<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[Cosas que siempre te dije...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[... y que nunca quisiste escuchar]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[<b><tt>CERRADO TEMPORALMENTE POR OPOSICIONES</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_101.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Me voy y no precisamente de vacaciones. Estoy en plena Oposición, así que dejo de leer, escribir, comentar y curiosear por unos días.<br/><br/>Se aceptan apoyos, fuerzas, ánimos, moral y mimos, que buena falta me hacen. <br/><br/>Y quien sea que reparta suerte, templanza y lucidez.<br/><br/>Un abrazo enorme para tod@s, desde los mares del sur.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>¡¡ QUE OS DEN  !!</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_100.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Ana, la novia de mi querida Eva, me llama desesperada contándome su vida en verso y sus problemas con Eva. Que si mira lo que me ha hecho, que si no me habla, que si lleva cinco días sin darme un beso… <br/><br/><b>Lo que le digo</b>: <i>No te preocupes Ana, esta noche hablo con Eva y le canto las cuarenta.</i><br/><b>Lo que pienso</b>: tiene narices que tenga que aguantar las historias de la novia de mi ex. Pues la verdad, no se me ocurriría llamar a la ex de mi ex, pero en fin, veremos a ver qué podemos hacer, que la chica me cae bien y no quiero que pase por lo que yo pasé.<br/><br/>Llamo a Eva, primero escucho su versión, después le monto el pollo: <br/><br/><b>Yo</b>: <i>Pero qué estás haciendo con Ana, está sufriendo, eres una egoísta. Reflexiona y hazme el favor de pedirle perdón porque bla bla bla…</i><br/><b>Eva</b>: <i>Lo sé, soy lo peor, ya sé, eres la única que me dice las cosas claritas y me siento fatal, voy a colgar, no aguanto que me digas las verdades…</i><br/><b>Yo</b>: <i>Va, no seas tonta, venga, ya sé, ya sé…</i><br/><br/>Y así, hasta las 8 de la mañana. Las dos nos confesamos, nos sinceramos y despertamos a nuestros corazones, que hasta ahora permanecen dormidos por miedo a herirlos más. Y nos confesamos tanto que nos declaramos amor eterno, tanto que nuestras almas se encuentran, se complementan y se hacen felices. Fue como hacer el amor, fue como volver a tener quince años, fue como enamorarme otra vez de la persona que más he querido en mi vida. Colgamos cuando ha salido el sol, borrachas de amor.<br/><br/>Al día siguiente me llama Ana. No tengo valor para cogerle el teléfono, me siento culpable. Durante el día, Eva me colapsa el móvil con mensajes de amor, de los que ya no se escriben. Y paso otra noche subida en una nube que me transporta al más allá. Hablamos de proyectos, de vernos, de viajes, de sueños, de ilusiones. Hablamos de compartirnos, por fin.<br/><br/>Descubro que mis sentimientos siguen ahí y que durante todo este tiempo no he hecho otra cosa que apartarlos y esconderlos por puro instinto de supervivencia.<br/><br/>De nuevo, Ana me reclama:<br/><br/><b>Ana</b>: <i>Jo, no veas qué bien, gracias por todo. Eva me ha pedido perdón, parece que ha vuelto en sí. Desde que habló contigo está súper cariñosa, de hecho nos hemos pegado unos homenajes que no veas</i> (mi cara mientras me lo contaba no tiene precio).<br/><b>Lo que digo</b>: <i>pues niña, no sabes cuánto me alegro, de verdad, bla bla bla… </i><br/><b>Lo que pienso</b> (en shock): mírala, entre mensaje y mensaje de ‘enamorada’ echando polvos con la otra. ¿Se puede saber por qué cojones me lo tiene que contar a mí? ¿Quiere matarme a disgustos?<br/><br/>Llamo a Eva, no me lo coge, le mando sms, no me contesta. La encuentro en el messenger y no habla, le pregunto y no responde. Constantemente me esquiva. Y por fin se atreve a teclear: que si se siente culpable por haber llegado tan lejos conmigo, que claro que me quiere pero no sabe cómo hacer para que Ana desaparezca de su vida, que si es una cobarde, que me marche si no quiero que me haga más daño, que si yo tengo a Leo, que si tiene miedo de perder a Ana (¿¡Y a mí no!?), que no quiere arriesgar.