<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/rss20.xml"><title><![CDATA[Moriencias]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[A mí me pasa.]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_74.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_72.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_68.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_67.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_66.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_65.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_64.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_63.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_62.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/octavazul/c_61.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_74.htm"><title><![CDATA[Aquí Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Séeesamo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_74.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/> ---> Esfinge entra al canal<br/> # Topic: Bienvenidos a un lugar mágico<br/> * Maat es del tipo: OPERADORA_RADIO<br/>SorBad: [#C000C0]hábito puesto [/#]<br/>SorBad: [#C000C0]Esfinge hola [/#]<br/>Maat: buenas esfinge<br/>Esfinge: Buenas!<br/>pepinillo: megustaria quitarlo<br/>balit: esfinge buenas<br/>pepinillo: hola esfinge<br/>Maat: ke tal esfinge?<br/>Esfinge: Caramba, dónde he aterrizado?<br/>pepinillo: monja?<br/>SorBad: [#C000C0]que te gustaria que'???? [/#]<br/>pepinillo: quitarte el abito<br/>Maat: aky jo<br/>Esfinge: Muy bien Maat, gracias, espero que tú tambien<br/>SorBad: [#C000C0]vaya [/#]<br/>Maat: pues yo bien tmb gracias<br/>SorBad: [#C000C0]mialé que fresco [/#]<br/>Maat: //sonrisa<br/>Maat: uys no lo sabes bien neni<br/>Maat: toa la noche ta como alteraillo<br/>pepinillo: frescfa te kedarias tu sin el<br/>SorBad: [#C000C0]vaya [/#]<br/>pepinillo: fresca<br/>SorBad: [#C000C0]si pelin fresca me quedaria [/#]<br/>Esfinge: ( gracias por el recibimiento, entré sin vuestro permiso, y sin él hago mutis por el foro, cuidaos )<br/>pepinillo: pero eso solo seria  muy poco tiempo<br/>Maat: igualmente esfinge]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_72.htm"><title><![CDATA[Al acecho]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_72.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Hace mucho tiempo...<br/>La puerta se abría siempre que quería. Solo para ella. Cuando ella quería. Cada vez que la cruzaba depositaba tras el umbral un grano de arena de su mar. Cada grano de arena contenía en sí, además de su esencia marina y pétrea, la esencia pura del desconocido que era. Cada día, como una matriuska humana, convivían conteniéndose, ocultándose. Cada vez que se creía una, ya veía a la otra debajo. Y la sacaba. Y la ponía a la vista. Y así se veía. Y a veces hasta se reconocía.<br/>Una debajo de otra, que estaba sobre otra, bajo la que había otra, que estaba sobre otra, que estaba sobre otra...<br/>Este, en realidad, era el objetivo del juego.<br/>Sí. Un juego. Porque estaba convencida de que a vivir se aprende jugando. Y de que a jugar se aprende, primero, observando.<br/>Así llegó a la conclusión de que habría tantos juegos por aprender, como personas en el mundo.<br/>Y aprendió a esperar.<br/>Esperando, porque creía que valía la pena, aprendió a salir a buscar. Se encontró bien en el nuevo juego, sobre todo porque se ceñía a ella como un molde, y no tardó mucho en saber que ambas acciones podían acometerse a la vez, y una tercera también: seguir depositando tras la puerta, granito a granito, sus propios reflejos.<br/>Una noche descubrió que había más puertas que traspasar. No dudó. Cruzó otra, y otra, y otra... ¡había tantos granitos de arena que depositar... y tantas puertas!<br/>Algún tiempo después volvió a la segunda. No podía cruzar. Ni siquiera podía abrirla. Igual que la primera.<br/>De esa primera recordaba muchos de sus afanes. Otros no. Muchos eran amargos: caramelos de hiel. Pero hacía mucho tiempo de ello, y hasta la hiel estaba ya en el lugar que le correspondía respecto a ella.