Calle Pozo Nº 8
La fachada blanca y gris. La ventana abajo. El balcón arriba. Más arriba la farola. Y más arriba aun, la chimenea.
La casita que cualquier niño dibuja en sus primeros garabatos sobre el papel.
La casa donde nací.
Mi casa.
Vigas de madera. Paredes de 50 cm. de adobe enlucido bajo el papel pintado. Suelos de terrazo y hule. Techos de cañizo. Entrando, a la derecha, el comedor y la alcoba ciega discretamente separados por la cortina. Una despensa debajo de la escalera. La cocina. La despensa. La escalera de mármol gira a la derecha, se detiene en un rellano bajo un tragaluz, y sigue subiendo. A la derecha subiendo otros dos peldaños, la habitación de atrás. A la izquierda otra alcoba, esta con dos ventanas interiores. Al fondo mi habitación, en ella el balcón, más allá la plazuela.
Bajo el tejado, el “sobrao”; ahora lo llaman desván. Mi guarida.
El corral pequeño. La cocinilla. El taller de mi padre. La cuadra, y en su pasillo, mi columpio. El corral grande, y en el...: 280 rosales (los de suelo, los trepadores en sus arcos, los de árbol...). Las hiedras. Los caminillos. Los bancos. Los lilos (dobles, sencillos, morados, blancos, y hasta alguno lila). La olma, y bajo ella, la cabaña de mis hijos cuando eran niños. El colgadizo. La conejera. Los cajones de abono y tierra para el jardín. La trasera. Abrazando el patio, la tapia rematada de celosía blanca.
Casi quinientos metros de superficie horizontal, de esos que ya no hay.
Que ya no hay...
Hace siete años nos dieron la opción de venderla o expropiarla. Generosos...
Urgía. Había un proyecto de unificación de la manzana. El centro del pueblo no podía estar así, con una única casa en pie...
En este tiempo, sola, casi abandonada, se ha ido agrietando. Se ha ido haciendo vieja. Se ha convertido en una amenaza.
Ayer estuve allí. Me llevé mis últimas cosas. Mis lágrimas también.
El 7 de Abril de 1817 fue una buena fecha para levantarla.
El 16 de Diciembre de 2006, una fecha cualquiera para derribarla.
No construirán nada, hasta nadie sabe cuando. Bueno sí: cuando constructor, Ayuntamiento, y Junta, se pongan de acuerdo.
Mal rayo les parta.
Debimos quedarnos con el dinero y volver a empezar en otro lugar, en vez de elegir una vivienda sobre ese mismo suelo. Nuestro suelo.
(Quiero creer que el recuerdo, entendido como memoria de la historia, es inalterable, porque si no... juraría que buena parte de mi vida se viene abajo, y mis escombros se olvidan revueltos entre los desechos de algún vertedero, irremediablemente inseparables, entre los suyos)
La casita que cualquier niño dibuja en sus primeros garabatos sobre el papel.
La casa donde nací.
Mi casa.
Vigas de madera. Paredes de 50 cm. de adobe enlucido bajo el papel pintado. Suelos de terrazo y hule. Techos de cañizo. Entrando, a la derecha, el comedor y la alcoba ciega discretamente separados por la cortina. Una despensa debajo de la escalera. La cocina. La despensa. La escalera de mármol gira a la derecha, se detiene en un rellano bajo un tragaluz, y sigue subiendo. A la derecha subiendo otros dos peldaños, la habitación de atrás. A la izquierda otra alcoba, esta con dos ventanas interiores. Al fondo mi habitación, en ella el balcón, más allá la plazuela.
Bajo el tejado, el “sobrao”; ahora lo llaman desván. Mi guarida.
