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Moriencias
A mí me pasa.
Acerca de
Livianos mundos efímeros se acercan, se rozan. Dibujan garabatos en el aire. Se unen. Explotan. No hay fórmula magistral, ni receta mágica. Simplemente hay que seguir. Fuerza de empuje o inercia. Y, un día, desaparecer a contraluz tras la linea de tu horizonte.
Sindicación
 
Stone

(No me cabe duda de que en esta vida, si algo pasa, es el tiempo. Es condición humana extender su suerte a cuanto manipula haciéndolo todo finito. Y el hombre decidió que el tiempo, su mejor invento, también ha de tener un final. No sé por qué lo medimos, y eso lo digo yo que vivo con él pegado al lugar donde la espalda pierde su santo nombre. Pero tiempo no es ni mucho menos sinónimo de vida. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta que es Vida... Por eso corremos tras el tiempo y la vida sin darnos cuenta de que los tenemos en la palma de la mano de la que nos estamos sacudiendo algo pegajoso y molesto.

Así que me quedo aquí, con Malher y sus divagaciones, que hago mías. Y tuyas... Y con la grata presencia del hombre que me indujo a sentir que detrás de algunas personas hay vida, vida inteligente además. Y ternura. Y sensibilidad. Y decisión. Y algún que otro decisivo silencio.

Lo encontré por casualidad (?) en una sala de chat, en "mi" sala, hace unos pocos años. Y de su mano dejé de ver la eternidad como el castigo divino por excelencia.
Lo que aquí lees, es solo el fruto de una noche conversando, hilvanado a mi manera, y rescatado del baúl de aquel otro rincón: puerta40.

Gracias por cruzarte en mi camino, Stone)


Huye a cortos y lentos pasos de su seguro verdugo. Lleva entre los brazos su más preciada joya, lo que queda de su raza: un libro.
Le importa tanto quien lo escribió y cómo y con qué lo hizo, como su propia sangre. Generaciones enteras habían escrito su nombre en él, salvo él... pero ya no hay tiempo...
Tiene que ir en dirección contraria al horror negro que lo esta devorando todo. Recuerda la única profecía grabada con microscópicas piedras preciosas, y se aferra más a ella. El libro va a sobrevivir, pero si él muere, y va a morir... quien lo cuidará?
Apenas se tiene en pie ya. Quiere cerrar los ojos mientras se le abren desorbitados al volver la cabeza y...

Una sola explosión silenciosa. Silencio a través del universo.
Fragmentos de esplendor nadando majestuosos en la nada cruzan mundos... indiferentes.
Fragmentos vivos alimentan mundos.
Fragmentos negros, retorcidos, sepulcros... destruyen mundos.

Otro choque brutal. Otra lluvia de piedras... y todo vuelve a empezar...

Uno de esos restos escapa de la trayectoria de la onda expansiva. Se dirige a un pobre sistema con un sólo sol. Va directo a un mundo de color azul. Si lo miras bien, también es el color de la piedra que... se incendia, rebota, vuelve a arder... y atravesando grandes formaciones de vapor de agua, cae en un lago en mitad de una noche cuajada de estrellas.

-Que haces cariño? es tarde.
Los ojos del niño veían a su tía llamándole dentro de la piedra que acaba de recoger, azul como sus ojos. Se veía a sí mismo, como había visto el viaje de la madeja de hilillos retorcidos, enmarañados, que aparentaban ser una buena pieza para su colección de guijarros.
Al llegar a él, se arrodilló. El niño tenía una expresión extraña, serena. Miraba extasiado su tesoro. Diría que incluso le estaba escuchando...
-Tía, me puedo quedar un rato más?
-Claro...

La vio marcharse sin mirarla. La escucho sin oírla. La quiso sin proponérselo. La olvidó sin querer...

Y ella se quedó sentada en el porche observando como el hijo de su hermano sostenía en sus manitas una piedra... y la miraba como si le estuviera revelando todos los secretos del universo.

 
Comentario:
Siempre recordaré la noche de la que tomaste los retazos, de los que salió este relato. Para que decirte nada más..... solo gracias.... espero que este guijarro este por mucho tiempo en este tu mundo virtual... y tu sigas acompañando por mucho tiempo el mio..... muchos besos
No