Blogs.ya.com Quitar publicidad
Cosas que siempre te dije...
... y que nunca quisiste escuchar
Acerca de
Aquí te cuento lo que siempre te dije y no quisiste escuchar. Te cuento mi día a día contigo y sin ti, cuando me amas y me odias, cuando me gritas y enmudeces. Cuando desapareces y vuelves para marcharte otra vez. Te cuento mis caos, mis vacíos, el desastre de vida que he construído sin ti. Aquí os cuento todo lo que se me pasa por la cabeza y el alma, lo que callo porque ya me cansé de gritarlo. Dudas, sugerencias, preguntas y respuestas en: nuukgroen@hotmail.com
Sindicación
 
COSAS QUE NUNCA OS DIJE

Por estricto orden alfabético:

Alba: no te cojo el teléfono porque no me gusta que me insistan, y lo sabes. Y no, no se me ha pasado por la cabeza ni por medio segundo volver contigo, me destrozaste la vida y hace mucho que dejé de quererte.

Ale y Marco: siento que tengáis que cargar con mi apatía y mi tristeza. Os quiero, aunque me dejéis siempre sin leche fría.

Almu: yo tampoco veo justo que después de tantos años compartiendo aventuras y risas no te haya confesado mi ‘secreto’ [a voces]. Aunque si lo sabes, ¿por qué no me facilitas las cosas?

Bea: ojalá algún día sepas comprender por qué me fui de tu lado. Lo siento mucho, de verdad. Por cierto, y aunque suene fatal, a ver cómo lo hacemos para ir a recoger todas las cosas que aún tengo en tu casa.

Berta: te admiro por tu continua lucha para sobrevivir en tu complicado mundo. Me sale del alma protegerte. Cuenta siempre conmigo.

Cap: eres la persona más importante de mi vida. Ojalá me conocieras a fondo y me aceptaras como soy. Ojalá pudiera seguir hablándote de todo y de una cosa más: de mi amor por las mujeres.

Carmen: gracias por echarme de tu casa y ser la propietaria más mafiosa de España. Ahora puedo presumir de tener una buena casa, en la que me siento muy a gusto.

Clara: gracias por estar siempre a la altura y haber soportado mi dolor este último año. Aunque nunca te lo he dicho, te quiero muchísimo.

Elena y Cris: no tengáis miedo de mostraros al mundo tal como sois. Abrid un poquito la puerta de vuestro armario, no es tan terrible como imagináis; aunque nunca me hayáis contado-confirmado nada, yo estaré ahí.

Emma: siempre te he pensado como cómplice. Lástima que nos separe la seriedad y profesionalidad de nuestro trabajo. Te espero fuera, ¿quién sabe?

Eva: gracias por mandarme a la mierda definitivamente porque yo jamás podría haberlo hecho. De alguna u otra manera te querré siempre, al fin y al cabo has sido la mujer más importante de mi vida y me enseñaste a amar por encima de todas las cosas. Espero que algún día puedas valorar lo que has perdido.

Familia Querida: ojalá me cogierais de la mano y me ayudarais a salir del armario sin dejar de sentiros orgullosos de mí. Me estoy asfixiando aquí dentro. Ojalá pudierais escuchar mis gritos de silencio. Os adoro.

Graz: gracias por respetarme y cuidarme a tu manera, a pesar de que no estés muy de acuerdo con la vida que llevo. Quererme así te hace muy grande.

J y J, mis eternos pretendientes: chicos, en todos estos años, ¿de verdad que no habéis notado algo ‘raro’ en mi actitud?

Jud: ¿consumaremos por fin nuestra noche de pasión pendiente?

Laia: te incité a que te emborracharas para poder besarte y cuidarte… al final lo conseguí, aunque estabas medio inconsciente…éramos unas niñas... ya lo sé, soy lo peor.

Liz: íbamos las tres juntas a todas partes, ¿de verdad no te diste cuenta de que Alba y yo éramos pareja? Dime que ya lo sabías, anda, me quitarás un gran peso de encima.

Lucía: ¿sabes que cuando te fuiste de mi cuarto, aquella noche en la que viniste a cantarme al oído y a buscarme con ‘malas’ intenciones, terminé en la habitación de Leo? Sí… dos años juntas desde entonces.

Mar: eres mi amor platónico. Mala suerte que te conociera después de casarte.

María: siento que te estés tragando todos mis miedos y mis dudas. Siento que no pueda hacer nada más, que no pueda abrirme, que me mate el dolor del pasado y la incertidumbre del presente. Te pido con todo mi cariño que respetes mis silencios y comprendas mis estados de ánimo. Gracias por dedicarme cada una de tus sonrisas, no sabes cuánto lo valoro, aunque nunca pueda demostrártelo. Te prometo que te llevaré a cenar pescaíto frito. Y sí, eres un amor.

Marian: sabes que lo nuestro es un imposible, pero creo entender por qué sigues desaparecida. Vuelve pronto, te echo de menos.

