de ellas cincuentona con más pote del que pensé que podía soportar una cara y la otra sobre los treinta, que miraba a la anterior sin saber que seguramente sí sería como ella al llegar a su edad. Detrás de las Marus-Dior-de-mercadillo (en mi barrio le das una patada a una piedra y salen 15), otra mujer, muy distinta esta vez. Tenía pinta de llevar todo el día trabajando por cuatro perras y de que le tocase meterse ahora en casa a recibir a los hijos que vuelven del instituto, a hacer la casa y querer a su marido. El pelo corto y sin teñir, casual pero no desaliñada; con un chándal comprado en la sección niños de Zara, porque a pesar de haber entrado en la cuarentena tenía talla de niña de 15 años, con cara de cansada, pero féliz. Seguramente, sus hijos serían los que no estarían bien vistos por sus predecesoras.
Justo antes de mí, un hombre, soltero seguramente, o sólo en casa durante unos días. Su compra: un bote de fabada asturiana, un litro de leche, unas galletas marbú y algo de fruta.
Luego yo, canturreando mientras me devanaba los sesos pensando en el regalo.
Y detrás de mí una fila interminable de gente esperando a ser atendida (mientras cuatro cajas del supermercado continuaban cerradas).
No consigo imaginar de quien ha podrido ser el pedo, aunque supongo que de las Marus-Dior-de-mercadillo no, por Dios, ellas no tienen necesidades fisiológicas.
Un beso
Pd. En el pueblo de maravilla, aunque menos frío del que yo pensaba. Mucho alcohol y poquita relajación, que le vamos a hacer...
Pd.2. Llevo bastante tiempo preocupada porque no sé que regalarle a mi chico. No llevamos mucho tiempo juntos y este es el primer cumpleaños que compartimos. Me gustaría algo especial, que lo recordase toda la vida, y a poder ser no demasiado caro. Os pido ayuda desde aquí, todas vuestras opiniones serán bienvenidas.
Ahora sí, un beso.
Yo y la comunicación
El otro día paseaba por la calle (sigo intentanto deshacerme de mis kilos remolones-veraniegos antes de encontrarme de nuevo con Bad), cuando ví en una multiclínica de esas que tanto abundan y que te curan de todo, la oferta da una logopeda.
Al principio no reparé en el anuncio, pero un par de horas después (mientras saboreaba algo de Milka para reponer fuerzas después del cansadíííísimo ejercicio) procesé la información y decidí informarme. La visión de las guapas Súpermodelos (a las que obviamente no les hace falta perder ni un gramo) leyendo con el boli en la boca me hecho sensibilizarme ante mis propios problemas de comunicación. Hoy he pasado y he pedido una visita con la logopeda, para la semana que viene.
De manera que puede que en poco tiempo sea capaz de comunicarme con mis semejantes sin recurrir a la hipnósis.
En una ocasión conocí a un chico que me impresionó en seguida por su simpatía e inteligencia. Me lo presentaron y conectacmos rápidamente. Entablamos una animada conversación, yo hablaba y él me escuchaba con los ojos bien abiertos y sonriendo. De vez en cuando me interrumpía y me preguntaba algo nuevo. Estaba interesadisímo en mí, y todo lo que yo le contaba le parecía fascinante (o eso pensaba yo). Cuando pasaron un par de horas, y nos tocó despedirnos, él me miró a los ojos y me dijo:
- Violeta, ¿puedo hacerte una pregunta un poco personal?
- Sí, a delante. Si me siento como si nos conociésemos de toda la vida... - ahí ya estaba yo imaginándome llendo hacia el altar de su brazo, porque indudablemente le había enamorado con mi maravillosa conversación, y pretendía invitarme a vernos otro día..., pero lo que él dijo fue:
- ¿Tienes o has tenido algún problema con la anfetamina?... Ehh... Es que como hablas tannn rápido... ¿no...?... eeeeh... que a mi no me parece mal eh... puedes confiármelo...
Aquel futuro marido y padre de mis hijos que me había estado escuchando embobado toda la tarde, y muy interesado en mí, en realidad no me había entendido ni una sola palabra. El pobrecillo, por educación y también por vergüenza, no había querido pedirme que repitiera lo que le decía más despacio.
