Blogs.ya.com Quitar publicidad
Cosas que siempre te dije...
... y que nunca quisiste escuchar
Acerca de
Aquí te cuento lo que siempre te dije y no quisiste escuchar. Te cuento mi día a día contigo y sin ti, cuando me amas y me odias, cuando me gritas y enmudeces. Cuando desapareces y vuelves para marcharte otra vez. Te cuento mis caos, mis vacíos, el desastre de vida que he construído sin ti. Aquí os cuento todo lo que se me pasa por la cabeza y el alma, lo que callo porque ya me cansé de gritarlo. Dudas, sugerencias, preguntas y respuestas en: nuukgroen@hotmail.com
Sindicación
 
LA PAZ EXISTE

La última noche en una de las capitales más bellas de Europa soñé con una de vosotras.

Prácticamente no pude poner cara a la chica de mi sueño, pero sabría perfectamente decir de quién se trataba. No alcanzo a suponer por qué fue ella precisamente, sólo acierto a deducir que la distancia que me separaba de Leo en la cama era directamente proporcional a la que nos sigue rompiendo cada día, un poquito más. Puede que sean los primeros síntomas del desamor.

He vuelto del viaje indiferente a lo que pueda pasar a partir de ahora. Nos hemos aguantado como hemos podido, he guardado las apariencias hasta reventar la última noche, en la que vomité toda la mierda acumulada. Jamás había sentido tanta ira, tanto rencor. A un metro escaso de mi familia, sólo insonorizada por una pared de papel, me descubro sacando lo peor de mí, deseando darme cabezazos contra la pared o devolviendo a Leo las putadas con la misma moneda. Pero me derrumbo constantemente, como otras veces en este viaje. Y sólo me sale llorar sin poder gritar, gritarle, mandarle a la mierda. Pero ella siempre me lo pone fácil, siempre corre el riesgo de dejarme porque sabe a ciencia cierta que volveré a buscarla. Y de momento, no he aprovechado ni una sola de las oportunidades que me brinda. Puede que ahora, por fin, sea el mejor momento.

Supongo que ha notado mi frialdad. Durante el vuelo, de vuelta a Madrid, no quiso despegarse de mí ni un segundo. Me dijo en tres horas que me quería, tantas veces como me había dicho que me odiaba en seis días. Lo nota.

Y yo noto cómo voy desencantándome, desengañándome, desenamorándome, lentamente, con dolor pero con la esperanza de volver a creer en mí, de recuperarme, y quererme, y cuidarme. Y prepararme para, quién sabe, un nuevo amor.

No sé si me estoy dando cuenta de que ya no siento lo mismo. A veces me molesta su presencia, esquivo su mirada porque no quiero que vuelva a conquistarme para luego destrozarme. Me ahogaban 24 horas a su lado, deseaba llegar a casa para no verla, para dormir sola, para levantarme conmigo, sin malas caras ni reproches.

Quiero rehacer mi vida desde el principio, empezar de cero. Recuperar mi tiempo y mis energías, dedicarme a mí y a mi gente, a la que he dejado de lado durante este tiempo por gastar toda mi fuerza intentando encauzar esta relación.

Leo me dice al salir del trabajo que tenemos que hablar, le contesto que ya no tengo nada que hablar ni discutir, que ya no. Se sube en el coche con gesto de rabia, sé que espera que la retenga por todos los medios pero no me sale del alma. Sólo cuando la pierdo de vista arranco mi coche y respiro profundamente.

La paz existe.
Etiquetas:  
 
ME VOY DE VIAJE

Dentro de cinco horas cojo un avión rumbo Lejos de Madrid. Hasta aquí todo es perfecto. Ya no lo es tanto cuando os cuente que vuelo con una acompañante de lujo: Leo. Mi amada y odiada Leo. Para ser sincera, en este instante, me apetece un culo irme por ahí con ella. Con más razón si os digo que nos encontramos en aquel país con familiares míos, que nada y todo saben.

No sé si es falta de ganas o un miedo insufrible lo que me hace estar así, indiferente. Y hasta he buscado enfrentarme a Leo con la esperanza de viajar sola, que creo que sería lo único que me haría sentir bien, libre.

En cualquier caso, voy a darlo todo estos días, eso sí, sin dejar de pensar en mí y de buscar mi bienestar personal a toda costa.

Agotaré los últimos cartuchos y recursos. Lo haré porque me gusta luchar hasta el final. Y, sinceramente, creo que este viaje marcará un antes y un después, será el punto de inflexión definitivo.

No sé cuántos recuerdos bonitos me traeré de vuelta, ni cuantas discusiones. No voy a precipitarme. Trataré de exprimir al máximo los buenos momentos sin más. Y que sea lo Dios quiera.

Por si acaso, me llevo medio blíster de Lexatin, para hacérselos tragar a Leo en caso de urgente necesidad.

Un abrazo enorme y hasta la vuelta.