Y nadar mar adentro... //musica
Me quedé quieta un momento más observando el muelle del puerto, los barcos anclados, medio dormidos ya. Mecidos por el impertinente viento, las velas plegadas, las luces justas para distinguir, los vigilantes haciendo la ronda, la luna jugando al escondite con las inusuales nubes siempre nómadas, y un candil recién encendido en la única embarcación que empieza a surcar el mar, crujiendo la quilla, imponiendo un silencio irreal que, se me acaba de ocurrir, tendría que estar prohibido.Sólo quien supiera que aquel bucanero estaba al timón, habría podido discernir el recorte de su oscura silueta.
Yo lo sabía. Yo, que no estuve allí para verle llegar, contemplé su partida.
Una imaginaria jarra de cerveza helada fue levantada por ambos brazos, el mío y el suyo, al unísono, tan ausente de vaso y bebida como de ganas, a la media vuelta, antes de confundirse con la noche y fundirse con mi alma... otra vez, y seguir cada cual su peculiar camino.
De su voz la proposición, en mi mano la decisión: así hicimos nuestro el intervalo:
La tarde caía entre agua salada, caldo de cultivo perfecto para miradas blindadas, guardianas de sus-mis misteriosos no-secretos; entre caricias abiertas a los cuatro puntos cardinales; entre sonrisas deshacedoras de desconfianzas o recelos; entre conversaciones que derriban muros y, de cada piedra caída, nace un mundo; entre no-explicaciones, no-justificaciones, no-miedos, no-quietudes, no-tiempos..., entre te-pillé y a ver si me pillas, sobre no-por qués, bajo-nada.
Más de una vez las aves cantaron, brevemente, en raudas pasadas rasantes, el secreto nombre de un, para nosotros, precioso y preciado Trasto antiguo, Arma Mágica con sentimientos propios y capacidad de discernimiento, capaz de dispararse a si misma en caso de necesidad, compañera superviviente también de mil naufragios, y les hicimos coros tejiendo mentalmente posibles nuevos objetivos, y dimos gracias a quien corresponde por su vida, siempre tan nuestra como suya, como familiar y desconocida, como oculta y lejana. Tan genial, tan cálida, tan letal, tan sentida.
Pronunciamos más nombres, y sentimos más presencias, y seguimos invocando hechos pasados que curtieron nuestra piel, nos dieron aliento, nos motivaron, nos hirieron; allí, a nuestro lado, aquel pasado resurgió apartir de las cicatrices que cada cual fue mostrando.
Y así, oscuridad en por desde y para oscuridad, indiscernibles, con tanto amor sin amantes, el viento (siempre el viento se lleva las hojas caídas y juega con la tierra a hacer tierras fértiles), sopló una vez más el cuerno de la ausencia. El mismo viento frío que nos hizo sudar cuando luchábamos en su contra para llegar al puerto sin prisa, sin pena, sólo, solos (nunca), en previa ausencia.
Yo sabía que vendría aquí cuando él se hubiera marchado. Y él... Y que era probable que, en caliente, pintara este corazón sin amor sobre la arena. Porque un bucanero es eso: amor sin amor. Y eso es todo y nada, y es dolor y es pasión. Es el recuerdo del cuerno soplado por vientos de memoria sin olvido, horadando su vibración mi suelo, labrando, plantando, regando con lágrimas de no-fe. Obrando el milagro.
El corazón del Bucanero es abrazo deseado condenado a la eternidad del momento vivido, y una condena dejarlo pasar, y un grave error no atraparlo.
Y cada uno nos quedamos con un amuleto del otro, un pedacito de corazón, que guardamos celosamente donde nadie más puede llegar: el eslabón de la cadena que al otro corresponde, envuelto en un gesto involuntario, atado con el nudo del destino.
Levantando el brazo con la ahora ya imaginaria jarra de cerveza helada, brindando, a cada paso un poco más lejos y más cerca, a la media vuelta, cálidamente sonriendo, dulcemente partiendo...:
Hasta otra Sweetdeath, mi querido amigo...

Comentario:
La brisa nocturna y el silencio casi prohibido, casi deseado por este humilde bucanero, fue compañero hasta arribar a mi astillero acompañado de esa jarra de cerveza, pues el buen ron ya fue disfrutado en grata compañía y que cuando uno va al timón sin prisas, decide visitar si es bienvenido, con toda la alegría de mi alma, de mi corazón. Ya se sabe, luzco esa bandera, ese pabellón, en lo alto de mi ser y esta vez con "No prisioner" cariñoso. Miradas, gestos, diálogos..., agua salada que este pez quiso abandonar para ver si era capaz de vivir y sobrevivir tierra adentro, como los antepasados de la evolución, abandonar su refugio seguro para vivir mil y una aventura siendo consciente de lo que se avecinaba, buenos y malos momentos, pero siempre con una sonrisa en el alma correspondida por otras tantas. En el frío de la noche, el frescor de la brisa, un cálido y añorado abrazo, de los que marcan para siempre. Cuídate y como siempre, en el escondite más recóndito donde nadie pueda perturbar tu paz protegida celosamente incluso con mi muerte antes de decir ni pío. Debo un In memoriam y pronto caerá...
Las palabras sobran cuando no dicen nada mejor que el silencio.
True friendship comes when the silence between two people is comfortable.
Cañonazos de honor en tu honor...
Las palabras sobran cuando no dicen nada mejor que el silencio.
True friendship comes when the silence between two people is comfortable.
Cañonazos de honor en tu honor...
Comentario:
Gracias a los dos por "invocarme" y hacer que este trasto sea partícipe de alguna forma en alguno de vuestros momentos compartidos. ¿Envidia? Pues sí... sana envidia por no poder estar con vosotros con todos mis cuerpos y todas mis almas. Pero cuando controle la teletransportación os vais a enterar. Jejeje...
Contad conmigo, compañeros supervivientes. Besos del trasto a ambos. Que los vientos os sean favorables ;o)
Contad conmigo, compañeros supervivientes. Besos del trasto a ambos. Que los vientos os sean favorables ;o)