Hay fue cuando me percaté de que tenía un problema. Y grave. Durante el primer año de carrera me convencí de que tenía que superarlo, y ahora, cinco años después he decido hacerlo. Los ejercicios caseros me han ayudado mucho, pero ya va siendo hora de coger el toro por los cuernos y superarlo de una vez.
Ya os contaré que tal me va.
Por cierto. Este finde de semana me voy al pueblo a pasar un poco de frío. Ya os contaré
Al principio no reparé en el anuncio, pero un par de horas después (mientras saboreaba algo de Milka para reponer fuerzas después del cansadíííísimo ejercicio) procesé la información y decidí informarme. La visión de las guapas Súpermodelos (a las que obviamente no les hace falta perder ni un gramo) leyendo con el boli en la boca me hecho sensibilizarme ante mis propios problemas de comunicación. Hoy he pasado y he pedido una visita con la logopeda, para la semana que viene.
De manera que puede que en poco tiempo sea capaz de comunicarme con mis semejantes sin recurrir a la hipnósis.
En una ocasión conocí a un chico que me impresionó en seguida por su simpatía e inteligencia. Me lo presentaron y conectacmos rápidamente. Entablamos una animada conversación, yo hablaba y él me escuchaba con los ojos bien abiertos y sonriendo. De vez en cuando me interrumpía y me preguntaba algo nuevo. Estaba interesadisímo en mí, y todo lo que yo le contaba le parecía fascinante (o eso pensaba yo). Cuando pasaron un par de horas, y nos tocó despedirnos, él me miró a los ojos y me dijo:
- Violeta, ¿puedo hacerte una pregunta un poco personal?
- Sí, a delante. Si me siento como si nos conociésemos de toda la vida... - ahí ya estaba yo imaginándome llendo hacia el altar de su brazo, porque indudablemente le había enamorado con mi maravillosa conversación, y pretendía invitarme a vernos otro día..., pero lo que él dijo fue:
- ¿Tienes o has tenido algún problema con la anfetamina?... Ehh... Es que como hablas tannn rápido... ¿no...?... eeeeh... que a mi no me parece mal eh... puedes confiármelo...
Aquel futuro marido y padre de mis hijos que me había estado escuchando embobado toda la tarde, y muy interesado en mí, en realidad no me había entendido ni una sola palabra. El pobrecillo, por educación y también por vergüenza, no había querido pedirme que repitiera lo que le decía más despacio.
Hay fue cuando me percaté de que tenía un problema. Y grave. Durante el primer año de carrera me convencí de que tenía que superarlo, y ahora, cinco años después he decido hacerlo. Los ejercicios caseros me han ayudado mucho, pero ya va siendo hora de coger el toro por los cuernos y superarlo de una vez.
Ya os contaré que tal me va.
Por cierto. Este finde de semana me voy al pueblo a pasar un poco de frío. Ya os contaré
El ex de Bad
Definitivamente soy una mala amiga. O eso o es que estoy más salida que el pico de un plancha. ¡Ah! Tampoco soy una buena pareja.
He llegado a estas conclusiones por varios motivos:
- He tenido un húmedo y apasionante sueño con el ex de mi amiga Bad.
- A pesar de que Bad anda trasteando por ahí con otros y nunca lo admitiría, sigue enamorada de su ex, y bastante despechada con él, por cierto (algún día os contaré su historia, no tiene desperdicio).
- He tenido el sueño mientras dormía en la cama de otro chico (él también estaba dentro de la cama).
- He tenido el sueño después de hacer el amor con el chico que dormía conmigo.
Al principio no he querido darle importancia, así que no le he hablado a él del sueño en cuestión, porque se supone que el mundo onírico es algo que está en nuestro subconsciente y que no se puede controlar. Por eso, el que yo tenga sueños eróticos satisfactorios con otros (después de haber tenido relaciones satisfactorias con él), no quiere decir que no quiera a mi chico (tengo que pensar en como llamarle, porque hablar de él sin poder usar su nombre me produce estrés de tanto pensar en diferentes formas de decir lo mismo). Así que lo de que no soy una buena pareja ya lo puedo descartar, al menos, si solo tengo en cuenta mis escarceos noctámbulos.Pero después, mientras desayunaba, me he dado cuenta de que estaba de un inusitado buen humor en mí teniendo en cuenta lo pronto que era. Y claro, atando cabos... ¡¡Tirarme al ex de Bad me pone de buen humor!!