<br/>De la segunda conservaba las formas y los fondos, parte y todo de ella, pero su recuerdo se había quedado ciego, sordo, y mudo. Y ya no podía abrirla.<br/>Se dirigió a la tercera, que tampoco se abrió...<br/>Miró a la cuarta con gesto crítico. Ahora ya no cruzaba sola sus puertas, la desconfianza siempre iba con ella, y era un peso tan duro de llevar, que no quiso abrir ninguna más.<br/>Esta noche ha vuelto a la tercera. Y, esta noche, se ha abierto para ella. Animada, ha regresado a la segunda: nada.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/131.gif" alt="" border="0" width="185" height="274"/><br/><br/>El caso es que lo recuerdo todo, pero no conservo nada. Me habría gustado recuperar algunos textos, mis granitos preciosos, que subí a la web del, por lo visto, y a pesar de las apariencias, extinto pajarraco.<br/>Nah, no hay manera. Y quizá es mejor así, porque... me leo poco, o nada, y cuando hace mucho que no observo uno de mis textos, descubro que casi he olvidado algunas perspectivas. Y no quiero. Y debo.<br/>Porque ahora me debo a mi.<br/>Esta noche he estado leyéndome aquí, al otro lado de mi puerta: mis propios recuerdos me han sorprendido. Ahora son para mí piedras preciosas.<br/>Ahora, perdido ese puñado de diamantes, me he propuesto aprender a jugar a conservar mis cosas.<br/>Ahora estoy encantada de poder volver a abrir esta mi tercera puerta.<br/>Para mi, claro, porque para ti, mi arena no es más que aire en el reloj del Tiempo.<br/>Por mucho y bien que la (me) veas.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_68.htm"><title><![CDATA[Almas gemelas]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_68.htm]]></link><description><![CDATA[Nada muere, sólo se transforma.<br/><br/>Siempre es pronto para las rosas en esta octava. O tarde... O se hielan, o se queman. Por eso la octava vive independiente a ellas, moriencia tras moriencia.<br/>Y, que cosas... ambas son una.<br/><br/>Prueba, rosa mía, a alejarte un poco del objetivo para tener otra perspectiva que te permita observar al gemelo: Saibalén, tierra de cuentos. Mi tierra paralela en medio de este mar.<br/>Esta vez, la //rosa te la ofrezco yo.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/herz5.gif" alt="" border="0" width="150" height="150"/><br/><br/>Nota: el enlace está aquí, a tu izquierda, en la columna de enlaces.<br/><-----<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_67.htm"><title><![CDATA[Otro]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_67.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/LunaBarra.jpg" alt="" border="0" width="949" height="113"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_66.htm"><title><![CDATA[Un arrebato]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/Laguna2.jpg" alt="" border="0" width="528" height="476"/><br/>"Pobre del ser humano que tiene patria, porque su lugar es muy pequeño en el universo". <br/>Y cuanto más pequeño el lugar, más pequeño el lugareño.<br/>(?)]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_65.htm"><title><![CDATA[¿...?, La escoba, y El Farero]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[No me gustan las recolecciones de música que habitualmente nos venden, amparado, y superado a veces, el vendedor, por la nostalgia de un público que, generalmente, no demanda ese producto.<br/>Cada cual tiene sus recuerdos; la memoria, consciente o inconscientemente, asocia hechos al medio en que estos se desarrollan. Y como, según parece, cualquier tiempo pasado fue mejor, y cuanto más tiempo haya pasado más jugosa será la carnada, yo no me libro, señores, de poner cara de vinagre cada vez que la fauna cantarina de los setenta sigue (sigue, sigue) deleitando a los más.<br/>Desde que tengo uso de razón, he asociado melodías a hechos más, menos, o en absoluto, trascendentes para mi y/o los míos, pero mis asociaciones jamás han coincidido con las de mis personas más cercanas, queridas u odiadas.