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Sindicación
 
El PSC se amotina; Maragall, solo
SI Maragall pretendía hacer crisis de Gobierno para cambiar a determinados consejeros del tripartito, la oposición pública de su partido, el PSC, ha provocado su crisis, al menos coyuntural, como líder del socialismo catalán y del Ejecutivo autonómico. Aunque el portavoz socialista, Miquel Iceta, presentara la posición oficial de su partido ante los anunciados cambios como una muestra de lealtad a Maragall, lo cierto es que el comunicado de la Comisión Ejecutiva del PSC deja al líder a los pies de los caballos, con una desautorización en toda regla. En su apoyo sólo han acudido Rodríguez Zapatero -con una declaración meramente procedimental sobre su competencia para cambiar consejeros- y su hermano Ernest -que iba a hacerse con una cartera-. Y nada más.
La crisis del tripartito no es, para el PSC, «necesaria ni oportuna», y el anuncio de cambios hecho por Maragall ha sido causa de «sorpresa» y «desconcierto». Se puede decir más alto, pero no más claro, y por eso la situación en la que queda Maragall es realmente difícil. Si su propio partido no le permite cambiar a sus consejeros, cabe preguntarse hasta dónde llega la confianza del PSC en Maragall y si éste se encuentra en condiciones para liderar, junto con su valedor en Madrid, Zapatero, la dura contienda política que espera al proyecto de Estatuto para Cataluña. El comunicado del PSC es todo un síntoma de algo más que una discrepancia de tiempo y necesidad. Revela la precariedad en que se halla Maragall frente a su partido, justo cuando más precisa sería la unidad entre uno y otro. Pocas cosas son más graves para el presidente de un Gobierno que la desconfianza de su propio partido en cómo debe dirigirlo.

También cabe plantearse si este «amotinamiento» del PSC permite discutir la premisa intocable de la unanimidad del socialismo catalán en torno al proyecto de Estatuto, cuya aprobación por el Parlamento de Cataluña tendría que haber reforzado, al menos en teoría, la posición de Maragall. No parece arriesgado vincular esta crisis de confianza con el hecho de que el tan exhibido 90 por ciento de apoyo parlamentario al proyecto estatutario no se corresponde de forma tan abrumadora con el sentir de la sociedad catalana hacia, por ejemplo, la definición de Cataluña como nación, que cuenta, según revelan las encuestas más recientes, con la oposición del 44 por ciento de los catalanes consultados, frente al ajustado 51 por ciento que está a favor.

Si el PSC está empezando a soltar lastre es algo que aún resulta aventurado afirmar, pero el futuro de Maragall se ha vuelto mucho más complicado, lo cual no es una buena noticia para él ni para Zapatero.

 
LA CARAVANA DE LA DIGNIDAD
La "Caravana contra el olvido", organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), llega hoy sábado a Madrid, donde concluirá su recorrido. Para finalizar este periplo celebrará una misa en la catedral de la Almudena y firmará un convenio de colaboración con la Comunidad de Madrid.

Las víctimas del terrorismo son en España todo un símbolo de dignidad y comportamiento democrático. Aquellos que en estos días se han atrevido a criticar a la AVT, por su feroz oposición a los planes de Zapatero, tildándola de oposición politizada, deberían recordar que en otras latitudes las víctimas del terrorismo se organizaron para responder a los terroristas, como en el caso norirlandés o en Argelia la OAS. Sin embargo en España las víctimas siempre estuvieron con la ley y el estado, respetando los principios de convivencia y aguantando un terrible dolor en unos días en que arreciaban los atentados y la escasa consideración de las autoridades. Un ejemplo de dignidad democrática que adquiere la categoría de referente mundial.

Por ello quienes han creído en la ley y en la justicia, no pueden verse traicionados por el estado de derecho que siempre respetaron. La oposición de la AVT a toda negociación con ETA, no es cerrazón ni politización, es simplemente una continuación de la dignidad de quienes confiaron en la ley y en la justicia y no acudieron a la venganza, para ver a sus torturadores pagar por sus crímenes.

Hoy a las 19:30 horas, tendrá lugar en la Catedral de la Almudena, una misa en honor de las víctimas del terrorismo como acto final de esta caravana contra el olvido que nos ha recordado a todos la dignidad de quienes han caído víctimas del separatismo asesino u otros fanatismos criminales. La AVT ha realizado un llamamiento a los ciudadanos para que les acompañen y apoyen en la misa que tendrá lugar en la Almudena para "honrar" la memoria de "aquellos que lo han dado todo por la defensa de la democracia en España frente al terrorismo y la barbarie". Allí estaremos todos los españoles de bien, presentes físicamente o moralmente.
 