Nunca me he sentido atraída por él, aunque tiene unos pechos de infarto y siempre que viene una ráfaga de viento frío se le transparentan unos dulces pezones duros que dan ganas de... Me estoy desviando del tema (creo que le llamare Pezón Loco jejeje). En fin, que está como un tren, pero no es mi tipo de chico más allá de una noche de pasión. Siempre nos hemos llevado genial, y aún hoy somos buenos amigos (a pesar de que ya no salga con Bad, o tal vez por eso mismo). Me he dado cuenta que lo que me ha producido ese extraño placer mañanero no había sido el sexo onírico con Pezón Loco,sino darle en las narices a Bad y darle bien dada, porque aún me estoy recuperando de cuando me llamo gorda el otro día.
Por eso soy una mala amiga. Se supone que no tendría que ser vengativa ni rencorosa. Pero también se supone que los presidentes de gobierno deberían saber leer y mira a George Bush. Por lo menos yo me he follado Pezón Loco en sueños, ya podría Bush defender sus intereses petrolíferos en Oriente próximo con bombas oníricas también.
He llegado a estas conclusiones por varios motivos:
- He tenido un húmedo y apasionante sueño con el ex de mi amiga Bad.
- A pesar de que Bad anda trasteando por ahí con otros y nunca lo admitiría, sigue enamorada de su ex, y bastante despechada con él, por cierto (algún día os contaré su historia, no tiene desperdicio).
- He tenido el sueño mientras dormía en la cama de otro chico (él también estaba dentro de la cama).
- He tenido el sueño después de hacer el amor con el chico que dormía conmigo.
Al principio no he querido darle importancia, así que no le he hablado a él del sueño en cuestión, porque se supone que el mundo onírico es algo que está en nuestro subconsciente y que no se puede controlar. Por eso, el que yo tenga sueños eróticos satisfactorios con otros (después de haber tenido relaciones satisfactorias con él), no quiere decir que no quiera a mi chico (tengo que pensar en como llamarle, porque hablar de él sin poder usar su nombre me produce estrés de tanto pensar en diferentes formas de decir lo mismo). Así que lo de que no soy una buena pareja ya lo puedo descartar, al menos, si solo tengo en cuenta mis escarceos noctámbulos.Pero después, mientras desayunaba, me he dado cuenta de que estaba de un inusitado buen humor en mí teniendo en cuenta lo pronto que era. Y claro, atando cabos... ¡¡Tirarme al ex de Bad me pone de buen humor!!
Nunca me he sentido atraída por él, aunque tiene unos pechos de infarto y siempre que viene una ráfaga de viento frío se le transparentan unos dulces pezones duros que dan ganas de... Me estoy desviando del tema (creo que le llamare Pezón Loco jejeje). En fin, que está como un tren, pero no es mi tipo de chico más allá de una noche de pasión. Siempre nos hemos llevado genial, y aún hoy somos buenos amigos (a pesar de que ya no salga con Bad, o tal vez por eso mismo). Me he dado cuenta que lo que me ha producido ese extraño placer mañanero no había sido el sexo onírico con Pezón Loco,sino darle en las narices a Bad y darle bien dada, porque aún me estoy recuperando de cuando me llamo gorda el otro día.
Por eso soy una mala amiga. Se supone que no tendría que ser vengativa ni rencorosa. Pero también se supone que los presidentes de gobierno deberían saber leer y mira a George Bush. Por lo menos yo me he follado Pezón Loco en sueños, ya podría Bush defender sus intereses petrolíferos en Oriente próximo con bombas oníricas también.
Me amenazan
Tengo un imán. No lo puedo evitar. Debe ser que tengo cara de beata o algo. Quizá es un señal del cielo para que me enmiende, pero no pienso dejar de pecar. No hay día que no me acechen los testigos de Jehová, que no me crucé con mormones en el ascensor... No falla.
Pero lo de hoy ha sido bestial. Iba con prisa (cómo no, llegar tarde es mi segundo apellillo). Al otro lado de la carretera veo el autobús que se acerca y el semaforo sigue en rojo para peatones. Me estreso y me cago en lo más santo pensando en que lo voy a perder. En esto que se me acercan dos mujeres, una prácticamente una niña, y la otra más crecidita y entrada en carnes. La mayor se me arrima y me pregunta mientras me enseña la revista que me conozco de sobra (por tantas veces que me la han enseñado): "El Despertar":
- Guapa, ¿tienes un momento?