<br/><br/>Tengo un recuerdo de mi hermana, la segunda: debido a una enfermedad, que acabó llevándosela a la tumba, estaba de lo que ella llamaba "permiso carcelario", la habían dado su primer fin de semana fuera del hospital, después de siete meses de ingreso, con todas las perrerías realizadas y por realizar, que una enfermedad por aquel entonces desconocida, ocasiona al enfermo por parte de los médicos. Estaba en la cama de la alcoba de la casa, la habían cortado varios dedos de manos y pies, y, prácticamente, estaba aprendiendo a andar y a escribir. Yo la veía a diario. Mi madre "vivía" en el hospital con ella, pero cada día venía a buscarme para llevarme, y después ya volvía yo con alguien. Así que esto era nuevo: estábamos todos en casa.<br/>Yo la miraba en silencio desde un sillón del comedor ( en aquellas casas, había alcobas, cuartitos ciegos, en cualquier rincón de una casa, y el comedor de la mía estaba separado de esa alcoba, dormitorio de mis padres, por un arco de medio punto que descansaba sobre dos pequeñas columnas, y su única intimidad se la daba un visillo, divisor de ambas estancias), las cortinas estaban abiertas porque el reguero de visitas era interminable, y así ni se la molestaba, ni nos molestaba tanto ir y venir, correr y descorrer. Miraba a mi hermana asociando la visión actual a otra de cuando aún no estaba enferma. La veía saliendo de la cocina al portal, ponerse en cuclillas ante la fresquera, y subir el volumen de la radio, quedarse un momento sin respiración y humillar la cabeza. La veía llorando en silencio por esa canción, con su preciosa sonrisa en sus preciosos labios. Cuando terminó la pregunté el título, y ella, muy suya siempre,  me contestó que no todo tenía que tener un nombre, que quien se atreviera a poner nombre a un sentimiento, merecía ser mudo, porque ya era ciego, sordo e imbécil. Yo la veía así cuando la miraba sentada en la cama, peleándose contra un bolígrafo y un cuaderno que se la caían continuamente, y entre maldiciones y risas volvía a empezar. Esta vez la radio estaba en la mesilla, a su lado. Y ocurrió: Si yo tuviera una escobaaa, si yo tuviera una escobaaa... tiró a un lado papel y boli, se destapó, agarro "el palo de hacer la cama" (los palos de hacer las camas siempre estaban a mano en una habitación, cuando la cama estaba pegada a la pared y no había sitio por donde pasar a colocar las sábanas. Era una buena ayuda. Me creerás si te digo que ese mismo palo de hacer las camas esta aquí, detrás de mi?)... y se levantó, y se puso a bailar, a cantar, incluso dio unos pasos hacia mi, divertida ante mi pasmo, y mi reacción de ir a cogerla para que no se cayera. Me agarró, y me hizo bailar...<br/><br/>Dos años después, y con muchos cachitos que la fueron cortando menos, moría. La noche que la enterramos nevó. Mi madre durmió conmigo, en la cama de mi hermana, aquella noche. Fue una noche de palabras dadas, de juramentos que poco a poco se fueron cumpliendo. Uno de ellos fue: y tú, Pilina, digan lo que digan en el pueblo, ponte la radio cuando quieras, bajita, para no molestar y que no te moleste, pero en esta casa no hay luto porque nos queda su alegría.<br/>Maldita alegría teníamos todos...<br/>Al día siguiente, un 19 de Enero de 1978, la casa era un hervidero de gente. Hubiera dado algo por estar sola, hasta que en un descuido, me colé en el comedor ( la ventaja de aquellas casonas llenas de gente humilde, era que las ceremonias sociales más importantes se llevaban a cabo en la cocina). Cuando mis ojos se acomodaron a la oscuridad, decidí despegar mi espalda de la puerta cerrada con llave. La llave la tenía yo, había cerrado por dentro, y no había copias... Por la persiana bajada se colaban 38 líneas de luz de la farola de la puerta. Ella y yo las habíamos contando muchas veces. Me senté en el sillón, había dos, pero yo siempre elegía el que estaba al lado de la máquina de coser, lugar desde el que veía a mis hermanas y a mi madre