La nación y lo que significan las palabras
«CUANDO yo uso una palabra quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos». Lo decía Humpty Dumpty en A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado. Pero la niña del genial cuento de Lewis Carroll respondió: «La cuestión es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes». A eso contestó Humpty Dumpty: «La cuestión es saber quién es el que manda..., eso es todo». Ante el desconcierto de Alicia, el cabeza de huevo insistía tenazmente en que algunas palabras tienen su genio y que la palabra «impenetrabilidad» era la que mejor designaba a la niña. Con ella quería decir que «basta de hablar de este tema y que más te valdría que me dijeras de una vez qué es lo que vas a hacer ahora pues supongo que no vas a estar ahí parada para el resto de tu vida». «¡Pues no es poco significado para una sola palabra!», comentó Alicia. Y Humpty Dumpty zanjó: «Cuando hago que una palabra trabaje tanto como esa siempre le doy una paga extraordinaria».
Alguien debería llevarle un mensaje al matemático y profesor de lógica Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll, que desplegó todo su talento para jugar con las palabras, hacernos reflexionar sobre el absurdo, reírse del sinsentido y descubrirnos la magia de algunas paradojas lógicas. Convendría que supiera, allá donde esté, que el presidente del Gobierno dice que «de entre las ocho fórmulas posibles para definir Cataluña tiene una definición clara que contentará a todos». No ha revelado cuál será la palabra o las palabras que contentarán a todos para sustituir el término «nación» y convertirán a España en ese país de las maravillas de los sueños de Lewis Carroll. Si encuentra una que quiera decir lo que él quiere que diga, ni más ni menos, habrá que darle, como sugería de Humpty Dumpty, una paga extraordinaria. Pero la cuestión no está ahora en si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes sino saber quién es el que manda.
Alguien debería llevarle un mensaje al matemático y profesor de lógica Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll, que desplegó todo su talento para jugar con las palabras, hacernos reflexionar sobre el absurdo, reírse del sinsentido y descubrirnos la magia de algunas paradojas lógicas. Convendría que supiera, allá donde esté, que el presidente del Gobierno dice que «de entre las ocho fórmulas posibles para definir Cataluña tiene una definición clara que contentará a todos». No ha revelado cuál será la palabra o las palabras que contentarán a todos para sustituir el término «nación» y convertirán a España en ese país de las maravillas de los sueños de Lewis Carroll. Si encuentra una que quiera decir lo que él quiere que diga, ni más ni menos, habrá que darle, como sugería de Humpty Dumpty, una paga extraordinaria. Pero la cuestión no está ahora en si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes sino saber quién es el que manda.