Yo, educada, porque siempre digo que a la próxima les mando a tomar por lo más sagrado, pero a la hora de la verdad nunca me atrevo:
- Lo siento, pero es que tengo mucha prisa ahora mismo...
Y lo impensable. Los testigos de Jehová suelen ser amables, intentan convencerte con mirada dócil y sonrisilla innótica. Pero no, esta vez no, la gorda me dice:
- Pues ahora vas con prisa, pero más tarde sufrirás las consecuencias.
¡¡¡Me ha amenazado!!! Lo que nunca creí lo he visto de hoy. Puede ser que me tuvieran echado el ojo para llevarme por el buen camino y viendo que siempre me las apaño para escaquearme hayan perdido la paciencia. Blanca me he quedado. Y blanca me he subido en el autobús. Que para la próxima cojo el coche y me evito disgustos.
Pero lo de hoy ha sido bestial. Iba con prisa (cómo no, llegar tarde es mi segundo apellillo). Al otro lado de la carretera veo el autobús que se acerca y el semaforo sigue en rojo para peatones. Me estreso y me cago en lo más santo pensando en que lo voy a perder. En esto que se me acercan dos mujeres, una prácticamente una niña, y la otra más crecidita y entrada en carnes. La mayor se me arrima y me pregunta mientras me enseña la revista que me conozco de sobra (por tantas veces que me la han enseñado): "El Despertar":
- Guapa, ¿tienes un momento?
Yo, educada, porque siempre digo que a la próxima les mando a tomar por lo más sagrado, pero a la hora de la verdad nunca me atrevo:
- Lo siento, pero es que tengo mucha prisa ahora mismo...
Y lo impensable. Los testigos de Jehová suelen ser amables, intentan convencerte con mirada dócil y sonrisilla innótica. Pero no, esta vez no, la gorda me dice:
- Pues ahora vas con prisa, pero más tarde sufrirás las consecuencias.
¡¡¡Me ha amenazado!!! Lo que nunca creí lo he visto de hoy. Puede ser que me tuvieran echado el ojo para llevarme por el buen camino y viendo que siempre me las apaño para escaquearme hayan perdido la paciencia. Blanca me he quedado. Y blanca me he subido en el autobús. Que para la próxima cojo el coche y me evito disgustos.
Nunca pensamos que esas cosas nos pueden pasar a nosotros
Cosas del zapping, esta noche he visto unos minutos de la serie nueva de TVE1. Y digo unos minutos, porqué en cuanto me he coscado de que iba el tema he cambiado de canal. Es que no puedo con esas cosas. No puedo, me tocan la fibrilla. Para eso lo hacen, para probocar la sensibilidad de los espectadores, que lo sé yo.
La cosa es que han dicho esa frase, justo esa: "Nunca pensamos que nos puede pasar a nosotros". Y es verdad, no lo pensamos. Pero lo que es verdad, también, es que pasan. Y yo lo sé. De buena tinta sé que a las personas normales, a veces, les ocurren cosas muy difíciles que nunca pensaron que les podrían suceder. Parece que en cualquier momento te vas a despertar y todo habrá sido un mal sueño. Pero te despiertas cada mañana y la pesadilla sigue ahí, porque nada ha cambiado.
Hay cosas malas que no tienen solución, que suceden sin previo aviso, y que te cambian la vida. Que te cambian a ti.
Por eso yo ya no puedo ver estas películas. Porque aunque sé que graban las cuatro escenas y se van al bar de la esquina a comer un bocata de calamares, también sé que hay familias en sus casas, familias buenas, viviendo un calvario. Y se me contagia la tristeza. Por eso no puedo.
La cosa es que han dicho esa frase, justo esa: "Nunca pensamos que nos puede pasar a nosotros". Y es verdad, no lo pensamos. Pero lo que es verdad, también, es que pasan. Y yo lo sé. De buena tinta sé que a las personas normales, a veces, les ocurren cosas muy difíciles que nunca pensaron que les podrían suceder. Parece que en cualquier momento te vas a despertar y todo habrá sido un mal sueño. Pero te despiertas cada mañana y la pesadilla sigue ahí, porque nada ha cambiado.
Hay cosas malas que no tienen solución, que suceden sin previo aviso, y que te cambian la vida. Que te cambian a ti.
