Cuestión de supervivencia.
No es más que la historia de una mujer... detrás de otra, justo antes que otra.
Cae.
Cae como no debería hacerlo. Cae como nadie sabe.
Cae.
Cae como nadie cree porque nadie está dispuesto a creer, a creerla. Porque no es nadie. Porque de nada la sirve gritar, hablar, pensar, sentir.
La que cae aún no cree lo que esta pasando:
"Él no es así. Él está enfadado porque soy mala. Él se enfada porque estoy enferma y tiene que absorber mi trabajo. Él se enfada porque no soy buena madre ni buena esposa. Porque no le dedico todo mi tiempo, como le prometí. Porque he olvidado decirle que he hablado con otras personas. Porque no le he planchado la camisa. Porque he tomado un café con aquellos amigos míos que tan mal le caían, y les he dado un abrazo y un beso como, dice, nunca se los doy a él. Porque una vecina ha venido a casa, y se ha quedado un rato a echarme una mano. Porque quiero aprender a manejar el ordenador, y así le hago de menos a él. Porque se me ha caído una pinza al patio tendiendo la ropa. Porque he saludado alegremente a un conocido.
Y nunca estoy guapa. Ya nunca me arreglo. Ya nunca sonrío. Para qué, si a penas puedo salir de casa?. Y cuando lo hago se enfada aún más...
Soy tan inútil...
Tiene razón: no hay enfermedad tan grave que me impida recoger a nuestros hijos a la salida del colegio, ni llevarles al parque, ni salir con él de paseo ( nunca entendió que no me gustara el cine )... cuando sí estoy bien para llamar a mi madre, a mi hermana, o a alguna amiga por teléfono y contárselo.
Él trabaja duro. Él trabaja duro y yo gasto su dinero. Y cuando llega a casa se encuentra que los niños están con la vecina, los cacharros sin fregar, la cama sin hacer... y yo en ella.
Se enfada porque soy mala, y vaga. A veces discutimos y él se enfada, y... Y yo acabo llorando, y él se enfada más, y me recuerda a los vecinos que estarán escuchando, y que más me vale ser buena, porque no tengo nada salvo a él.
Pero yo sé que él no es así, porque luego me dice cuánto me quiere, aunque luego se enfade otra vez, me dice que me quiere.
Con semejante desastre de mujer, es normal que se enfade. Con lo que yo le quiero...!, y lo bien que se porta conmigo algunas veces...! Sacaremos nuestra relación adelante. Pero hasta que yo pueda... es normal que se enfade. Es normal. Es normal".
Y sigue cayendo. Y seguirá hasta que abra los ojos lejos de él... si consigue escapar a tiempo.

( Nota para ti:
Yo lo hice, y, dos años después, me pregunto por qué no lo hice antes. Tengo esa respuesta, claro, como tú debes tener la tuya. No se olvida. Él seguirá ahí, recordándotelo. Quien te diga lo contrario miente, o no ha pasado por ello. Es su vida o la tuya, lo sabes tan bien como sabes que él está, simplemente, mucho más enfermo que tú.
Es su vida o la tuya... y tus hijos.
Por quién apuestas?
Es tu vida o la suya.
Arriesga!. Vales la pena... y la alegría.
Yo, hoy, apuesto por ti. Y mañana también lo haré, aunque él, y su carita de ángel y su razón, y sus razones, se vayan a la cárcel un tiempo después de mandar lo que dejó de ti, a la fosa. Mañana. Cuando tus hijos vayan aprendiendo de él, y olvidándose de ti ).
Comentario:
Miquerida y deseada amiga,si no nos cuidamos a nosotros mismos,¿quién lo hará? Lo siento, pero solo nosotros mismos sabemos nuestras propias historias y sus remedios. Doy gracias por haberte conocido en este mundo de máscaras de salón y disfraces que me recuerdan a los Carnavales de Venecia, no conozco a nadie, solo veo vestidos..., y por fin puedo poner nombre y cara a una de esas máscaras. Gracias por existir y ser quién eres.
Ya sabes quien!!
Un besazo de este humilde espíritu errante en su pequeño cascarón
Ya sabes quien!!
Un besazo de este humilde espíritu errante en su pequeño cascarón





