Un cuento ( otro cuento )
Aquello se cerró dejando atrapados dentro a preso y carcelero. Sin aire. Sin tiempo.
La eternidad fue su alimento. Sus miradas recelosas, su aliento. Sin muerte. Sin vida.
Una canción suena al límite de lo incierto.
-Vendrán por mi, quizá?
Pero no vinieron.
Desde la distancia golpean. Llaman?. Cómo van a saberlo si son sordos mudos y ciegos!
Esclavos de la tristeza. Verdugos de sus cuerpos.
No es posible. Tiene que ser un sueño!.
Al final... ni uno ni otro murieron.
Ni comprendieron.
En brazos de la locura
la razón cruzó aquel puerto,
vestida de seda fina,
calzando botas de cuero negro.
Engañó a quien se dejó
engañar por sus encantos.
Nadie vio a su portador,
ella nunca pisó el suelo.
Ventrílocuo de manos largas... con las que mueve un muñeco.
Cuando el corazón se abrió, se vieron dentro los restos: una cerradura sin ojo, y una llave rota. Y una nota:
Si alguien lee esto...
( El forense la colocó con mucho cuidado en una bandeja de acero, y siguió practicando la autopsia al cuerpo. )