Por eso yo ya no puedo ver estas películas. Porque aunque sé que graban las cuatro escenas y se van al bar de la esquina a comer un bocata de calamares, también sé que hay familias en sus casas, familias buenas, viviendo un calvario. Y se me contagia la tristeza. Por eso no puedo.
Fantasía Plantígrada
Me gustaría ser un oso. Hace un rato he puesto Natura (¿¿qué os pensabáis?? yo solo veo Natura y los documentales de la 2... ), y me he encontrado con un documental de osos. Como salían unos osillos muy simpáticos me he quedado un rato escuchando, y mientras los observaba correr por el verde campo entre amapolas, me he dado cuenta de que llevan una vida de lo más satisfactoria. Además, como mis "conflictos" de sobrepeso me tienen algo preocupada últimamente, he visto en su forma de vida una solución a mis problemas: los osos se tiran todo el verano engordando al máximo para después tirarse todo el invierno adelgazando dormidos. ¿Qué más se puede pedir?
No se tienen que preocupar de hacer operación bikini después de navidad, porque se despiertan de su larga siesta invernal con un cuerpo diez perfectamente preparados para una etapa de frenético apareamiento. Durante la época estival, no sólo engordan, sino que ¡¡¡engordan lo máximo posible!!!
Aplicado a mi caso sería así: me tiro todo el invierno metida en casita, con la calefacción a 25 grados (que sí, que ya sé que para ahorrar energía no debería sobrepasar los 20 grados, pero oye ¿qué pasa? es mi fantasía plantígrada, y me la invento como quiero), con reservas de helado de chocolate y dvds como para tres meses, y en pijama. El 21 de marzo me arreglo y salgo a la calle para tirarme toda la primavera ligando con uno y con otro hasta que decido aparearme de una forma salvaje con el tío más bueno que encuentre (tengo que pensar en que la herencia genética de mis oseznos sea de calidad), y despúes, me paso todo el verano de tapas y cañas con los amigos, cenando en telepizza, bokata y demás pseudo-restaurantes, y cuando empieza el frío, a casita otra vez. Y que se joda Bad, si quiere matarse a hambre y a sicotrópicos, ella misma.
Volviendo a la vida real, tengo que decir que el propósito de enmienda va viento en popa. Hoy no he paseado casi nada, pero para compensar solo he merendado la mitad de lo que me hubiese gustado: esto es media tableta de chocolate y media napolitana.
No se tienen que preocupar de hacer operación bikini después de navidad, porque se despiertan de su larga siesta invernal con un cuerpo diez perfectamente preparados para una etapa de frenético apareamiento. Durante la época estival, no sólo engordan, sino que ¡¡¡engordan lo máximo posible!!!
Aplicado a mi caso sería así: me tiro todo el invierno metida en casita, con la calefacción a 25 grados (que sí, que ya sé que para ahorrar energía no debería sobrepasar los 20 grados, pero oye ¿qué pasa? es mi fantasía plantígrada, y me la invento como quiero), con reservas de helado de chocolate y dvds como para tres meses, y en pijama. El 21 de marzo me arreglo y salgo a la calle para tirarme toda la primavera ligando con uno y con otro hasta que decido aparearme de una forma salvaje con el tío más bueno que encuentre (tengo que pensar en que la herencia genética de mis oseznos sea de calidad), y despúes, me paso todo el verano de tapas y cañas con los amigos, cenando en telepizza, bokata y demás pseudo-restaurantes, y cuando empieza el frío, a casita otra vez. Y que se joda Bad, si quiere matarse a hambre y a sicotrópicos, ella misma.
Volviendo a la vida real, tengo que decir que el propósito de enmienda va viento en popa. Hoy no he paseado casi nada, pero para compensar solo he merendado la mitad de lo que me hubiese gustado: esto es media tableta de chocolate y media napolitana.
Perder Peso
Poca cosa que contar hoy. Como últimamente no hago más que comer y comer (soy de muy buen comer, y prácticamente no le hago ascos a nada) y tampoco se puede decir que me mueva mucho estoy cogiendo unos kilitos. Yo ya era consciente de ello, pero tampoco me había preocupado mucho porque, la verdad sea dicha, cuando yo cojo un par de kilos; como vienen, se van. Pero el otro día quedé con una amiga mía y terminé bastante deprimida. Hacía unos meses que no nos veíamos, y en cuanto me vió lo primero que me dijo, muy sutilmente y muy educada ella, fue que "estás cogiendo unos kilitos de más y no debes descuidarte que tú eres de carnes anchitas".
