Ni estado, ni nación.
Bendito debate. Ha puesto a cada uno en su sitio. A Zapatero en el «club» de Carod, Maragall y Otegi, y a Rajoy en el lado de la madre de Pagazaurtundúa, Buesa y Miguel Ángel Blanco. Por vez primera he visto que una parte del PSOE podría decir basta a esta venta de España a los nacionalistas. Por vez primera socialistas (cuántos, con qué disposición) se dan cuenta de que el camino por el que los lleva ZP es, más que azaroso, suicida. «Cretino» llamó Ibarra a Maragall. ¿Se lo dirán mañana a ZP? Por el contrario, Rajoy ha respondido a las expectativas del PP. El debate parlamentario no sólo no ha despejado las incertidumbres que crea la liquidación del actual modelo de Estado, sino que las ha excitado aún más. ZP siente tal atracción por el poder que es capaz de bajar al abismo como quien sube al Mulhacén.
Así que mientras Rajoy pedía luz y explicaciones sobre el modelo de Estado y la idea de Nación, Zapatero se engolfaba en la evasión: se negó a hablar de la reforma de los Estatutos, del matute anticonstitucional que albergarán estos y del nuevo sistema de financiación. Zapatero se parapetó tras el lugar común de la derecha apocalíptica. Como diría el fino analista Rubalcaba, ¿quién ve cuando sale de casa por la mañana que España se esté rompiendo? Es tan pobre la imaginación de Rubalcaba que necesitaría oír los tiros en el puente de los Franceses.
En el debate quedó claro que Zapatero quiere terminar con el terrorismo entrando en el club de los nacionalistas. Confía en que aceptando sus tesis, ETA dejará de matar y de ese modo se llegará a la «normalización». No es que Zapatero esté dispuesto a pagar algún precio político por la «paz», sino nada menos que la idea misma de España y el modelo de Estado que montamos hace un cuarto de siglo. Ahora bien, si esto es así -y lo es-, tiene toda la razón del mundo Rajoy al decir que Zapatero está traicionando a los muertos. Más coloquialmente: si terminamos entregando España, ¿para qué todo este viaje de la lucha antiterrorista?
Con razón la madre de Pagazaurtundúa se siente traicionada por Patxi López cuando éste pide el voto al Partido Comunista de las Tierras Vascas. Con razón Buesa habla de traición. Con razón Rosa Díez. Todos ellos lo han denunciado antes de que Rajoy lo dijera en el debate para escándalo de los fariseos. Zapatero está dispuesto a traicionar a todos los que han muerto desde que comenzó la guerra de «liberación» de ETA en 1968.
Bendito debate. Ha arrojado una claridad cegadora sobre nuestra situación. ¿Apocalíptica? A no ser que una parte de los socialistas tome, al fin, conciencia de que no estamos ante un problema de derechas e izquierdas sino ante la locura de su equipo dirigente al negar el Estado y la Nación.
Así que mientras Rajoy pedía luz y explicaciones sobre el modelo de Estado y la idea de Nación, Zapatero se engolfaba en la evasión: se negó a hablar de la reforma de los Estatutos, del matute anticonstitucional que albergarán estos y del nuevo sistema de financiación. Zapatero se parapetó tras el lugar común de la derecha apocalíptica. Como diría el fino analista Rubalcaba, ¿quién ve cuando sale de casa por la mañana que España se esté rompiendo? Es tan pobre la imaginación de Rubalcaba que necesitaría oír los tiros en el puente de los Franceses.
En el debate quedó claro que Zapatero quiere terminar con el terrorismo entrando en el club de los nacionalistas. Confía en que aceptando sus tesis, ETA dejará de matar y de ese modo se llegará a la «normalización». No es que Zapatero esté dispuesto a pagar algún precio político por la «paz», sino nada menos que la idea misma de España y el modelo de Estado que montamos hace un cuarto de siglo. Ahora bien, si esto es así -y lo es-, tiene toda la razón del mundo Rajoy al decir que Zapatero está traicionando a los muertos. Más coloquialmente: si terminamos entregando España, ¿para qué todo este viaje de la lucha antiterrorista?
Con razón la madre de Pagazaurtundúa se siente traicionada por Patxi López cuando éste pide el voto al Partido Comunista de las Tierras Vascas. Con razón Buesa habla de traición. Con razón Rosa Díez. Todos ellos lo han denunciado antes de que Rajoy lo dijera en el debate para escándalo de los fariseos. Zapatero está dispuesto a traicionar a todos los que han muerto desde que comenzó la guerra de «liberación» de ETA en 1968.
Bendito debate. Ha arrojado una claridad cegadora sobre nuestra situación. ¿Apocalíptica? A no ser que una parte de los socialistas tome, al fin, conciencia de que no estamos ante un problema de derechas e izquierdas sino ante la locura de su equipo dirigente al negar el Estado y la Nación.





