Algo de antes.
(Sí, porque, si te das cuenta, de vez en cuando "mato a alguien" en algún que otro texto. Y hoy me hace falta, pero no tengo ganas ni de eso así que... vuelvo a echar mano de "aquellos")

Vuelve a iluminar la luna su retal de cielo. La mirada de una mujer la acuchilla mientras sus uñas buscan a tientas un pliegue de roca al que aferrarse.
Cada vez que escucha esa otra voz, maldice mientras su memoria se resiste a sucumbir bajo el peso de la irracional certeza: él vendrá.
Con la sensación de que la pesadilla se repetirá una vez más, avanza despacio hacia el claro guardado por el matorral, desgarrando entre espinas lo que queda de su ropa. De su resistencia. De su vida. De su recuerdo.
La intuición le habla de aquellos días, de antaño, de cuando eran tantos...
Aquellos días antes de que las últimas generaciones de infortunios abatieran sus filas hasta quedar sólo ellos dos.
Ellos dos, que mueren de soledad en un mundo extraño y rico, bajo una apariencia que nada tiene que ver con la que les corresponde por derecho.
Ellos, que morirán porque la muerte no llega, y se hace tarde.
Porque no hay más.
Ellos, que cada ciclo lunar acuden a su cita compartiendo el grotesco aliento infértil de la incertidumbre de su propia podredumbre... Se buscan, juegan, giran, abrazan, besan, arañan, gritan, suspiran, sonríen... y se miran fijamente sabiendo que una vez más, han sido dioses. Durmiéndose en la confianza de que han dibujado un nuevo trazo que les acerca al momento en que se cerrará el círculo... muy pronto tal vez.
El se aleja.
Ella da la vuelta. Vuelve a su roca.
Solo quedan ellos dos...
Él se ha ido. Hace frío.
Ella abraza su vientre mientras desafía a la luna con su mirada. Corre con los ojos desorbitados. Riega su sangre el camino.
Él se ha ido... Empieza a alborear.
Canta un cuco.
Él se ha ido. Ella... no volverá.

Vuelve a iluminar la luna su retal de cielo. La mirada de una mujer la acuchilla mientras sus uñas buscan a tientas un pliegue de roca al que aferrarse.
Cada vez que escucha esa otra voz, maldice mientras su memoria se resiste a sucumbir bajo el peso de la irracional certeza: él vendrá.
Con la sensación de que la pesadilla se repetirá una vez más, avanza despacio hacia el claro guardado por el matorral, desgarrando entre espinas lo que queda de su ropa. De su resistencia. De su vida. De su recuerdo.
La intuición le habla de aquellos días, de antaño, de cuando eran tantos...
Aquellos días antes de que las últimas generaciones de infortunios abatieran sus filas hasta quedar sólo ellos dos.
Ellos dos, que mueren de soledad en un mundo extraño y rico, bajo una apariencia que nada tiene que ver con la que les corresponde por derecho.
Ellos, que morirán porque la muerte no llega, y se hace tarde.
Porque no hay más.
Ellos, que cada ciclo lunar acuden a su cita compartiendo el grotesco aliento infértil de la incertidumbre de su propia podredumbre... Se buscan, juegan, giran, abrazan, besan, arañan, gritan, suspiran, sonríen... y se miran fijamente sabiendo que una vez más, han sido dioses. Durmiéndose en la confianza de que han dibujado un nuevo trazo que les acerca al momento en que se cerrará el círculo... muy pronto tal vez.
El se aleja.
Ella da la vuelta. Vuelve a su roca.
Solo quedan ellos dos...
Él se ha ido. Hace frío.
Ella abraza su vientre mientras desafía a la luna con su mirada. Corre con los ojos desorbitados. Riega su sangre el camino.
Él se ha ido... Empieza a alborear.
Canta un cuco.
Él se ha ido. Ella... no volverá.
Comentario:
Ay, compañero bloguero...
Claro que te cuesta entenderme, como a los demás. Porque en realidad no digo nada. Nada, NiBuenoNiMalo. Sugiero, ofrezco, fomas básicas, primordiales, y me gusta pensar que cada cual se identifica con ese trasfondo personal e intransferible, único, que todos tenemos, que todos somos, cada uno según su historia, que a ti te da de lleno, y que, aunque creas que no lo entiendes, tan sentidamente has expresado.
Cuando lo lei, anoche, me quedé sin palabras. Me quedé vagando en ese vacío tan familiar del que normalmente no pretendo siquiera salir. Tú deambulabas por él también, llamando mi atención haciendo nada, sin querer, mientras en mi cabeza tu imaginaria voz repetía: "soy torpe, espero que me perdones". Y creeme que no sé qué, ni por qué. Por sentir?, Por amar?, Por soñar?, Por hablar?.