El hecho de que mi amiga sea un híbrido bulímico-anoréxico-drogadicto debería haber bastado para disuadirme de hacerla caso, pero es que hace poco leí no sé en dónde que las anoréxicas son incapaces de ver su propio peso con objetividad, pero que son perfectamente conscientes del peso de los otros.
Por eso, he decido que ya va siendo hora de abandonar mis hábitos sedentarios y que moverme un poco no me iba a matar. He decido levantarme del sofá (y ni siquiera he esperado a ver Bea la fea -no sé como he caído tan bajo para engancharme a eso-) y me he ido a pasear. A dar un largo paseo de una hora (que conste que lo más parecido al deporte que yo practico es el sexo y tampoco demasiado últimamente).
He andado a prisa, porque también he leído no sé donde que andar deprisa es mejor ejercicio que andar despacio, y la verdad es que he terminado reventada.
Tengo que perder por lo menos dos kilos antes de volver a quedar con mi amiga Bad (bulímica-anoréxica-drogadicta) porque no sé si podría soportar otro comentario afilado a los que me tiene acostumbrada.
Como me da a mí que no va a ser tan fácil; porque me he estado fijando y creo que ésta vez he cogido algo más que esos dos kilitos remolones veraniegos (no quiero pesarme, sería como ofializar mi desgracia); tendré que inventar buenas excusas para no quedar con Bad. Y ésto tampoco va a ser sencillo, teniendo en cuenta que estoy sin trabajo, sólo tengo clase una mañana a la semana y la única responsabilidad que tengo es ver si sueltan a Bea de la cárcel o la condenan a cadena perpétua por llevar unas cejas que atentan contra la dignidad humana. Se aceptan sugerencias.
El hecho de que mi amiga sea un híbrido bulímico-anoréxico-drogadicto debería haber bastado para disuadirme de hacerla caso, pero es que hace poco leí no sé en dónde que las anoréxicas son incapaces de ver su propio peso con objetividad, pero que son perfectamente conscientes del peso de los otros.
Por eso, he decido que ya va siendo hora de abandonar mis hábitos sedentarios y que moverme un poco no me iba a matar. He decido levantarme del sofá (y ni siquiera he esperado a ver Bea la fea -no sé como he caído tan bajo para engancharme a eso-) y me he ido a pasear. A dar un largo paseo de una hora (que conste que lo más parecido al deporte que yo practico es el sexo y tampoco demasiado últimamente).
He andado a prisa, porque también he leído no sé donde que andar deprisa es mejor ejercicio que andar despacio, y la verdad es que he terminado reventada.
Tengo que perder por lo menos dos kilos antes de volver a quedar con mi amiga Bad (bulímica-anoréxica-drogadicta) porque no sé si podría soportar otro comentario afilado a los que me tiene acostumbrada.
Como me da a mí que no va a ser tan fácil; porque me he estado fijando y creo que ésta vez he cogido algo más que esos dos kilitos remolones veraniegos (no quiero pesarme, sería como ofializar mi desgracia); tendré que inventar buenas excusas para no quedar con Bad. Y ésto tampoco va a ser sencillo, teniendo en cuenta que estoy sin trabajo, sólo tengo clase una mañana a la semana y la única responsabilidad que tengo es ver si sueltan a Bea de la cárcel o la condenan a cadena perpétua por llevar unas cejas que atentan contra la dignidad humana. Se aceptan sugerencias.
Ejercicios de dicción frente a la tele
Estaba haciendo zapping hace un rato y me he encontrado con unas chicas haciéndo prácticas de dicción con un lápiz en la boca. Por lo visto, a los organizadores del programa "SúperModelo", les parece que los distintos rasgos regionales (en lo que a dicción se refiere)de las concursantes no son una buena tarjeta de presentación para una dama distinguida.
Yo siempre he apoyado estos distintos acentos por parecerme un rasgo que realza la variedad y la riqueza de nuestra lengua (lo que no es excusa para poder pegarle patadas al diccionario impunemente...)Sin embargo, cierto es, que en ocasiones, acentos muy marcados dificultan la comunicación, y es necesario un poquito de esfuerzo por parte de la persona para pronunciar más claro (recordemos el caso de Rosa la de OT, que ¡¡por Dios chica, quítate la polla de la boca para hablar...!!).
