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Moriencias
A mí me pasa.
Acerca de
Livianos mundos efímeros se acercan, se rozan. Dibujan garabatos en el aire. Se unen. Explotan. No hay fórmula magistral, ni receta mágica. Simplemente hay que seguir. Fuerza de empuje o inercia. Y, un día, desaparecer a contraluz tras la linea de tu horizonte.
Sindicación
 
Cuenta atrás
Dos días. Me quedan dos días de vacaciones.

Me había propuesto holgazanear, que mi tiempo fuera mío. No pisar la calle durante las horas de sol. Dejar al sofá hecho unos zorros a base de palizas pasivas. Acostarme a la hora que me diera la gana, y levantarme cada mañana a las 11:15. Y esas siestas...
Alimentarme alimentando mi afición por los bollos con unas cuantas cajas de petisús, y algún que otro voluntario (bollitos, solo bollitos, míos todos, todos para mi).

Me había propuesto no cocinar, ni hablar de cocina, ni pisar por una. No hablar, no ver, no pensar siquiera en mis compañeros ni ex-compañeros de trabajo, ni en mi situación laboral, ni en la de ellos.
A mi jefe, a su bigote, a sus exagerados bostezos en el bar lleno de gente, a su costumbre de darse la vuelta y hablar de espaldas mientras abriendo las piernas se rasca el culo, y a su señora... exiliarles de mi mente el tiempo que durara mi descanso.

Perderme en la red cuando y cuanto me diera la gana, o no...
Dar larguísimos o breves paseos con mi perro por nuestros caminos.

Tiempo en familia. Tiempo de tranquilidad inusual, de relajación desacostumbrada, tiempo de recordar que aun respiro y soy consciente de ello.

Me quedan dos días antes de que mi trabajo ocupe de nuevo el setenta por ciento de mi vida.


Quien sabe... quizá aun estoy a tiempo.


 
Algo de antes.
(Sí, porque, si te das cuenta, de vez en cuando "mato a alguien" en algún que otro texto. Y hoy me hace falta, pero no tengo ganas ni de eso así que... vuelvo a echar mano de "aquellos")

Vuelve a iluminar la luna su retal de cielo. La mirada de una mujer la acuchilla mientras sus uñas buscan a tientas un pliegue de roca al que aferrarse.

Cada vez que escucha esa otra voz, maldice mientras su memoria se resiste a sucumbir bajo el peso de la irracional certeza: él vendrá.

Con la sensación de que la pesadilla se repetirá una vez más, avanza despacio hacia el claro guardado por el matorral, desgarrando entre espinas lo que queda de su ropa. De su resistencia. De su vida. De su recuerdo.

La intuición le habla de aquellos días, de antaño, de cuando eran tantos...
Aquellos días antes de que las últimas generaciones de infortunios abatieran sus filas hasta quedar sólo ellos dos.

Ellos dos, que mueren de soledad en un mundo extraño y rico, bajo una apariencia que nada tiene que ver con la que les corresponde por derecho.

Ellos, que morirán porque la muerte no llega, y se hace tarde.

Porque no hay más.

Ellos, que cada ciclo lunar acuden a su cita compartiendo el grotesco aliento infértil de la incertidumbre de su propia podredumbre... Se buscan, juegan, giran, abrazan, besan, arañan, gritan, suspiran, sonríen... y se miran fijamente sabiendo que una vez más, han sido dioses. Durmiéndose en la confianza de que han dibujado un nuevo trazo que les acerca al momento en que se cerrará el círculo... muy pronto tal vez.

El se aleja.
Ella da la vuelta. Vuelve a su roca.
Solo quedan ellos dos...
Él se ha ido. Hace frío.
Ella abraza su vientre mientras desafía a la luna con su mirada. Corre con los ojos desorbitados. Riega su sangre el camino.

Él se ha ido... Empieza a alborear.
Canta un cuco.

Él se ha ido. Ella... no volverá.
 
A por otra.
Unos pocos infantes canosos.
Y la noche en libertad.
Y las ganas.

Un local en penumbra.
Guiños.
Música.
Conversaciones susurradas.
Gestos sin medir.
Confianza peligrosa.
Bebida.
Pequeñas risas.
Intimidad.
Juegos.
Algún grato recuerdo reavivado.
Expectativas.
Inocente picardía.
Números de teléfono.
Besos. Abrazos.
Retiradas silenciosas.
Mano en mano, despacio, la huída prohibida.
Y los ojos discretos que no han visto nada.

Y mañana será otro día.

 
La otra cara.
Ante el silencio y la soledad, impenitentes guardianes del pensamiento humano, el miedo se explica, con o sin razones. Con o sin movimientos, con coacciones o falsas libertades, casi siempre en compañía... con palabras y gestos ajenos que a veces hacemos propios.

La noche cae sobre el pellejo humano a las doce de la mañana. Los niños juegan, o almuerzan, en el patio del colegio ajenos a la fuerza de la corriente subterránea por la que irremediable, involuntariamente, serán arrastrados.

