¿NUEVOS VIENTOS EN LA IZQUIERDA EUROPEA?
Mientras la izquierda española sigue anclada en el pasado, enclaustrada en sus viejos prejuicios y consignas, ocupada en arreglar las cuentas de la guerra civil y en reivindicar el programa de la II República, o repitiendo los tópicos políticamente correctos de la filosofía “progresista”, repudiando cualquier política de estado que auténticamente atienda al bien común y colaborando con los separatismos en la destrucción de la unidad nacional, la izquierda en Europa empieza a cambiar y a tomar conciencia de que los nuevos tiempos y los nuevos problemas de las sociedades europeas precisan de nuevos planteamientos, que no tienen por qué coincidir con las posiciones tradicionales del marxismo ni la social democracia.
Es el caso de Giovanni Sartori, destacado intelectual de la izquierda liberal europea, miembro de la Accademia Nazionale dei Lincei y editorialista de Corriere della Sera. Desde 1988, vicepresidente de Societá Libera, destinada al estudio y la promoción de los ideales liberales en la sociedad. Para este pensador la llegada incontrolada de inmigrantes que no quieren integrarse en su sociedad de acogida supone un riesgo para el pluralismo y la democracia, según las tesis que mantiene en su libro Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros. En este libro mantiene que el mayor reto para las sociedades desarrolladas en las próximas décadas es la inmigración o la incursión descontrolada de personas de culturas diferentes o antagónicas que buscan un porvenir en un medio social que les es ajeno, siempre difícil y que muchas veces consideran hostil. Igualmente Sardoti considera que "las nuevas generaciones son blandas; hemos perdido nuestro carácter, vigor; quieren vivir lo más felizmente posible y no les gusta pensar en cosas desagradables, prefieren esconder la cabeza en la arena y no ver la realidad".
Por su parte en Alemania, Oskar Lafontaine exdirigente de la clásica social democracia alemana, ha ido más allá, pasando del debate de las ideas a la formación de una nueva opción política, Alternativa Trabajo y Justicia Social (WASG), que promete expulsar de Alemania a "quienes no hablen nuestra lengua y no paguen sus impuestos según su capacidad". Según Lafontaine "Hay que proteger a los padres de familia alemanes y a las mujeres alemanas para que los fremdarbeiter (trabajadores foráneos), no les arrebaten los puestos de trabajo". Según los últimos sondeos, el nuevo partido surgido de la unión de la WASG (Alternativa Trabajo y Justicia Social) y el PDS, los herederos del post-comunismo ya son la tercera fuerza del país con un 18% de intención de voto, con lo que ayudaría decisivamente a hundir al SPD por debajo del 30%.
De asentarse esta nueva formación política, sin duda estaríamos ante el germen de una nueva izquierda europea que nada tiene que ver con la tradicional social democracia alemana, que sin duda ha perdido la iniciativa, ya que con toda probabilidad el SPD de Schröder, resultará derrotado en las urnas en beneficio de un gobierno de derechas. La incógnita es el papel que desempeñará el partido de Lafontaine con un nuevo gobierno democristiano de la CDU.
Lo que sin duda es cierto es que algo se está moviendo en la Europa de izquierdas, no así en la vetusta izquierda española.
Es el caso de Giovanni Sartori, destacado intelectual de la izquierda liberal europea, miembro de la Accademia Nazionale dei Lincei y editorialista de Corriere della Sera. Desde 1988, vicepresidente de Societá Libera, destinada al estudio y la promoción de los ideales liberales en la sociedad. Para este pensador la llegada incontrolada de inmigrantes que no quieren integrarse en su sociedad de acogida supone un riesgo para el pluralismo y la democracia, según las tesis que mantiene en su libro Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros. En este libro mantiene que el mayor reto para las sociedades desarrolladas en las próximas décadas es la inmigración o la incursión descontrolada de personas de culturas diferentes o antagónicas que buscan un porvenir en un medio social que les es ajeno, siempre difícil y que muchas veces consideran hostil. Igualmente Sardoti considera que "las nuevas generaciones son blandas; hemos perdido nuestro carácter, vigor; quieren vivir lo más felizmente posible y no les gusta pensar en cosas desagradables, prefieren esconder la cabeza en la arena y no ver la realidad".
Por su parte en Alemania, Oskar Lafontaine exdirigente de la clásica social democracia alemana, ha ido más allá, pasando del debate de las ideas a la formación de una nueva opción política, Alternativa Trabajo y Justicia Social (WASG), que promete expulsar de Alemania a "quienes no hablen nuestra lengua y no paguen sus impuestos según su capacidad". Según Lafontaine "Hay que proteger a los padres de familia alemanes y a las mujeres alemanas para que los fremdarbeiter (trabajadores foráneos), no les arrebaten los puestos de trabajo". Según los últimos sondeos, el nuevo partido surgido de la unión de la WASG (Alternativa Trabajo y Justicia Social) y el PDS, los herederos del post-comunismo ya son la tercera fuerza del país con un 18% de intención de voto, con lo que ayudaría decisivamente a hundir al SPD por debajo del 30%.
De asentarse esta nueva formación política, sin duda estaríamos ante el germen de una nueva izquierda europea que nada tiene que ver con la tradicional social democracia alemana, que sin duda ha perdido la iniciativa, ya que con toda probabilidad el SPD de Schröder, resultará derrotado en las urnas en beneficio de un gobierno de derechas. La incógnita es el papel que desempeñará el partido de Lafontaine con un nuevo gobierno democristiano de la CDU.
Lo que sin duda es cierto es que algo se está moviendo en la Europa de izquierdas, no así en la vetusta izquierda española.





