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MARÍA SAN GIL
TIENE la rara grandeza de esas personas cuya fortaleza moral sólo puede ser vencida por la muerte, por el crimen, por la barbarie. De hecho está en la diana. Han matado a compañeros suyos y pueden hacerlo en cualquier momento con ella. Pero con eso cuenta María San Gil. Con lo que no contaba esta caña pensante, este nervio de acero, esta mujer apasionada, es con la traición de los socialistas. Se han pasado a los bárbaros. Basta ya del 49 frente al 51 por ciento, ha dicho el estratega Zapatero. Ésta es la ocasión de la victoria frente al PNV. Pero ¿cómo podría el PSE derrotar al PNV si no le ganó con la compañía del PP? Los socialistas han decidido presentarse con un programa tan independentista como el del PNV, tan antiespañol como el del PNV y además solos, sin la compañía de los españolistas del PP, de los «separadores» del PP.

Basta ya de «separatistas» y «separadores». Los socialistas creen superado ese binomio. Creen que tan sólo quedan los «separadores» ya que ellos, por su parte, han decidido incorporar a su programa lo que hasta ahora ha definido a los separatistas. Este término corresponde a un viejo lenguaje propio de franquistas, de unitaristas.

El Partido Socialista ha decidido tender un puente con los nacionalistas en Cataluña, en el País Vasco y mañana, cuando caiga Fraga, en Galicia. Naturalmente con sus propias cartas, con su propio programa, con el plan de Patxi, esto es, con una propuesta tan audaz como la de Ibarretxe, sin la confusión que implica la fórmula del Estado libre asociado. Zapatero y Patxi López y Eguiguren piensan que al reivindicar al País Vasco como una «comunidad nacional» desbordarán electoralmente al PNV. Hasta ahora habían ido plegándose a las exigencias del PNV y por eso no eran creíbles. Ahora han decidido presentarse con el mismo programa que el PNV y con la fuerza, además, del que manda en Madrid.

PERO para ser creíbles necesitaban abjurar del pasado, renegar de las malas compañías, en su día de Jaime Mayor, hoy de María San Gil. Sólo conseguirán la confianza de una parte de los votantes del PNV cuando éstos vean con toda claridad que no tienen nada que ver con la derecha española, la heredera de Franco.

LOS populares han estado hasta ahora en la diana. Jaime Mayor junto a Nicolás Redondo. Ahora el sucesor de éste se ha retirado y ha dejado sola a María San Gil. En el disparadero, de momento electoral. María San Gil figura sola frente a la barbarie. Ella, «separadora». Porque los socialistas se han ido a los enemigos de antes. Se han pasado a los «separatistas» de tal manera que han conseguido romper esa división tradicional entre los que eran constitucionalistas y los que no, entre los que eran separatistas y los que no. Han cambiado el inoperante fifty fifty por la mayoría clara frente a la minoría. Nacionalistas y socialistas frente a los populares. Patxi e Ibarretxe frente a María San Gil. Es un genio Patxi resolviendo situaciones históricamente embarazosas. Dialogas con el enemigo, te pasas al enemigo y ya está.

María San Gil se ha quedado sola frente al peligro, sola frente a ETA, sola frente al separatismo, sola frente al racismo, pero con dignidad, con fortaleza, con grandeza. Y no hago retórica. Describo simplemente una situación política. Me temo que aun siendo dramática la situación de María San Gil y la del PP como partido, será mucho peor la de Patxi López la noche electoral: cuando posiblemente ni siquiera le alcancen los votos para pedir ayuda a María San Gil, al PP.

Yo espero que ese día no tenga compasión María San Gil. Que les explique a los socialistas que no hay política sin dignidad.
No