La nación y lo que significan las palabras
«CUANDO yo uso una palabra quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos». Lo decía Humpty Dumpty en A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado. Pero la niña del genial cuento de Lewis Carroll respondió: «La cuestión es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes». A eso contestó Humpty Dumpty: «La cuestión es saber quién es el que manda..., eso es todo». Ante el desconcierto de Alicia, el cabeza de huevo insistía tenazmente en que algunas palabras tienen su genio y que la palabra «impenetrabilidad» era la que mejor designaba a la niña. Con ella quería decir que «basta de hablar de este tema y que más te valdría que me dijeras de una vez qué es lo que vas a hacer ahora pues supongo que no vas a estar ahí parada para el resto de tu vida». «¡Pues no es poco significado para una sola palabra!», comentó Alicia. Y Humpty Dumpty zanjó: «Cuando hago que una palabra trabaje tanto como esa siempre le doy una paga extraordinaria».

Alguien debería llevarle un mensaje al matemático y profesor de lógica Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll, que desplegó todo su talento para jugar con las palabras, hacernos reflexionar sobre el absurdo, reírse del sinsentido y descubrirnos la magia de algunas paradojas lógicas. Convendría que supiera, allá donde esté, que el presidente del Gobierno dice que «de entre las ocho fórmulas posibles para definir Cataluña tiene una definición clara que contentará a todos». No ha revelado cuál será la palabra o las palabras que contentarán a todos para sustituir el término «nación» y convertirán a España en ese país de las maravillas de los sueños de Lewis Carroll. Si encuentra una que quiera decir lo que él quiere que diga, ni más ni menos, habrá que darle, como sugería de Humpty Dumpty, una paga extraordinaria. Pero la cuestión no está ahora en si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes sino saber quién es el que manda.
 
Felipe González y el Estatuto. Consenso.
Que se alcen algunas voces en las filas socialistas –y entre ellas nada menos que la de Felipe González– pidiendo el máximo consenso en lo concerniente al Estatuto catalán es algo que nos devuelve por unos momentos a la lógica virtuosa sobre la que se construyó nuestra democracia. Parece evidente que las opiniones del ex presidente del gobierno, de Bono o de Ibarra reflejan, en este punto, las de buena parte de su partido. Ellos simplemente pueden hablar porque nadie va a dejarlos fuera de ninguna foto, que es lo que sin duda le ocurriría al diputado de a pie que osara discrepar de la línea gubernamental.

No hay que engañarse, toda esta crisis, de principio a fin, es resultado directo de la irresponsabilidad de Zapatero, de su falta de compromiso con las premisas de nuestra democracia, de su manía de entroncar con la Segunda República, de su incurable sectarismo y de una dinámica política que se remonta a la segunda legislatura de Aznar y que se traduce en fatídica ley: cuanto más maniqueo, simple, demagógico y cainita es el discurso socialista, más medra Zapatero.

Los ponentes catalanes del estatuto, incluyendo a los separatistas, no hubieran introducido el término “nación” en el articulado (hasta ellos comprendían que era flagrantemente inconstitucional) si no les hubiera animado el presidente del gobierno al exponer sus extemporáneas dudas sobre el concepto. Los convergentes no habrían apoyado el proyecto si él no hubiera convocado secretamente a Artur Mas el 19 de septiembre para darle carta blanca a un régimen financiero que exasperó al mismísimo conseller Castells. La prensa catalana y varios importantes empresarios no habrían apostado por la desmesura si él no se hubiera comprometido pública y reiteradamente a aceptar el Estatuto que llegara del Parlament. No se habría formado el tetrapartito de hecho, con sus embajadas y su concertada pedagogía capitalina, si él no hubiera dado tan sobradas muestras de inanidad, de falta de apego a la Constitución y a la propia idea de España.

Como resultado de todo esto, los insensatos de siempre y los que acaban de perder la sensatez se han llegado a creer que es posible modificar sustancialmente el modelo político español en contra del partido que representa a más del cuarenta por ciento de los ciudadanos. Y cuando ese partido invoca la Constitución y denuncia los peligros que la acechan, los zapateros y zapateras, lejos de comprender la gravedad de la fractura, pretenden aprovechar la circunstancia para seguir explotando la demagogia de la derechona y de la caverna.

Como decíamos, sólo algunos socialistas que no temen por sus futuros emolumentos expresan la evidencia: nada debe hacerse sin el máximo consenso. No albergo esperanza alguna de que al incendiario de la Moncloa le entre en la cabeza.
 
Bono desata la polémica. Monumento a las víctimas del Yak-42.
La escultura se colocará frente al Cuartel General del Aire, en Moncloa
El ministro de Defensa, José Bono, discrimina entre los militares muertos en servicio erigiendo una estatua sólo para los del Yakolev. ¿Y los demás?.


El ministro de Defensa, José Bono, va a erigir un monumento en recuerdo a las 62 víctimas del Yakolev, discriminando al resto de militares caídos en acto de servicio, como los 17 muertos de Afganistán. La estatua será colocada frente al Cuartel General del Ejército del Aire en el madrileño barrio de Moncloa para ser inaugurada, en principio a mediados del mes de octubre.