<br/><br/>Lo de siempre. Tendría que estar curtida de estas batallas, porque SIEMPRE me hace lo mismo, pero bueno, una vez más se me olvidó sacar el chaleco antibalas.<br/><br/>Y si Leo me produce un sentimiento constante de ira y rabia, Eva me provoca una tristeza que no tiene palabras.<br/><br/>¿Que dónde está Leo? Ni lo sé ni me importa. <br/><br/>Así que hoy me voy a permitir el lujo de gritar:<br/><br/>QUE TE DEN, EVA (por empujarme otra vez al abismo de la tristeza)<br/>QUE TE DEN, ANA (por los daños colaterales)<br/>QUE TE DEN, LEO (por todo)<br/>QUE OS DEN A TODAS, QUE ME DEJÉIS EN PAZ<br/><br/>Amén.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>MI RENDICIÓN</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_53.htm]]></link><description><![CDATA[Rota, por dentro y por fuera. Agotada. Sin poder levantarme. Rompiendo apuntes de tanta rabia acumulada. Frustrada por no conseguir mis objetivos. Torpe por no avanzar. Cobarde por hacer cualquier cosa menos estudiar. Vaga, por no tener la voluntad de madrugar. Nerviosa, sin poder concentrarme. Con la cabeza a punto de estallar. Mareada por el estrés. Con náuseas, sin poder vomitar todo lo que hay dentro. Histérica, a tres semanas de la oposición. Desmotivada, porque no puedo más. <br/><br/>Demasiado exigente conmigo misma, demasiada presión. Tanta que estoy a punto de tirar la toalla, que me muero por quemar los libros, que lo echaría todo a perder en este instante.<br/><br/>Porque no puedo más. Me pesa la conciencia por no aprovechar el tiempo, por no estar en condiciones de tirar para delante, porque yo nunca me rindo y estoy a un paso de hacerlo.<br/><br/>Sólo quiero dormir y cuando despierte ver que la vida sigue igual, que todo está en su sitio, que no pasa nada si no lo hago bien.<br/><br/>Quiero irme, volar, soñar sin miedo.<br/><br/>Quiero que pasen ya estas tres semanas, saber que no es para tanto, que ya tendré otras oportunidades, que mi vida no está basada en aprobar hoy. Quiero ser consciente de que es una meta a largo plazo, asumir que sólo cuento con el factor suerte, que no saldrá bien. <br/><br/>No puedo seguir. <br/><br/>A dos segundos de entregarme, de dejarlo, de caer al vacío.<br/><br/>Así me encuentro, así me siento.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>VIVA</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_52.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Levantar la vista de los apuntes y toparme con el mar es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en los últimos meses.<br/><br/>La simple sensación de saber que estoy en el sur, mi adorada tierra, me emborracha de paz. Esta vez sí, a pesar de los intentos de boicoteo de algún alma madrileña.<br/><br/>Aquí no me llegan los gritos de la capital, aquí sólo alcanzo a oír mi querido acento andaluz y el estremecedor sonido del mar, que tanto me remueven por dentro. Aquí el dolor se cura con el abrazo de un enano que anda como un pato mareado. Aquí sí existe el tiempo, y pasa y no escuece, y pasa y es bonito verlo pasar. Aquí siempre hay vida después del abismo. <br/><br/>Madrid y su infierno me esperan con los brazos cerrados, o tal vez sea yo la que no quiera abrazar su cielo.<br/><br/>Me cuesta horrores dejar esta inyección de vida que es mi tierra y mi gente, casi tanto como desprenderme de lo que me mata una y otra vez.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>VETE DE MÍ</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_51.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Lloraba a escondidas, casi en silencio, refugiada en la oscuridad. Tú, pegada a mi cuerpo, aún bañada en sudor, me preguntabas si me había gustado. Enmudecí y, por primera vez, no supe qué contestarte. Porque mis lágrimas no eran de emoción sino de impotencia, de frustración, de derrota. Lágrimas de perdedora.<br/><br/>En menos de doce horas te has ido de casa dos veces. La primera salí corriendo detrás de ti para retenerte, intentando hacer que entraras en razón, midiendo cada letra para hacerte comprender, acariciando las palabras para lograr entrar en ti sin que pensaras que siempre busco hacerte daño. La segunda te fuiste de verdad, despidiéndote con un <i>“hemos terminado”</i>. Esta vez te dejé marchar, porque sabía que, dijera lo que dijera, hiciera lo que hiciera, no me ibas a escuchar. Te fuiste y me quedé dormida, de puro agotamiento.