¿Es ZP un presidente infantil?
Ahora ya nos podemos explicar muchas cosas. Efectivamente, con la presentación del Plan de Vivienda Famobil (aunque parezca un contrasentido lo escribo con mayúsculas) de la ministra (sigo con el contrasentido) Trujillo, ya podemos empezar a obtener conclusiones que nos muestran bien a las claras cuál es la política de Zapatero y su Gobierno.
Gran parte de la opinión pública pensaba que este año pasado ha sido un tiempo perdido, en el que ha reinado un total desconcierto en el Gobierno ante el cúmulo de improvisaciones y rectificaciones que se han hecho; espectacular en el caso de los ministros de Exteriores, Cultura, Fomento o Vivienda.
Se hablaba mucho de la falta de preparación de ZP y sus ministros y ministras, de la bisoñez de sus propuestas y declaraciones, de lo inesperado que resultó su victoria electoral.
Pero, como decía antes, y gracias a la inestimable ayuda de Trujillo, que nos ha presentado casitas para niños y niñas, por fin podríamos deducir como primera conclusión, que la política de este Gobierno parece estar hecha por y para niños; aunque no para todos los niños y jóvenes, lógicamente.
Siendo como es este Gobierno tan sectario, estos niños y jóvenes destinatarios de su política, no serían aquellos que se preocupan de formarse para el mañana, aquellos que no van a manifas o son católicos. Se trata, más bien, por ejemplo, de los que reciben de buen grado una rebaja en el nivel de exigencias educativo sin protestar.
Es ahora, entonces, cuando uno consigue empezar a explicarse muchas cosas. Hasta ahora me había resultado muy extraña la publicidad que le dio ZP a las conversaciones con sus hijas sobre lo que es ser de derechas y de izquierdas, o sobre las tropas de Irak. Incluso hasta ZP sabía de su victoria electoral por ellas.
Igualmente me resultaba muy raro que Bono rectificase en su medalla porque su hijo pequeño se lo pidió.
Además, si se aderezaba todo esto con el extraño papelón que juegan los más maduros Leire Pajín y Erik Campos, no se sabe si dirigentes de Juventudes Socialistas o de Guarderías Socialistas, uno ya se explica el resultado que vemos: un Gobierno sin rumbo, sectario, sumido en una política de gestos vacíos, con muy poca reflexión y trabajo, y mucha espontaneidad.
Lo verdaderamente preocupante es que España está en un momento delicado de su Historia, con unas tensiones segregacionistas peligrosas. Y esto requiere respuestas fundamentadas en el trabajo, en la reflexión, en la seriedad, y todo ello con un liderazgo fuerte. Y en esto sí que no se deberían permitir bromas.
Gran parte de la opinión pública pensaba que este año pasado ha sido un tiempo perdido, en el que ha reinado un total desconcierto en el Gobierno ante el cúmulo de improvisaciones y rectificaciones que se han hecho; espectacular en el caso de los ministros de Exteriores, Cultura, Fomento o Vivienda.
Se hablaba mucho de la falta de preparación de ZP y sus ministros y ministras, de la bisoñez de sus propuestas y declaraciones, de lo inesperado que resultó su victoria electoral.
Pero, como decía antes, y gracias a la inestimable ayuda de Trujillo, que nos ha presentado casitas para niños y niñas, por fin podríamos deducir como primera conclusión, que la política de este Gobierno parece estar hecha por y para niños; aunque no para todos los niños y jóvenes, lógicamente.
Siendo como es este Gobierno tan sectario, estos niños y jóvenes destinatarios de su política, no serían aquellos que se preocupan de formarse para el mañana, aquellos que no van a manifas o son católicos. Se trata, más bien, por ejemplo, de los que reciben de buen grado una rebaja en el nivel de exigencias educativo sin protestar.
Es ahora, entonces, cuando uno consigue empezar a explicarse muchas cosas. Hasta ahora me había resultado muy extraña la publicidad que le dio ZP a las conversaciones con sus hijas sobre lo que es ser de derechas y de izquierdas, o sobre las tropas de Irak. Incluso hasta ZP sabía de su victoria electoral por ellas.
Igualmente me resultaba muy raro que Bono rectificase en su medalla porque su hijo pequeño se lo pidió.
Además, si se aderezaba todo esto con el extraño papelón que juegan los más maduros Leire Pajín y Erik Campos, no se sabe si dirigentes de Juventudes Socialistas o de Guarderías Socialistas, uno ya se explica el resultado que vemos: un Gobierno sin rumbo, sectario, sumido en una política de gestos vacíos, con muy poca reflexión y trabajo, y mucha espontaneidad.
Lo verdaderamente preocupante es que España está en un momento delicado de su Historia, con unas tensiones segregacionistas peligrosas. Y esto requiere respuestas fundamentadas en el trabajo, en la reflexión, en la seriedad, y todo ello con un liderazgo fuerte. Y en esto sí que no se deberían permitir bromas.