construir maravillas. No tardé mucho en levantarme, muy inquieta, alterada, nerviosa, sin saber qué me pasaba. Fui a la alcoba, me senté al borde de la cama incomprensiblemente fatigada, mareada, sin saber que era aquello, y por ende, sin poder controlarlo. Tenía miedo. Por qué?, ella no había tenido miedo. La vista se me fue a la mesilla, y en la mesilla estaba la radio. Mecánicamente di a la rueda, salió Club Juvenil. Sonaban canciones ñoñas que a ella la hubieran encantado, pero a mi me repelían. Aun así me quedé con aquella radio azul en las manos, y me alivió, creo, el juego que descubrí, que consistía en deslizar las líneas de luz por aquel mismo azul de mis pesadillas infantiles, y haciendo que fuera tan negro como la noche y mis sentimientos. Me regañé por ponerle nombre a lo que sentía, y sonreí.<br/>En la radio el locutor anunciaba una canción de un grupo asturiano "Laredo", dedicada a cien personas de parte de otras cien, y nombre a nombre, mencionó a todos. Y a cada nombre las líneas de luz hacían negro el azul, y yo empecé a sentir nauseas. Silencio. Y la canción empezó a sonar:<br/><br/>Él fue una página más en la historia del pueblo<br/>Mínimo representante de una tradición.<br/>Era tan triste y bajito que a veces de lejos<br/>nos parecía que el suelo tenía un chichón.<br/>Todos reían a voces leyendas y cuadros<br/>imaginaba a la gente a su alrededor…<br/>Era el farero del pueblo<br/>y estaba casado<br/>con una hermosa muchacha que nunca le amó.<br/>Dice la gente que el viejo tenía dinero<br/>y ella era la única reina de su capital.<br/>Que junto a ella aun parecía más feo<br/>que parecía una pulga junto a un general...<br/>Él trabajaba la noche en lo alto del faro<br/>ella bajaba buscando el amante ideal...<br/>Se divertía con otros en vicios muy caros<br/>que los pagaba el farero<br/>y sin rechistar<br/>Y una mañana que el sol despertó muy temprano<br/>desde lo alto del faro un puntito cayó<br/>era su cuerpo pequeño,<br/>y el acantilado...<br/>lo confundió con las algas y el mar lo llevó.<br/>Y aun se sonríen contando que el enamorado<br/>fue con las luces del faro buscando a su amor<br/>la ilumino entre los brazos de un joven gitano...<br/>y esa noche entre las olas un barco se hundió.<br/><br/>Y rompí a llorar. Y me sentí mejor.<br/>La escuché un par de veces después, y cada una me sumí en una especie de letargo mental.<br/>La memoricé aquella noche, y alguna que otra vez, cuando estoy tranquila, me la canturreo.<br/>Ahora tengo unos días de vacaciones, y es de dominio público que cuando el diablo no tiene quehacer, con el rabo espanta las moscas...<br/>Pues... este, en otra ciber-vida, insecticida, acaba de caer en la cuenta de que puede buscarla en la red, y encontrarla, y escribir una historia más bien melancólica y absolutamente real mientras se descarga, y colgarla.<br/>Y abstraerme hasta de mi misma cuando, dentro de un momento, la escuche por cuarta vez.<br/>Y, por una vez… Benditas recopilaciones!<br/><br/><br/>Nota: La radio azul tampoco tardó mucho irse al otro barrio, fue ese mismo verano del 78 cuando al ir a echar los "polvos de aclarar el agua" en el pilón, para lavar la ropa, la di un golpe, y se cayó al agua, y se calló para siempre entre las voces de mi madre que vino corriendo, gritando entre carcajadas viendo como la recuperaba, y escurría: Pilongooo! a todos! has ahogao a todos los locutores! no has dejado ni a uno vivo!)<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_64.htm"><title><![CDATA[Tardío recuerdo agradecido]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_64.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Esta noche, indeciblemente más que la del sordo chasquido, el recuerdo de su  <br/>nombre y su sentido, hacen que mi café con leche calentito tenga este amargo  <br/>sabor a nada en mi paladar.<br/><br/>Supe tarde, demasiado tarde, que este mundo podía dormir tranquilo sin dudar  <br/>ya de que color es su cielo, si azul o verde.<br/>Y supe que lo haría, porque ya lo hacía.