Los militares están que trinan porque los homenajes y los reconocimientos no se miden por el mismo rasero. “Por los muertos en el helicóptero de Afganistán el 16 de agosto no se ha hecho tanto ruido como por los del Yak, y eso que los primeros fueron enviados a Herat (Afganistán) a encomiendas de Zapatero”, dice un alto mando del Ejército de Tierra.

Pero es que, además, la idea ha partido del único ministro de Defensa que se ha propuesto y “autoimpuesto” la medalla militar de mayor distinción, por la rapidez con la que se hizo el repliegue de las tropas españolas en Irak.

El ministro Bono se olvida de los 17 fallecidos en helicóptero en Afganistán; de los siete del CNI abatidos de Irak y de muchos otros -no menos importantes- de los tres ejércitos que han perdido la vida en acto de servicio.

A los fallecidos en el avión Yakolev y a los del helicóptero Cougar se les impuso la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo. A los tiroteados en Irak, la misma pero con distintivo rojo y a Bono, la Gran Cruz al Mérito Militar (reservada para generales y vips civiles) y con distintivo blanco.

Según el ministro de Defensa, le fue concedida por el presidente Rodríguez Zapatero en el Consejo de Ministros (junio de 2004), pero él dijo haberla rechazado (no consta en el BOE).

En una entrevista en la COPE, el ministro afirmó: “He dicho no tener los oídos tapados, he escuchado las críticas, soy persona que está en política, creo no ser soberbio, y he renunciado, sencillamente, porque creo que fue un error aceptarla”.

La realidad es que 122 militares españoles han muerto en acto de servicio en misiones extranjeras, pero no todos tienen su homenaje. En mayo pasado, en la sede del Ministerio de Defensa, José Bono inauguró una escultura piramidal conmemorativa por las víctimas del Yakolev en el primer aniversario de su muerte. El año anterior, el titular de Defensa hizo lo propio en las localidades turcas de Macka -muy cercana a la montaña contra la que se estrelló el avión-, y en Trebisonda se levantó un mural y una escultura encargada por el anterior ministro de Defensa, Federico Trillo.

A excepción de los monumentos levantados al soldado desconocido, los que fueron erigidos en los distintos cuarteles o los inaugurados con motivo de la Guerra Civil, en España no hay ninguna estatua en honor a los militares muertos en acto de servicio.

Ahora que hay una buena oportunidad para rendir homenaje a todos los militares fallecidos, el ministro Bono prefiere limitar el homenaje a los 62 del Yakolev que se estrelló en Trebisonda en 2003, un año negro de fallecimientos para las Fuerzas Armadas. Además de los militares que regresaban a casa tras su trabajo en Afganistán, ese año fallecieron en acto de servicio otros 19.
 
El efecto llamada socialista mata a cinco ilegales en Ceuta.
Cuando se alimenta la idea que se puede alcanzar el progreso personal con solo cruzar una frontera, no hay valla de 3 o 6 metros, que pueda frenar a quienes van en busca de una esperanza.

Cierto que las autoridades marroquíes asisten indiferentes cuando no cómplices a los intentos de asalto de estos miles de inmigrantes que huyen del Africa negra, pero aún más que la pasividad marroquí, ha sido la irresponsabilidad de un gobierno lo que ha conseguido que corra como un reguero de pólvora entre los inmigrantes ilegales la noticia de que en España es muy fácil conseguir papeles, la permisividad con los ilegales que en escasas ocasiones son expulsados una vez se encuentran en España, la conciencia de que ante la imposibilidad de repatriación automática lograran quedarse en España, al final es lo que provoca que miles de inmigrantes intenten a toda costa poner un pie en territorio español, aunque en ello les vaya la vida. El ansia de alcanzar esa posibilidad con la que han soñado durante meses puede más que la prudencia y el respeto de las leyes, y quienes han alimentado la idea de que España es un paraíso para la inmigración, son los culpables de estas muertes absurdas.

Usar la demagogia a la hora de gobernar acaba pasando factura siempre, y quienes se obstinan en rechazar un control riguroso de la inmigración, escudándose en tópicos humanitarios, al final, además de poner en peligro nuestra propia sociedad contribuyen a que sucedan tragedias como la de Ceuta.

Pero los graves sucesos en la frontera de Ceuta y Melilla no han servido para que el gobierno reflexione y cambie su política de inmigración, ni exija de verdad cooperación a Marruecos. En vez de ello el gobierno envía al ejercito a hacer el trabajo sucio, serán los legionarios y los regulares, quienes con la Guardia Civil, se encarguen de limpiar, en el lenguaje escatológico de la calle, “las cagadas” del gobierno. Y es que cuando las cosas se ponen feas, ahí está siempre “la fiel infantería” para defender a España de cualquier amenaza.