El corral pequeño. La cocinilla. El taller de mi padre. La cuadra, y en su pasillo, mi columpio. El corral grande, y en el...: 280 rosales (los de suelo, los trepadores en sus arcos, los de árbol...). Las hiedras. Los caminillos. Los bancos. Los lilos (dobles, sencillos, morados, blancos, y hasta alguno lila). La olma, y bajo ella, la cabaña de mis hijos cuando eran niños. El colgadizo. La conejera. Los cajones de abono y tierra para el jardín. La trasera. Abrazando el patio, la tapia rematada de celosía blanca.
Casi quinientos metros de superficie horizontal, de esos que ya no hay.
Que ya no hay...
Hace siete años nos dieron la opción de venderla o expropiarla. Generosos...
Urgía. Había un proyecto de unificación de la manzana. El centro del pueblo no podía estar así, con una única casa en pie...
En este tiempo, sola, casi abandonada, se ha ido agrietando. Se ha ido haciendo vieja. Se ha convertido en una amenaza.
Ayer estuve allí. Me llevé mis últimas cosas. Mis lágrimas también.
El 7 de Abril de 1817 fue una buena fecha para levantarla.
El 16 de Diciembre de 2006, una fecha cualquiera para derribarla.
No construirán nada, hasta nadie sabe cuando. Bueno sí: cuando constructor, Ayuntamiento, y Junta, se pongan de acuerdo.
Mal rayo les parta.
Debimos quedarnos con el dinero y volver a empezar en otro lugar, en vez de elegir una vivienda sobre ese mismo suelo. Nuestro suelo.
(Quiero creer que el recuerdo, entendido como memoria de la historia, es inalterable, porque si no... juraría que buena parte de mi vida se viene abajo, y mis escombros se olvidan revueltos entre los desechos de algún vertedero, irremediablemente inseparables, entre los suyos)
Comentario:
Losiento bichillo...esto no lo leí el otro dia.
Esta claro que vivimos de recuerdos y esos nunca nos los quitaran.
Se que tu podras estar en ese espacio
tuyo solo tuyo.
Un fuerte abrazo.
Esta claro que vivimos de recuerdos y esos nunca nos los quitaran.
Se que tu podras estar en ese espacio
tuyo solo tuyo.
Un fuerte abrazo.
Comentario:
Es triste pensar que aquel que ha sido tu hogar se viene abajo por culpa de la burocrácia, la política, los intereses de unos pocos.
Los recuerdos no se pagan con dinero, y espero que esos recuerdos permanezcan en tu memoria inalterables, a pesar de que los camiones de la vergüenza se lleven el adobe, la madera y la teja de la que fué tu casa.
Un beso Num, que no compensa nada, pero no te lo podrán quitar.
Los recuerdos no se pagan con dinero, y espero que esos recuerdos permanezcan en tu memoria inalterables, a pesar de que los camiones de la vergüenza se lleven el adobe, la madera y la teja de la que fué tu casa.
Un beso Num, que no compensa nada, pero no te lo podrán quitar.
Comentario:
Mi querida cani, piensa en la fortuna de haber vivido en un sitio así. Y como dice Ouroboros, para ti siempre estará ahí, acogiéndote en cuanto cierres los ojos y quieras regresar.
Poco consuelo puede darte este trastico, pero sí las gracias por haberme llevado otra vez de la mano entre esos muros.
Un beso y un abrazo, compañera.
Poco consuelo puede darte este trastico, pero sí las gracias por haberme llevado otra vez de la mano entre esos muros.
Un beso y un abrazo, compañera.
Comentario:
Qué triste...
Sólo puedo, o más bien, sólo quiero pensar que cuando tú pases por delante, aunque sea nada más (y nada menos) desde el recuerdo, aquello siempre será tuyo. Y siempre estará en pie para ti de una forma u otra. Tú lo sabes.
Sólo puedo, o más bien, sólo quiero pensar que cuando tú pases por delante, aunque sea nada más (y nada menos) desde el recuerdo, aquello siempre será tuyo. Y siempre estará en pie para ti de una forma u otra. Tú lo sabes.