<br/><br/>Supe a destiempo del color del dolor en el pecho amigo, tan intenso como  <br/>inútil, abstrayente, focalizado, cegador, arrebatador de su último aliento de  <br/>vida.<br/><br/>Con los ojos más que cerrados, el hombre, más que dormido, dejó de ser luz  <br/>de un momento. Quizá alguna vez del tuyo, sin duda muchas del mío. Por eso  <br/>de mío hablo, no por saber más, ni por sentirlo tan cerca, sino por ser yo quien  <br/>de su mano cortó algunos nudos de antaño. Mis nudos, de su mano.<br/><br/>Levantada ya, legañosa aún, despeinada, casi feliz, muy agradecida, sonreía  <br/>cuando podía escucharle de madrugada en madrugada de fin de semana.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/im02.jpg" alt="" border="0" width="380" height="382"/> La Rosa de Los Vientos<br/><br/>Cuánto me ha movido. Cuánto me ha ayudado a ganar. Cómo esperaba esas  <br/>alertas, esas  citas a ciegas arropada por esta bendita soledad, en la oscuridad  <br/>anhelante de un mundo mirando el mismo cielo, abrazados todos por un mismo  <br/>afán.<br/><br/>Pero sí... esta noche, el ruido casi apagado de su portazo al salir, es más  <br/>notable. Y el vacío que deja.<br/>Vacío que un día rezará, como hoy su nombre, el tuyo, el tuyo, y el mío, en el  <br/>epitafio del alma, inubicable ya. En el pronto olvido.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/gran94.jpg" alt="" border="0" width="251" height="150"/><br/><br/>Juan Antonio Cebrián: Gracias. Nos vemos, amigo.<br/><br/>Fdo: Murciélago.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_63.htm"><title><![CDATA[De las Moriencias de siempre]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_63.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/avatar00004.gif" alt="" border="0" width="165" height="150"/><br/><br/>Ya unas horas antes de cenar, la cosa se había complicado notablemente. Mi hijo mayor me llamó anoche, y ante la contingencia, demasiado habitual, ocasionada por mi despiste al dejarme el móvil en casa, el pequeño cogió el recado de que su hermano venía hoy por la tarde.<br/><br/>No es raro ni infrecuente: cada miércoles viene, hacemos una quiniela, nos dejamos pasear por Moro un rato, cena, le acompaño al bus, y vuelve con su padre.<br/>Esta mañana volvió a llamar. Me dijo que vendría andando, como antes ( hacía más de un año que no cubría el trayecto Valladolid-Laguna a pie ), que iríamos a echar la quiniela, y que tenía, además, algo que contarme.<br/>Se está sacando el carné de conducir, ya va por la tercera práctica. Los coches, conducir, es algo que le apasiona desde niño, y deduje que algo tendría que ver la noticia con los lugares de las prácticas, o cualquier cosa inimaginable para mi, en relación con este o aquel coche.<br/>Y la “Uni”? (universidad), le pregunté.<br/>Ah, ya, luego te cuento.<br/><br/>Cuando él llegó, yo aun no había salido de trabajar. Ha estado con nosotros mientras comíamos, y debatiendo cuando hablábamos de lo Hombres que deben sentirse algunos hombres al cometer las atrocidades que practican sobre algunas personas. A veces ocurre que cuando yo digo algo, todo alrededor se calla. Esta ha sido sólo otra de esas veces. Mi Dani se ha quedado pensativo, como los demás. Después hemos bajado al pueblo con “la merche” del jefe, donde, curiosamente, me ha cabido todo el hijo sin muchas complicaciones (es... hum... “grande”, mi hijo, si..., no cabe en cualquier coche ) más que las que dan los baches del camino, que cada vez que pillaba uno se me medio desnucaba. Llegando ya al punto de bajada, hemos seguido hacia casa. Me ha dicho sin mirarme: ahora, cuando lleguemos, tengo que decirte algo.<br/>No se me ha ocurrido más desfachatez que sugerir descaradamente, a carcajadas: ya voy a ser “la yaya Pi”?. Serio, jodidamente serio, replica: cuando lleguemos a casa.<br/><br/>Sentados en sofá, al amor de una bolsa de gominolas que no ha querido probar, carraspeaba, se rascaba, bebía agua. Yo dudaba entre amarilla y naranja, verde y marrón, y esperaba tensa algún mazazo sin saber de, ni por dónde vendría, pero... barruntando algo.