En medio de la oscuridad lo mejor es ajustar las gafas de sol. Tanta risa, tanta inocencia, tal capacidad para dar la vuelta y a otra cosa... y seguir sonriendo.
Y seguir adelante, paso tras paso, traspiés, paso, aguantar la nausea, tragar el vértigo, enderezar o no, escupir la bilis, encerrar la rabia en un puño, liberar el corazón, llevarle al puente, volver a ajustar las gafas, seguir adelante sin ahogar una sonrisa, paso tras paso, infancia tras madurez, comprensión tras estupidez, traspiés...

La meta es la salida.
La salida volver a empezar.
El enemigo es el único compañero fiel de viaje.
La noche el bálsamo, el alivio, el momento en que el sol no hace llorar los ojos; es cuando los guardianes se retiran a descansar.

( Ah...! Volar... )
 
Desconocimiento
Recuérdame, la próxima vez que nos veamos, la tristeza que maquilla tu sonrisa.
Háblame. Háblame de los besos que perdimos, y acabamos de encontrar.
Cuéntame los estragos causados por la plaga de hambre de piel al amor de un café
Recuérdame las noches blancas, los días negros, los soles apagados, y esa luz que nos hizo llorar.
Aliéntame con el paso de nubes y borrascas, de huracanes y tornados, que limpiarán los solares donde construiremos.

Mírame. Mírame y dime que ves, porque te estaré escuchando.

Y te recordaré tu corazon en venta o alquiler.
Te hablaré de besos sentidos.
Contaré tus cicatrices.
Beberé tus lágrimas.

Y cuando cerremos los ojos, así, serenos, encontrados, abrazados, arropados por el silencio creado... ignoremos el vacío a nuestros pies.




( Para ti, mi nuevo enlace, desde mi convencimiento de que no eres NiBuenoNiMalo )
 
Nimiedades cotidianas
Una mota de polvo al borde de la nebulosa de la galaxia más lejana, impensable, increíble, familiarmente extraña, fugaz, brilla solo para mis ojos... entre mis manos.
Ha absorbido como sin querer mis sentidos, ha captado toda mi atención.

Mientras, el universo, pequeño bufón celoso, reía la gracia del dominio de su tiranía.

Y la gran carcajada tronó, rebotó, se extendió, se elevó, cayó, paso a través de nosotros... en el preciso momento en que nos deshacíamos el uno en el otro, tan pequeños, que ni siquiera él pudo escuchar el suspiro supremo que escapó de nuestras bocas, ya libres, ni su promesa de quedarse en su recién encontrado refugio entre mis piernas.
 
Vale. Juego.
“Escoge una banda/grupo favorito, y responde sólo con títulos de sus canciones”, ha dicho NiBuenoNiMalo. Ha dicho más, pero creo que con esto es suficiente para embarcarme en un vuelo surrealista... y aterrizar, quizá contigo, donde nunca llegaríamos a imaginar.

Cuestionario hecho por: Num, la víctima.

Nominado por: NiBuenoNiMalo, el dedo acusador.

Banda o grupo elegido: Cualquier planeta del universo Bunbury, otro mundo.

¿Eres hombre o mujer?
-Alicia ( expulsada al país de las maravillas ), Bunbury. Radical sonora, aunque me gusta mucho más la versión de Pequeño cabaret ambulante.

Descríbete:
- La herida, Héroes del silencio, El espíritu del vino.

Qué sienten las personas acerca de ti:
-Látex, Enrique Bunbury & Nacho Vegas, El tiempo de las cerezas.

Cómo describirías tu anterior relación sentimental:
-Nuestros nombres, Héroes del silencio, Rarezas.

Describe tu actual relación con tu novio(a) o pretendiente:
-Lejos de la tristeza, Bunbury, Pequeño cabaret ambulante.

Dónde quisieras estar ahora:
-Ciudad de bajas pasiones, Bunbury, Flamingos.

Cómo eres respecto al amor:
-Salomé, Bunbury, Pequeño cabaret ambulante.

Cómo es tu vida:
-Sácame de aquí, Bunbury, Flamingos.

Qué pedirías si tuvieras un solo deseo:
-Sí. Bunbury, Flamingos.

Escribe una cita o frase sabia:
-Cómo preguntas si tenemos algo en común?, Bunbury, Pequeño.

Ahora despídete:
-"Apuesta por el Rock And Roll". Héroes del silencio, Rarezas.

>>><<<


Que sí, que vale, que reconozco que a pesar de la escasez de tiempo lo he pasado bien con esto, sobre todo empapándome de mi-su música. Y no es ningún secreto que estoy Bunburyzada, aunque... con Revolver y Mago de Oz, también me gustaba cómo quedaba.

Y... por el poder que se me ha otorgado, libero a quien se de por aludido de responder al dichoso “meme”, de la misma forma que aliento a quien se anime a hacerlo.

Ese beso, liante.