<br/><br/>Contigo es todo o nada, de cero a diez, de diez a menos diez, del cielo al infierno… por qué me empeño en creer que dos horas bien a tu lado compensan cien mil horas de dolor…<br/><br/>Y es que no sé cómo alejarte de mí, no sé cómo desengancharme de tu maldita droga. Incluso provoco las discusiones para que, como siempre has hecho sin razón, me mandes a la mierda, pero con motivos. Así no tengo que hacerme la fuerte, así no tengo que ser yo la que dé el fatídico paso, así evito ese trago de dejar a la persona que amo… Déjame tú, que yo no puedo. Vete de mí, que yo sólo quiero estar cerca de ti. Deja de buscarme, que siempre querré encontrarte. Bórrame de tu mente, que yo te la llenaré de los mejores recuerdos. Mátame, que resucitaré para darte mi último abrazo.<br/><br/>No me has entendido nunca, no me has respetado, no me has apoyado. Y dices que me amas como nunca lo hiciste… Mírame a los ojos, estoy rota, podrida por dentro, cualquiera lo habría hecho mejor que tú. Has sacado lo peor de mí. Vivo con ansiedad y miedo. Ahora sé lo que es la ira. He perdido el buen humor. He dejado de creer en mí. Me has robado las pocas virtudes que tenía. Me has hecho creer que estoy loca. Has destrozado mi tiempo. Me has reducido a nada.  He dejado escapar la vida por estar contigo, por pelear contra un sinsentido.<br/><br/>Seguramente aún te quiera, seguramente seguiré haciendo muchas tonterías por ti, pero te aseguro que no te mereces ni un segundo más de mi tiempo, ni una sola palabra más, ni media oportunidad más. <br/><br/>Ojalá tuviera el valor de marcharme para siempre.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>CARTA A MI PSICÓLOGA</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_50.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><i>“Hola… Psico:<br/><br/> Espero que me leas antes de verme esta tarde de viernes para no tener que contarte, con un nefasto estado de ánimo, que la tarea de esta semana no ha ido todo lo bien que hubiera querido. Hablábamos de energía positiva, de feedback, de situaciones que me provocaran  todo lo contrario a lo que me provoca Leo. Sólo me ha hecho falta un post-it para describirte esos momentos. Ha sido un desastre total y, como consecuencia, siento que he fracasado.<br/><br/>Ha sido una semana complicada. No es que haya vuelto a vivir escenas de terror con Leo, que también las ha habido, pero no sabría explicarte, es como si las fuerzas para hacer cosas hubieran desaparecido de repente. No he pisado la biblioteca ni un día, he rechazado un par de cafés porque no me veía con ganas de salir de casa, he dejado pendientes llamadas sin contestar, el estudio no me ha cundido prácticamente nada, el trabajo me ha agobiado más todavía… me he sentido en una cárcel, sin poder y sin querer salir de mis cuatro paredes. Me he tenido que obligar a pisar la calle, al menos para recordar que hay vida más allá de mi mundo. Me niego a seguir así, pero me pesa hasta el aire que respiro.<br/><br/>Anoche, mientras volvía de clase en el metro, se me escapó sin querer un pensamiento desde lo más dentro y, entonces, fui consciente, creo que por primera vez, de que lo único que me queda de mi relación con Leo son los restos de una fogata que nunca termina de apagarse; que no son más que cenizas que apenas calientan, que pronto desaparecerán, sin más. Y me dio tanta pena, tanta, que me puse a llorar como una cría, porque no lograba entender por qué, si tanto la quiero, no me queda más opción que alejarla de mí. Porque me doy cuenta de que el amor no es suficiente para que dos personas funcionen. Me doy cuenta de que, por más que Leo y yo nos queramos, si es que alguna vez nos hemos querido de verdad, lo imposible es imposible, y no hay que darle más vueltas. Porque no quiero a mi lado una persona con la que sólo me lleve bien cuando se apagan las luces.