Renovación
Hace tanto tiempo que no me siento frente a la pantalla a escribir un post, que casi no me acuerdo como se hace. En fin...
El viernes pasado me levanté de la cama y me miré en el espejo. La imagen que me devolvió me espantó a la vez que me sobrecogió. Me he dado cuenta de que me he vuelto una dejada, y de que recién levantada asustó más que la Pantoja de cerca.
Esto no puede seguir así: el pelo ondulado, claramente descuidado. Las cejas, totalmente deformadas dada la desidia de no depilarlas a conciencia. Las ojeras marcadas, el flequillo demasiado largo... ¡¡¡Incluso pudé adivinar una ligera sombra sobre mi labio superior!!! Lo que decía, peor que la Panto.
Es este trabajo que me abosrve. Me encanta lo que hago, disfruto, pero es un no parar. Todo el día corriendo de un lado para otro, con el equipo a cuestas, llegar con prisa a la redacción, montar, redactar... Y así una y otra vez. Llueva o truene da igual, Violeta no descansa. Me siento como la cigüeña de Dumbo, nuuuuuunca se rinde.
Y claro, cansada. El cuerpo lo nota. Tengo novio, me voy dejando... Estop no puede ser. Luego llego a la redacción, y mis compañeras parecen muñequitas. Siempre perfectamente maquilladas, con la manicura deslumbrante, el pelo en su sitio, la ropa "elegante a la par que sencilla pero con un toque juvenil"... ¿Y los tacones? Yo siempre he presumido de saber aguantar unas agujas muy bien, ¿pero llevarlas a trabajar para tirarte todo el día corriendo bajo la lluvia con un trípode y una cámara que pesa más de siete kilos al hombro? No sé como lo hacen.
Así que me he plantado. Mañana, gracias a que tengo la tarde libre, me he planificado todo un tratamiento de belleza. A las tres, limpieza de cutis. A las tres y media, delipación de cejas, piernas, inglés y axilas. Después un masajito para tonificar y rehidratar tras el suplicio de la depilación. A las seis, peluquería. Cortar el flequillo y retocar las mechas.
Además, me he bajado el vídeo de aerobic de Jane Fonda. Ya que he pensado en ponerme mona, empiezo con la operación bikini. Renovación total. ¡ala! Por lo menos que mis compañeras no cuchichen cuando me vean llegar despeinada y con el rimel corrido por la lluvia. Monísima voy a ir a trabajar, no vaya a ser que no me renueven por no representar la imagen juvenil de la empresa.

El viernes pasado me levanté de la cama y me miré en el espejo. La imagen que me devolvió me espantó a la vez que me sobrecogió. Me he dado cuenta de que me he vuelto una dejada, y de que recién levantada asustó más que la Pantoja de cerca.
Esto no puede seguir así: el pelo ondulado, claramente descuidado. Las cejas, totalmente deformadas dada la desidia de no depilarlas a conciencia. Las ojeras marcadas, el flequillo demasiado largo... ¡¡¡Incluso pudé adivinar una ligera sombra sobre mi labio superior!!! Lo que decía, peor que la Panto.
Es este trabajo que me abosrve. Me encanta lo que hago, disfruto, pero es un no parar. Todo el día corriendo de un lado para otro, con el equipo a cuestas, llegar con prisa a la redacción, montar, redactar... Y así una y otra vez. Llueva o truene da igual, Violeta no descansa. Me siento como la cigüeña de Dumbo, nuuuuuunca se rinde.
Y claro, cansada. El cuerpo lo nota. Tengo novio, me voy dejando... Estop no puede ser. Luego llego a la redacción, y mis compañeras parecen muñequitas. Siempre perfectamente maquilladas, con la manicura deslumbrante, el pelo en su sitio, la ropa "elegante a la par que sencilla pero con un toque juvenil"... ¿Y los tacones? Yo siempre he presumido de saber aguantar unas agujas muy bien, ¿pero llevarlas a trabajar para tirarte todo el día corriendo bajo la lluvia con un trípode y una cámara que pesa más de siete kilos al hombro? No sé como lo hacen.
Así que me he plantado. Mañana, gracias a que tengo la tarde libre, me he planificado todo un tratamiento de belleza. A las tres, limpieza de cutis. A las tres y media, delipación de cejas, piernas, inglés y axilas. Después un masajito para tonificar y rehidratar tras el suplicio de la depilación. A las seis, peluquería. Cortar el flequillo y retocar las mechas.
Además, me he bajado el vídeo de aerobic de Jane Fonda. Ya que he pensado en ponerme mona, empiezo con la operación bikini. Renovación total. ¡ala! Por lo menos que mis compañeras no cuchichen cuando me vean llegar despeinada y con el rimel corrido por la lluvia. Monísima voy a ir a trabajar, no vaya a ser que no me renueven por no representar la imagen juvenil de la empresa.

MIMOTONO
Hace mucho que no paso por aki, por problemas con mi operador de internet, es que son para comérselo que monos ellos...
Bueno, os dejo de momento el ñoño-vídeo este, que me tiene loka, porke a pesar de que es más empalagoso que un tarro de miel, no puedo dejar de tararearla.
Os dejo la letra para que os volváis lokos cantándola como yo:
Siempre a tu lado estaré
mi amor por ti mostraré
Dándote muchos mimitos
eres tú mi peluchito
(empieza la marcha)
Caricias besos y mimitos
eres tú mi peluchito
Erés tu mi estrella guia
te amaré toda la vida
p.d. ¿os habéis fijado en el mensaje sbuliminal en el que un "conejito" se come una "zanahoria"? ¡¡¡¡Si que tiene mala ostia el vídeo!!!!
MUCHOS BESOS
Bueno, os dejo de momento el ñoño-vídeo este, que me tiene loka, porke a pesar de que es más empalagoso que un tarro de miel, no puedo dejar de tararearla.
Os dejo la letra para que os volváis lokos cantándola como yo:
Siempre a tu lado estaré
mi amor por ti mostraré
Dándote muchos mimitos
eres tú mi peluchito
(empieza la marcha)
Caricias besos y mimitos
eres tú mi peluchito
Erés tu mi estrella guia
te amaré toda la vida
p.d. ¿os habéis fijado en el mensaje sbuliminal en el que un "conejito" se come una "zanahoria"? ¡¡¡¡Si que tiene mala ostia el vídeo!!!!
MUCHOS BESOS