Mientras veía a las pobres chicas leyendo un texto mientras sostenían un boli en la boca, evitaban que se les cayese la baba, y ponían un gesto más o menos sexy para la cámara (que están en la tele, no lo olvidemos...), me he acordado de mí misma durante el primer año de universidad.
Mi caso era parecido y diferente. No tengo acento marcado (soy del norte), no seseo, no ceceo, no tengo laísmo... Pero siempre, desde niña, he hablado a gran velocidad. Siempre me ha gustado decir que lo que me ocurre es que soy muy lista, y que pienso más rápido de lo que me da tiempo a decir (jeje)... Pero el caso, es que casi nadie me entendía como es debido. Por eso, un profesor me recomendó los ejercicios de dicción, y como no tenía un duro para pagarme a un refinado profesor, la técnica que utilicé fue precisamente esa: entrenarme hablando con un boli en la boca.
Con tenacidad, ayuda mucho. Lo que yo hacía era sentarme delante de la tele con el boli en la boca a repetir lo que decían los presentadores. Las telenovelas de sobremesa que ponían en la primera eran el plato fuerte:
- "Jorrgue carrrrr---loshshsh (baba), nnnnohh mehhh deee---jeshhh". "Esgteee hhhijjjooo (baba) queggg lleh------ggvo en mi (baba) viennnnnntreg egs tugggg----yoooh".
Una de las veces mi madre entró por sorpresa y alucinó la pobre. Me dijo que la universidad me estaba sentando fatal, y que seguro que me drogaba o algo. Y bueno, la verdad es que bien, lo que es bien del todo , no me sentó.
Violeta
Yo siempre he apoyado estos distintos acentos por parecerme un rasgo que realza la variedad y la riqueza de nuestra lengua (lo que no es excusa para poder pegarle patadas al diccionario impunemente...)Sin embargo, cierto es, que en ocasiones, acentos muy marcados dificultan la comunicación, y es necesario un poquito de esfuerzo por parte de la persona para pronunciar más claro (recordemos el caso de Rosa la de OT, que ¡¡por Dios chica, quítate la polla de la boca para hablar...!!).
Mientras veía a las pobres chicas leyendo un texto mientras sostenían un boli en la boca, evitaban que se les cayese la baba, y ponían un gesto más o menos sexy para la cámara (que están en la tele, no lo olvidemos...), me he acordado de mí misma durante el primer año de universidad.
Mi caso era parecido y diferente. No tengo acento marcado (soy del norte), no seseo, no ceceo, no tengo laísmo... Pero siempre, desde niña, he hablado a gran velocidad. Siempre me ha gustado decir que lo que me ocurre es que soy muy lista, y que pienso más rápido de lo que me da tiempo a decir (jeje)... Pero el caso, es que casi nadie me entendía como es debido. Por eso, un profesor me recomendó los ejercicios de dicción, y como no tenía un duro para pagarme a un refinado profesor, la técnica que utilicé fue precisamente esa: entrenarme hablando con un boli en la boca.
Con tenacidad, ayuda mucho. Lo que yo hacía era sentarme delante de la tele con el boli en la boca a repetir lo que decían los presentadores. Las telenovelas de sobremesa que ponían en la primera eran el plato fuerte:
- "Jorrgue carrrrr---loshshsh (baba), nnnnohh mehhh deee---jeshhh". "Esgteee hhhijjjooo (baba) queggg lleh------ggvo en mi (baba) viennnnnntreg egs tugggg----yoooh".
Una de las veces mi madre entró por sorpresa y alucinó la pobre. Me dijo que la universidad me estaba sentando fatal, y que seguro que me drogaba o algo. Y bueno, la verdad es que bien, lo que es bien del todo , no me sentó.