<br/><br/>Otra vez se ha ido por la puerta y otra vez me ha colgado el teléfono. Pero lo cierto es que apenas me he inmutado, todo lo contrario, debo confesarte que me he quedado sin paciencia y que puede que incluso haya sido yo la que ha provocado las últimas discusiones. Porque estoy agotada, porque no aguanto más, porque todo me molesta, porque me siento tan cansada que no puedo reforzar lo más mínimo esta situación. En resumen, me he rendido, he perdido la ilusión. Ella hace y yo deshago. Y por más empeño que Leo ponga viéndome tan apática, tan fría, no me sale del alma ni media palabra de cariño, ni un gesto que nazca del alma. Es como si me hubieran arrebatado las pocas energías que me quedaban, como si ya no tuviera una razón para seguir luchando. He tocado fondo y me niego a volver a rozar ese infierno. No quiero volver a pensar que darlo todo por alguien se ha quedado en nada.<br/><br/>Y por lo demás, poco que contar. Sólo he conseguido arrancar cierta positividad de cuatro o cinco conversaciones telefónicas con amigos, de los que padecen mi dolor, de los que aguardan con calma mis noticias a pesar de mis ausencias. También he estado pensando en mi familia, en mis padres, los que más me apoyan sin enterarse de mis heridas, los que me quieren incondicionalmente sin preguntas. Me pesa tenerlos lejos, a pesar de nuestra falta de comunicación, me pesa no poder pasar más tiempo con ellos, ahora que se me hacen mayores, me pesa no ver crecer a mi sobrino de un añito, al que no dejo de mirar en fotos sin poder evitar emocionarme. Me angustia mucho la responsabilidad de tener que sacar estas oposiciones. No es excusa, pero es tan asqueroso estar estudiando en estas condiciones…<br/><br/>En fin… te seguiría contando, pero de pronto me han dado las 04:30 de la madrugada y ya va siendo hora de meterme en la cama, que  mañana me espera un día complicado, otra vez… Me acuesto un pelín más tranquila, llevo prácticamente toda la noche hablando por teléfono con gente que me llena, así que esto tiene pinta de noche sin pesadillas.<br/><br/>Nos vemos dentro de unas horas, puede que con ojeras, puede que con los deberes sin hacer, pero te aseguro, con ganas de seguir peleando.<br/><br/>Gracias por todo, como siempre.<br/><br/>Un abrazo”.</i>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>DÍAS DE LLUVIA Y DOLORES DE CABEZA</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_49.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Me he pasado dos horas en la cama pensando en Eva antes de levantarme. Cualquier pensamiento es bueno si no tiene nada que ver con Leo. <br/><br/>Hace tres semanas Eva y yo nos reencontramos después de casi dos años sin vernos. No sabría definir esas 48 horas a su lado (y al de su pareja, diossss, cómo cambian las cosas). Lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me sentía tan relajada, tan contenta. Un chute de alegría y paz en toda regla.<br/><br/>Ahora, con el paso de los días, analizo mis reacciones y sensaciones. Y no quiero llegar a la conclusión, porque no me da la gana, porque en mi cabeza hay pájaros de todos los colores menos de los del tono de sus ojos, de que… de que… ¿aún la quiero? <br/><br/>Me lía, me habla de señales, de que la vida me lo está poniendo por delante, de que nuestros caminos volverán a cruzarse, de que piensa en mí constantemente, de que tendremos que afrontar esa cuenta pendiente… y yo me cago de miedo y de rabia por dentro y, por fuera, le sigo la gracia. Que por más que quiera acariciar mi coraza inquebrantable, me hago la fuerte, la más fuerte del mundo… pero qué narices, si es Eva, no tengo más remedio que caer rendida a sus pies. Chica mala.<br/><br/>No sé si es una ventaja o un (grandísimo) inconveniente que Eva y yo nos sintamos tan cerca en los últimos tiempos. Otro encuentro y a la porra la estabilidad. A mí, en cierto modo, me da igual, porque más desequilibrada no se puede estar, pero ella… no sé si sería capaz de robarle su tranquilidad. No quiero alterar lo más mínimo su calma, su vida medio encauzada. No quiero romper su paz. No quiero hacer daño a nadie. Y no pienso dar un paso en falso hasta que descubra si aún es capaz de removerme el alma, a pesar de los años, a pesar de todo lo que ha pasado. Qué poco pesa el dolor que me hizo padecer, cuánto me gusta verla bien, risueña, aprendiendo a ser feliz.<br/><br/>Vaya dos… ¿cagonas?