El efecto llamada socialista mata a cinco ilegales en Ceuta.
Cuando se alimenta la idea que se puede alcanzar el progreso personal con solo cruzar una frontera, no hay valla de 3 o 6 metros, que pueda frenar a quienes van en busca de una esperanza.
Cierto que las autoridades marroquíes asisten indiferentes cuando no cómplices a los intentos de asalto de estos miles de inmigrantes que huyen del Africa negra, pero aún más que la pasividad marroquí, ha sido la irresponsabilidad de un gobierno lo que ha conseguido que corra como un reguero de pólvora entre los inmigrantes ilegales la noticia de que en España es muy fácil conseguir papeles, la permisividad con los ilegales que en escasas ocasiones son expulsados una vez se encuentran en España, la conciencia de que ante la imposibilidad de repatriación automática lograran quedarse en España, al final es lo que provoca que miles de inmigrantes intenten a toda costa poner un pie en territorio español, aunque en ello les vaya la vida. El ansia de alcanzar esa posibilidad con la que han soñado durante meses puede más que la prudencia y el respeto de las leyes, y quienes han alimentado la idea de que España es un paraíso para la inmigración, son los culpables de estas muertes absurdas.
Usar la demagogia a la hora de gobernar acaba pasando factura siempre, y quienes se obstinan en rechazar un control riguroso de la inmigración, escudándose en tópicos humanitarios, al final, además de poner en peligro nuestra propia sociedad contribuyen a que sucedan tragedias como la de Ceuta.
Pero los graves sucesos en la frontera de Ceuta y Melilla no han servido para que el gobierno reflexione y cambie su política de inmigración, ni exija de verdad cooperación a Marruecos. En vez de ello el gobierno envía al ejercito a hacer el trabajo sucio, serán los legionarios y los regulares, quienes con la Guardia Civil, se encarguen de limpiar, en el lenguaje escatológico de la calle, “las cagadas” del gobierno. Y es que cuando las cosas se ponen feas, ahí está siempre “la fiel infantería” para defender a España de cualquier amenaza.
Cierto que las autoridades marroquíes asisten indiferentes cuando no cómplices a los intentos de asalto de estos miles de inmigrantes que huyen del Africa negra, pero aún más que la pasividad marroquí, ha sido la irresponsabilidad de un gobierno lo que ha conseguido que corra como un reguero de pólvora entre los inmigrantes ilegales la noticia de que en España es muy fácil conseguir papeles, la permisividad con los ilegales que en escasas ocasiones son expulsados una vez se encuentran en España, la conciencia de que ante la imposibilidad de repatriación automática lograran quedarse en España, al final es lo que provoca que miles de inmigrantes intenten a toda costa poner un pie en territorio español, aunque en ello les vaya la vida. El ansia de alcanzar esa posibilidad con la que han soñado durante meses puede más que la prudencia y el respeto de las leyes, y quienes han alimentado la idea de que España es un paraíso para la inmigración, son los culpables de estas muertes absurdas.
Usar la demagogia a la hora de gobernar acaba pasando factura siempre, y quienes se obstinan en rechazar un control riguroso de la inmigración, escudándose en tópicos humanitarios, al final, además de poner en peligro nuestra propia sociedad contribuyen a que sucedan tragedias como la de Ceuta.
Pero los graves sucesos en la frontera de Ceuta y Melilla no han servido para que el gobierno reflexione y cambie su política de inmigración, ni exija de verdad cooperación a Marruecos. En vez de ello el gobierno envía al ejercito a hacer el trabajo sucio, serán los legionarios y los regulares, quienes con la Guardia Civil, se encarguen de limpiar, en el lenguaje escatológico de la calle, “las cagadas” del gobierno. Y es que cuando las cosas se ponen feas, ahí está siempre “la fiel infantería” para defender a España de cualquier amenaza.