Violeta
El por qué de los recuerdos felices
Una vez conocí a un hombre y me enamoré de él al instante. ¿Nunca os ha pasado algo así? Él tan sólo me dirigió cinco palabras, y yo que era una jovencita bastante inexperta y un tanto idealista me enamoré. La historia sucedió más o menos así: estabamos unas amigas y yo en un parque que hay no muy lejos de mi casa, sentadas en la hierba viendo pasar la tarde mientras compartíamos uno de nuestros primeros porros. Empezaba a refrescar y yo tenía bastante frío (siempre he sido muy friolera). Le pedí prestada una chaqueta a una de mis amigas (que ella había doblado cuidadosamente y guardado en su mochila para evitar que se estropease), pero se negó a prestármela por miedo a que pudiera mancharla con la hierba del suelo. Al cabo de un rato, como yo cada vez tenía más frío, insistí de nuevo, y de nuevo la respuesta fue no. Poco tiempo después, le prometí que tendría cuidado y que por favor me prestase la dichosa prenda; que estaba rozando la hipotermia, y que sí no lo hacía, tendría que irme a casa porque ya no aguantaba más. Por tercera vez dijo que no (¡¡la muy guarra!!). En ese instante el chico en cuestión, que jugaba con un amigo a tirarle palos a sus perros (y que indudablemente había oído mis repetidas súplicas); se apiadó de mí y me ofreció su jersey. No sé si fue su sonrisa, o su acto desinteresado; que en cuanto levante la vista y sus ojos se clavaron en los míos me enamoré.
Pasó el tiempo y empecé a conocerle mejor, y cuanto más conocía de él, más me gustaba. Su forma de hablar, tan seguro de sí mismo, tan buen orador. Sus convicciones, que tanto me atraían... y esos ojos de cachorrito apaleado. Nunca pasó nada entre los dos, yo nuncá llegué a gustarle más allá. Han pasado años desde ese día, muchos años, y la vida nos ha llevado por distintos caminos. A veces, éstos se han juntado, y hemos compartido muchas cosas, pero otras veces, nuestros caminos nos han separado.
Aunque le veo de vez en cuando, hace mucho que no pensaba en aquellos años. Ya no soy una jovencita inexperta, y bueno... las circustancias de mi vida han borrado de mi cualquier ápice de idealismo, pero hoy, mientras recordaba momentos en lo que he sido más feliz de lo que soy ahora, su cara y sus cinco palabras han vuelto a mi memoria:
- Coge mi jersey si quieres.
Puede que un único acto bueno sirva para que alguien te agrade toda una vida. ¿O acaso hay algo más, y él ha sido siempre mi tipo? Puede que con una mirada rápida seas capaz de encontrar a alguien que te haría feliz. No sé que pensar, porque generalmente, me equivoco en las primeras opiniones. Todo el mundo tiene un amor de juventud un tanto idealizado, quizá. ¿O no es así? Lo que me gustaría que alguien me explicase es por qué, de entre todos los momentos felices que he vivido y que están escondidos en los rincones más oscuros de mi memoria, hoy he evocado justamente ese.
Pasó el tiempo y empecé a conocerle mejor, y cuanto más conocía de él, más me gustaba. Su forma de hablar, tan seguro de sí mismo, tan buen orador. Sus convicciones, que tanto me atraían... y esos ojos de cachorrito apaleado. Nunca pasó nada entre los dos, yo nuncá llegué a gustarle más allá. Han pasado años desde ese día, muchos años, y la vida nos ha llevado por distintos caminos. A veces, éstos se han juntado, y hemos compartido muchas cosas, pero otras veces, nuestros caminos nos han separado.
Aunque le veo de vez en cuando, hace mucho que no pensaba en aquellos años. Ya no soy una jovencita inexperta, y bueno... las circustancias de mi vida han borrado de mi cualquier ápice de idealismo, pero hoy, mientras recordaba momentos en lo que he sido más feliz de lo que soy ahora, su cara y sus cinco palabras han vuelto a mi memoria:
- Coge mi jersey si quieres.
Puede que un único acto bueno sirva para que alguien te agrade toda una vida. ¿O acaso hay algo más, y él ha sido siempre mi tipo? Puede que con una mirada rápida seas capaz de encontrar a alguien que te haría feliz. No sé que pensar, porque generalmente, me equivoco en las primeras opiniones. Todo el mundo tiene un amor de juventud un tanto idealizado, quizá. ¿O no es así? Lo que me gustaría que alguien me explicase es por qué, de entre todos los momentos felices que he vivido y que están escondidos en los rincones más oscuros de mi memoria, hoy he evocado justamente ese.
El Nuevo Rincón de Violeta
No sé porque en el antiguo blog aprecían esas interrogaciones en las letas acentúadas, pero como me ponían algo nerviosa he decido continuar aquí. Gracias por pasaros