<br/><br/>¿Y dónde anda Leo en medio de toda esta historia? Puedo pasarme días enteros sin querer saber nada de ella. Es como si tuviera la necesidad de respirar, y sé que a su lado nunca aspiraré aire fresco. Lo sé y, sin embargo, caigo a sus pies, una y otra vez, una y otra vez. Porque puedo ponerme muy dura y al segundo siguiente enamorarme otra vez. Porque puedo llegar a despreciarla en soledad y después, a su lado, derretirme por completo.<br/><br/>No sé lo que siento. No le paso ni media, a la mínima salto, me siento con la libertad y la fuerza para reñirle, para no callarme, para imponerme, para que no me tome el pelo. Sí, soy fuerte, sólida como una roca, pero cuando me caigo… me caigo del todo, desaparecen todas esas energías, la firmeza se desmorona y, al final, termino sintiéndome, como siempre, vulnerable.<br/><br/>Gracias a Dios trabajo menos y estudio más, así tengo más tiempo para mis prioridades y menos tiempo para Leo. Sin ninguna duda, prefiero el agotamiento físico al psicológico, que se hace hasta dulce, sobre todo cuando caigo en la cama y duermo como un bebé. Procuro, aunque a veces me cueste la vida, no caer en la tentación de ir corriendo a buscarla. Mantenemos las distancias y mantenemos las discusiones cuando estamos juntas. Es una situación insostenible, insoportable, insufrible, casi tanto como ella. <br/><br/>Yo tampoco sé por qué estoy tan enganchada, si tuviera una razón para seguir queriéndola estaría dispuesta a darlo todo otra vez. Pero aun sin tener un solo motivo, sigo ahí, seguimos en el círculo vicioso de te quiero-te odio-te jodo-te quiero otra vez.<br/><br/>Y así, entre Leo, Eva y apuntes pasan estos días de lluvia. Nada más y nada menos. Y mi cabeza a punto de explotar porque ya no sabe para dónde tirar.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>AL BORDE DE LA LOCURA</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_48.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Escribo estas líneas en un momento de desesperación. Me tiemblan los dedos, me duele el pecho, me ahogo. Esta mañana he tenido que aguantar la presencia de Leo, a escasos centímetros de mí, pidiendo guerra otra vez, metiéndome el puñal  hasta el fondo, desafiándome, haciéndome ver lo feliz que es, lo desgraciada e insignificante que soy yo ante el mundo.<br/><br/>Ha estado tres días desaparecida. La última vez que la vi la eché de mi casa. Exploté y le grité todo aquello que llevaba guardando desde hace tiempo: que está enferma, que ojalá no la hubiera conocido nunca, que es lo peor que me ha pasado, que me ha amargado y destrozado la vida. Hasta le dije que la odiaba, aunque fuera mentira. Exploté y saqué lo peor de mí. Lo que nunca había hecho. Me desbordó tanto la situación que actué tal y como ella actúa cuando le da un brote de los suyos. Casi me comporté como una hija de puta, exactamente igual que ella. Caí en su juego habitual. Le ordené que se largara, que no quería volverla a ver ni en pintura. Lo más curioso es que, ahora que me doy cuenta, ella me ha repetido hasta la saciedad, prácticamente todos los días, las mismas palabras, los mismos insultos, los mismos reproches y desprecios. <br/><br/>Después de aquel fatídico acontecimiento Leo desapareció sin más. En los días siguientes no fue a trabajar y, temiendo que le hubiera pasado algo o hubiera hecho alguna tontería, la llamé insistentemente para preocuparme por ella. Nada. Hoy apareció por el trabajo como Pedro por su casa, divina ella, repartiendo sonrisas hasta a sus insoportables. Me echó de su lado cuando le pregunté cómo estaba. No nos hemos vuelto a dirigir la palabra. <br/><br/>Se me hace complicado trabajar con ella codo con codo. Intento centrarme en mi trabajo pero ella, más falsa que Judas, renegando de su condición de antisocial, se pasa las horas haciendo gala de una asquerosa simpatía. Habla feliz de la muerte con aquellos a los que no se cansa de criticar, habla con los lerdos que babean por ella, habla con aquellos que un día fueron mis confidentes y que, precisamente por recomendación suya (que si son malas personas, que si no confíe en ellos, que si seguro que me ponen a parir a mis espaldas), empecé a dejarles de lado. Todos los ingredientes mágicos para que yo, absolutamente derrotada por su soberbia y rencor, tenga que esconderme continuamente en el baño para echarme a llorar desesperadamente.