<br/>-Mamá... No voy a volver a la universidad.<br/><br/>Silencio.<br/><br/>-Lo sabe tu padre?<br/>-Sí. Mamá, es obra suya, si no lo sabe él...<br/>-Vale, pero... se lo has dicho?<br/>-Sí.<br/>-Y...?<br/>- Estoy cansado. Cansado de la bronca de antes de irme a la Uni, de la de cuando llego, de no poder ponerme a estudiar medianamente en serio. Mamá, estoy cansado de sus amenazas, sus reproches, sus voces en voz baja, de su mirada. No puedo con él, así que... voy a hacer lo que te dije, te acuerdas?<br/>-Sí, el plan B.<br/>-Eso. Termino de sacar el carné de conducir, me apunto al paro, busco curro... Me quedan cuatro años para optar de nuevo por la universidad. Trabajaré, ahorraré, y me pagaré yo la carrera. No puedo con él...<br/>-Donde está tu madre está tu casa.<br/>-Entonces, no te enfadas?<br/><br/>Y se le ha caído una lágrima que ha sido el dique de contención perfecto para las mías.<br/>Le he cogido la mano, le he besado. En un segundo he podido ver cuánto ha estado sufriendo los últimos meses sin decir nada claro al respecto. Después se ha desahogado, al menos en parte. Y le ha sentado bien, porque cuando hemos salido hacia la Administración de Loterías ha empezado a ser él, mi niño. Y cuando se ha ido, se ha ido tranquilo, sabiendo que pasado mañana volverá, y se quedará hasta el Lunes... o hasta que quiera.<br/>Y con él se ha llevado esa sombra en la mirada, ese matiz de reproche hacia mí, porque, él mismo, que no quiere dejar sólo a su padre, aunque éste acabe con todas sus iniciativas, no entiende que yo no hable mal ni bien de ese hijo de Caín, de ese cerdo asqueroso, de ese cabrón mal nacido, de esa mierda egoísta, de ese miasma ególatra, al que yo misma, en su día, me negué a denunciar, el mismo que me ha costado dieciocho años de tratamiento psiquiátrico y psicológico. El que echó a la calle a su, Mi, hijo pequeño, hace un año, por tener otra voluntad ajena a la suya.<br/><br/>Mi hijo pequeño, hoy, saca sus estudios adelante, y hace planes de futuro para nada descabellados, es juerguista, sociable, tremendamente inteligente, humildemente sensible: Vivo; y, a sus 16 años, un diseñador Cad digno de su madre (que, todo hay que decirlo, tengo mi Autocad en el culo de las sartenes y los pucheros con los que cada día gano mi sueldo base). Los dos tenemos el alta psiquiátrica y psicológica... y algunas buenas amistades con profesionales en la materia surgidas de esos tratamientos.<br/><br/>El padre de mis hijos jamás quiso asistir a una sesión con Marcos, ni conmigo.<br/>A mi Daniel no le hace falta, todavía, gracias a quien corresponda, pero... si yo fuera como hay que ser, o por lo menos tan “hombre” como mi ex, iría pensando en la carrera que yo misma haría en la cárcel, mientras cumplía condena... por castrar a su puto padre.<br/><br/>( Y quizá me decantara por la misma carrera que acaba de arruinar a mi hijo: Derecho penal. Pero esto es algo que ninguno de mis hijos llegará a imaginar jamás )<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_62.htm"><title><![CDATA[La última noche de luna llena]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_62.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>He dicho ya alguna vez cuánto me gusta, cuánto disfruto, de esta hora y media, dos horas, que paso sentada ante el ordenador, pero creo que ni yo misma lo creo cuando he de repetirlo (repetírmelo), tantas veces.<br/><br/>Ando catarrosa, medio febril; me duele la garganta, y diría que me han dado una paliza. El fin de semana está ya ahí, y aunque ésta no he doblado ningún turno de más, que vaya meses llevo..., me va a pillar cansada.<br/>El cansancio físico es superable, una y otra vez. El otro, el anímico, también. Las huellas físicas, cicatrices, no impiden el movimiento de la mente. No hay llaga del alma que sane por completo. Y la mente lo acusa, y la fatiga mental se manifiesta mediante olvidos, comportamientos extraños, y otras nimiedades.