Siente. Ama. Sueña. Exprésate. O no, si no quieres.
Sé libre en todas tus formas. Déjate ser.
Y... si algun otro de mis post te sugiere algo... Será un placer leer, sentir, vivir, tu punto de vista, en tu blog.
Aquí (y aquí dentro también) sabes que eres bien recibido.
Ese beso (siempre sentido).
Claro que te cuesta entenderme, como a los demás. Porque en realidad no digo nada. Nada, NiBuenoNiMalo. Sugiero, ofrezco, fomas básicas, primordiales, y me gusta pensar que cada cual se identifica con ese trasfondo personal e intransferible, único, que todos tenemos, que todos somos, cada uno según su historia, que a ti te da de lleno, y que, aunque creas que no lo entiendes, tan sentidamente has expresado.
Cuando lo lei, anoche, me quedé sin palabras. Me quedé vagando en ese vacío tan familiar del que normalmente no pretendo siquiera salir. Tú deambulabas por él también, llamando mi atención haciendo nada, sin querer, mientras en mi cabeza tu imaginaria voz repetía: "soy torpe, espero que me perdones". Y creeme que no sé qué, ni por qué. Por sentir?, Por amar?, Por soñar?, Por hablar?.
Siente. Ama. Sueña. Exprésate. O no, si no quieres.
Sé libre en todas tus formas. Déjate ser.
Y... si algun otro de mis post te sugiere algo... Será un placer leer, sentir, vivir, tu punto de vista, en tu blog.
Aquí (y aquí dentro también) sabes que eres bien recibido.
Ese beso (siempre sentido).
Comentario:
A veces creo... que no creo en el amor.
Me niego a mi mismo la posibilidad de que algo tran fragil pueda perdurar en el tiempo. Y esa negación me duele, y me hace pensar la forma en que eso pudiera cambiar. Sólo se me ocurre la peor de las maneras, y es que el fin de tu tiempo en ésta vida llegue mientras estás amando. Te serviría para todo, da igual una bicicleta, tres euros en el bolso, o el amor de tu vida. Cuando llegue tu final todo lo que tengas en ese momento te habrá durado para siempre. Esos amores de los que a veces hablas, en los que alguien muere son amores eternos, pero realmente Num, son tan eternos como tristes.
Por eso a veces tambien me gusta pensar que existe otra posibilidad que no somos capaces de ver, pero que ahí está. Y tal vez un amor del pasado siga manteniendo en esencia una pequeña llama encendida, que unas veces con nostalgia, otras con dolor, y otras con cariño o una sonrisa, nos hace sentirnos vivos. Y tal vez eso también sea un amor eterno.
Éste podía haber sido un nuevo post en mi blog, y teniendo en cuenta lo que me cuesta ultimamente escribir...,
pero no quería aprovecharme de la inspiración que me has dado, y aquí lo dejo, porque me gusta leerte y me gusta que me leas, aunque a veces reconozco que me cuesta entenderte, demasiados sentimientos en tan pocas palabras, demasiadas lineas entre las lineas, soy demasiado torpe para alguien como tú, espero que me perdones, y muchos besos...
Me niego a mi mismo la posibilidad de que algo tran fragil pueda perdurar en el tiempo. Y esa negación me duele, y me hace pensar la forma en que eso pudiera cambiar. Sólo se me ocurre la peor de las maneras, y es que el fin de tu tiempo en ésta vida llegue mientras estás amando. Te serviría para todo, da igual una bicicleta, tres euros en el bolso, o el amor de tu vida. Cuando llegue tu final todo lo que tengas en ese momento te habrá durado para siempre. Esos amores de los que a veces hablas, en los que alguien muere son amores eternos, pero realmente Num, son tan eternos como tristes.
Por eso a veces tambien me gusta pensar que existe otra posibilidad que no somos capaces de ver, pero que ahí está. Y tal vez un amor del pasado siga manteniendo en esencia una pequeña llama encendida, que unas veces con nostalgia, otras con dolor, y otras con cariño o una sonrisa, nos hace sentirnos vivos. Y tal vez eso también sea un amor eterno.
Éste podía haber sido un nuevo post en mi blog, y teniendo en cuenta lo que me cuesta ultimamente escribir...,
pero no quería aprovecharme de la inspiración que me has dado, y aquí lo dejo, porque me gusta leerte y me gusta que me leas, aunque a veces reconozco que me cuesta entenderte, demasiados sentimientos en tan pocas palabras, demasiadas lineas entre las lineas, soy demasiado torpe para alguien como tú, espero que me perdones, y muchos besos...