<br/><br/>Hoy, por primera vez, he sentido el rechazo de mis compañeros. Nunca nadie se ha atrevido a preguntarnos nada abiertamente, pero las especulaciones están a la orden del día, los comentarios, las risitas, las miradas. Me he sentido ridícula suplicando invisiblemente a una compañera un abrazo que nunca ha llegado. Nadie sabe leer mi ansiedad. Hoy, sin duda, ha quedado bien claro que Leo y yo estamos en plena crisis.<br/><br/>Y yo no sé cómo puedo ser capaz de sentirme culpable. Culpable por todo lo que le dije, por la manera en la que la eché de casa. Culpable por las mismas cosas que ella lleva haciendo meses conmigo. Me pregunto si le pesa la conciencia, si realmente es tan feliz como parece, si es consciente de haber arruinado una vida que prometía ser plena.<br/><br/>Siento estar al borde de la locura. Siento que necesito ayuda. Siento que cualquiera dará la razón a una loca incapaz de expresar el más mínimo sentimiento de dolor al lado de alguien como yo, impulsiva, a la que se le nota enseguida el estado de ánimo. Porque, de cara al mundo, encima ella se presenta como la víctima.<br/><br/>Estoy completamente desbordada. Estoy enganchada, obsesionada. Daría la vida por un segundo bien a su lado. Compensaría todos estos meses por una mirada de amor.<br/><br/>Y lo peor es que no sé cómo tengo cojones de pensar en mandarle un sms invitándola a pasar el fin de semana en cualquier rincón perdido del mundo para recuperar un gramo de esperanza, si es que queda alguna. Supongo que es una manera de darme yo misma una patada en la cabeza para empezar a asumir, de una puta vez, que tengo que empezar a olvidarla YA.<br/><br/>Puede que, quizás, seguramente, la loca sea yo.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>EL CUENTO DE NUNCA ACABAR</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_47.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Quise contener el llanto mientras hacíamos el amor, pero era demasiado evidente la angustia acumulada en las últimas semanas, tanto que hasta sentí diferente su cuerpo, su tacto al acariciarme, sus besos, rotos, regalados al aire. Cuando terminé, exhausta y bañada en sudor y tristeza, no podía dejar de abrazarla, como si estuviera contando los segundos para que se marchara, como si estuviera a punto de presenciar su despedida definitiva. Y lloraba más y más. De fondo, sus torpes palabras – <i>joder, siempre ig</i>ual – me decía.<br/><br/>Y es que, cuando hago el amor poniendo el alma entera, siempre termino empapada en pasión y lágrimas, suplicando abrazos fuertes, de los que duran una eternidad.<br/><br/>Mi relación con Leo se encuentra en punto muerto. Aún siento que la quiero al tiempo que descubro que estoy haciendo avances en lecciones de indiferencia, o mejor dicho, en no dejar que todo me afecte tanto. Pero no es fácil. Leo sabe bien como hacérmelo pasar mal, sabe atacarme en los puntos débiles, sabe conquistarme y luego despreciarme, sabe acercarse, alejarse y hacer que corra a sus brazos.<br/><br/>A veces me desquicia, otras me tranquiliza, pero nunca me estabiliza. Sin duda, esta es la relación más tormentosa que jamás he tenido. Las broncas en el parking del trabajo son ya una constante, las miradas asesinas delante de los compañeros, los insultos de siempre, las veinte mil formas de reinventarse ofensas de las que hunden. Y así, cada día.<br/><br/>Mientras tanto, intento concentrarme en mis oposiciones, ya a la vuelta de la esquina, sacando fuerzas de la nada y energías para enfrentarme al dolor que me causa, entre apuntes de colores. Estudiar es mi prioridad, más que perder las tardes tumbada en el sofá con la mantita y su compañía.