Marta: no, no es que me fascinara tu asignatura, es que me encantabas tú. Y si iba a tus clases y me pasaba por el departamento cada dos por tres era por estar cerca de ti. Como profesora, no creo que llegaras al aprobado, pero estás tremenda, eso sí.

Martina: ¡¿todavía no te has dado cuenta de que casarte ha sido el peor error de tu vida?!

MiAisber: te aprecio, aunque me vaya de paseo a mi mundo de vez en cuando; y sobre todo, te admiro. Eres una de esas personas en extinción, no sabes cuánto me alegro de haberte conocido. Gracias por ayudarme y animarme, por regalarme tu fuerza, por tu cariño incondicional, por conseguir hacerme ver (a veces) que la vida es maravillosa, a pesar de todo. Te prometo que intentaré abrir los ojos.

Mireia: gracias por invitarme a tu boda, aunque tú y yo sabemos las razones por las que no iré. Siento todo lo que pasó. Supongo que nuestro amor inmaduro y enfermizo se nos fue de las manos.

Mon: deja de preocuparte por encontrarme un buen hombre que me quiera y me cuide… por cierto, no sé si te has dado cuenta, pero me gustan las mujeres.

Nuria: si lo hubiera sabido antes, no habrías llegado a España sin haber vivido ‘tu primera vez’. Lástima que no me diera cuenta.

Pedro: soy una cobarde, lo sé. Dame un poquito más de tiempo, por favor…

Rebecca (Loos): yo también lo pasé genial la otra noche… te he dejado un mensaje en el contestador, llámame ya, por Diosssss… me estoy volviendo loca con tanta fantasía!!!

Vero: no me mires así, si sabes que entiendo cállate la boca y deja de provocarme que me pongo roja. Y sí, tu novia está buenísima.

A mis amigos: no os digo nada porque vosotros sí que lo sabéis todo. Simplemente os adoro.

A mis ex (-parejas y –amantes): gracias, porque, con el paso del tiempo, puedo incluiros en mi grupo de grandes amigos, por dejarme disfrutar de vuestra amistad, sana y sin ataduras. Os quiero.

Os dejo un trocito de canción que siempre me levanta el ánimo, esté como esté, especialmente para aquellos que no pudieron leerme la mirada alguna vez por culpa de mi hermetismo:

“Si algún día nos cruzamos
no respondas, ni hagas caso
a los subtítulos que bajo mi sonrisa sabes ver,
yo te diré que voy tirando
negaré que estoy llorando
te diré que el tiempo todo lo curó

En realidad nunca te olvido
fuiste mi único camino
tu sonrisa un buen motivo
para ser alguien mejor,
y aunque te cuenten
que me vieron
de princesa en algún cuento
no hace falta que te diga que tan solo cuentos son”


A todos, por unas cosas y por otras, GRACIAS, de corazón.
 
DESPISTES, CONFUSIONES, MIEDOS Y OTRAS INSEGURIDADES

Procuro no bajar la guardia y a veces hasta lo consigo. Quizás me invade una sensación de incertidumbre incontrolable y por eso me freno, porque me siento torpe ante una situación que a ratos me desborda, a ratos me invade de paz y a ratos me produce demasiada confusión.

Me gusta la realidad y entiendo poco de ficción, de hecho suelo perder en todas las pelis imaginarias que me monto. No aprendo, no. Por eso prefiero ser prudente y echar a andar un poquito más atrás de tu sombra, para saberte previsible, para intuirte y pisar firme allá donde dejas tus huellas. Para no meter la pata, para no hablar más de la cuenta, para no perderme en fantasías absurdas.

Prefiero escucharte para descubrirte entre palabras chulescas y tiernas al mismo tiempo, para percibirte más y mejor, para no equivocarme ni precipitarme. No quiero caer en la imaginación de sueños que no existen, en ilusiones pasajeras. No quiero inventar principios ni finales sino dejar que las cosas sean como tengan que ser. Créeme que trato de ser todo lo racional que puedo, pero a veces, como esta noche, no puedo evitar pensar que me estás abrazando antes de quedarme dormida.

Hay mil caminos para seguir y quiero elegir el acertado. Perdona mi torpeza, mis silencios, mis viajes a las nubes o al infierno. No tengas en cuenta mis despistes mentales, que van y vienen, como tú, en mis pensamientos.

Supongo que el ser humano funciona así, cuando te sientes a gusto con alguien, la primera sensación que nos invade es el miedo, que nos bloquea, nos coarta, nos pone una coraza para no dejar entrever nuestros temores.

Tengo tanto pánico a equivocarme que no me queda más remedio que echar la marcha atrás y retroceder hasta que tú vuelvas a dar un paso hacia delante. No quiero quedarme en punto muerto, pero me asusto tanto, me siento tan vulnerable que me pierdo y siempre espero a que seas tú la que avance.

Ya sé que estas letras no tienen mucho sentido, pero bueno, yo me entiendo, y espero que alguna vez, tú también lo hagas.