<br/><br/>Puede que Leo sea la persona más desequilibrada que he conocido nunca. Un día me dice que me ama, al siguiente que me odia; al siguiente que soy la mujer de su vida, al siguiente que no le gusta como soy; al siguiente que soy su chica, al siguiente que le doy asco; al siguiente que no puede vivir sin mí, al siguiente que quiere salir de mi vida; al siguiente que sueña con compartir una casa conmigo, al siguiente que soy lo peor que le ha pasado; al siguiente me suplica que sea su novia y al siguiente me dice que no hay nada entre nosotras; al siguiente que intentará cambiar y al siguiente que no me haga ilusiones, que ni loca volvería a estar conmigo.<br/><br/>Es la historia de todos los días.<br/><br/>A veces pienso en ella con pena. Trato de encontrar maneras de ayudarla sin que me escueza. Pero no hay forma de arreglar esa cabeza, destrozada, frustrada, insegura, acomplejada, miedosa, manipuladora. Su extrema vulnerabilidad la convierte en un ser agresivo y cruel. Sí, puedo comprender su actitud, pero sus problemas con el mundo y consigo misma no los puede focalizar contra mí. Ya he arrastrado su mierda demasiado tiempo. Creo que es el momento de pensar un poquito en mí. Aunque esta decisión, en el fondo, me duela y no la lleve estrictamente a la práctica.<br/><br/><i>(Intentaré actualizar más a menudo pero, a mi últimamente estresado ritmo de vida, se le ha unido el factor mortal: de momento, no tengo conexión a Internet, arggggg!!!)</i>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item><item><title><![CDATA[<b><tt>LA PAZ EXISTE</b></tt>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/nuukilandia/c_46.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>La última noche en una de las capitales más bellas de Europa soñé con una de vosotras.<br/><br/>Prácticamente no pude poner cara a la chica de mi sueño, pero sabría perfectamente decir de quién se trataba. No alcanzo a suponer por qué fue ella precisamente, sólo acierto a deducir que la distancia que me separaba de Leo en la cama era directamente proporcional a la que nos sigue rompiendo cada día, un poquito más. Puede que sean los primeros síntomas del desamor.<br/><br/>He vuelto del viaje indiferente a lo que pueda pasar a partir de ahora. Nos hemos aguantado como hemos podido, he guardado las apariencias hasta reventar la última noche, en la que vomité toda la mierda acumulada. Jamás había sentido tanta ira, tanto rencor. A un metro escaso de mi familia, sólo insonorizada por una pared de papel, me descubro sacando lo peor de mí, deseando darme cabezazos contra la pared o devolviendo a Leo las putadas con la misma moneda. Pero me derrumbo constantemente, como otras veces en este viaje. Y sólo me sale llorar sin poder gritar, gritarle, mandarle a la mierda. Pero ella siempre me lo pone fácil, siempre corre el riesgo de dejarme porque sabe a ciencia cierta que volveré a buscarla. Y de momento, no he aprovechado ni una sola de las oportunidades que me brinda. Puede que ahora, por fin, sea el mejor momento.<br/><br/>Supongo que ha notado mi frialdad. Durante el vuelo, de vuelta a Madrid, no quiso despegarse de mí ni un segundo. Me dijo en tres horas que me quería, tantas veces como me había dicho que me odiaba en seis días. Lo nota.<br/><br/>Y yo noto cómo voy desencantándome, desengañándome, desenamorándome, lentamente, con dolor pero con la esperanza de volver a creer en mí, de recuperarme, y quererme, y cuidarme. Y prepararme para, quién sabe, un nuevo amor.<br/><br/>No sé si me estoy dando cuenta de que ya no siento lo mismo. A veces me molesta su presencia, esquivo su mirada porque no quiero que vuelva a conquistarme para luego destrozarme. Me ahogaban 24 horas a su lado, deseaba llegar a casa para no verla, para dormir sola, para levantarme conmigo, sin malas caras ni reproches.<br/><br/>Quiero rehacer mi vida desde el principio, empezar de cero. Recuperar mi tiempo y mis energías, dedicarme a mí y a mi gente, a la que he dejado de lado durante este tiempo por gastar toda mi fuerza intentando encauzar esta relación.<br/><br/>Leo me dice al salir del trabajo que tenemos que hablar, le contesto que ya no tengo nada que hablar ni discutir, que ya no. Se sube en el coche con gesto de rabia, sé que espera que la retenga por todos los medios pero no me sale del alma. Sólo cuando la pierdo de vista arranco mi coche y respiro profundamente.<br/><br/>La paz existe.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Nuuk)]]></author></item></channel></rss>