<br/><br/>Estaba hablando con Ballesta. Ambas coincidimos en dos salas de chat. Bromeamos, frivolizamos, enredamos, liamos al personal, reímos, despertamos risas aletargadas... Pero ésta (señalándome a mí), en cuanto puede hace mutis, y se dispersa en cien maravillosas banalidades.<br/><br/>Mi Messenger es un lugar habitualmente tranquilo. Hace mucho que no agrego a nadie. No me importa dar mi dirección de correo a según quien, pero la advertencia va por delante: No te agregaré a Msn.<br/>Hubo un tiempo en que todo era diferente, tanto, que la máquina no daba más de si, no permitiéndome admitir a nadie más, y cada vez que conectaba se me echaban encima diez ventanas con veinte personas hablando en cada una.<br/>Estaba bien todo aquello, sí...<br/>Pero, de la mano de alguien a quien quiero, aprendí que esas ventanas también podían ser algo... más intimo, más cercano, más sosegado e incomparablemente activo a la vez. Aprendí a dejar que otra persona estimulara mi mente. Con él recordé lo que era sonreír, y hasta reír, desde dentro. Con él aprendí a hablar, y cuando lo hice me escuché, y cuando me escuché me comprendí. Y crecí.<br/><br/>De aquel tiempo en el que yo era vieja, conservo a mis hijos, y algo de mí. Algunos viejos hábitos reflejos sobre algo que no entendía, ni entiendo, que siempre quise olvidar, pero siguen ahí.<br/><br/>Ballesta y yo nos hemos acomodado ante el ordenador, más tranquilas ya,  y ocupado "nuestro sitio" en la sala de chat donde nos conocimos.<br/>Él ha abierto sesión de Msn, ha puesto una frase que ya tuvo hace unos días y a la que respondí con otra mía que borre al día siguiente, dando por terminado el supuesto diálogo. Se ha ido, y ha dejado otra que me ha dejado descolocada. Y no sé por qué... Él tiene esa habilidad, o yo esa debilidad: me pone a sentir como no me ocurre con nadie más, vaya la cosa conmigo o no.<br/>De cualquier forma, la respuesta solo la tiene él.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/avatar00169.gif" alt="" border="0" width="165" height="150"/><br/><br/>Y sin muchos pensamientos más que estos que ves, tan crípticos como sus frases, tan extraños como su mente, tan lejanos como él, cálidamente abrazada por algo que no entiendo ni me preocupa, miro mis manos, las junto, cierro los ojos, y dejo que una lágrima con su nombre se despeñe por mi mejilla justo antes de que ella se vaya a dormir, e inmediatamente después, Ozú se cuelgue.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/octavazul/c_61.htm"><title><![CDATA[Novedades]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/octavazul/c_61.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Pienso que no es cuestión de idas y venidas. Tenía ganas, eso es todo.<br/>Cómo?, No sabes de qué estoy hablando?. Ah, claro... <br/>El caso es que, yendo y viniendo por la Red, Blogeando, buscando imágenes, textos, estrellas, noticias... pensaba, hace unos meses ya, en cómo sería un sitio mío.<br/>Una noche iba a dejar a un amigo, entonces compañero de trabajo también, un mensaje sin conexión vía msn. Cosas del cansancio, di donde no era y, claro, salió lo que no esperaba: un Space Live. Lo estuve fisgoneando. Más que lo que tenía, y tiene aún, fue la composición de la página lo que me dejó pillada, tanto, que al día siguiente hablando con él, mientras me contaba su amnesia respecto al ciber-lugar y me pedía detalles sobre él, tome la decisión, y esa misma noche abrí mi propio Space.<br/><br/>No, no me voy de aquí. Este es mi vertedero de miserias, mi confesionario moderno, mi desahogo de mí misma. Aquello es algo más banal, superficial, ligero y fácil de llevar, además de un sitio que me parece perfecto para mis "cuentos".<br/>Tú ya sabes.<br/><br/>Lo abrí a todos los sentidos la semana pasada. No sé, y francamente tampoco me importa mucho, si querrías pasar a ver qué hay, ni por qué te lío tanto con tanta letra, cuando voy a insertar un enlace en la lista correspondiente.<br/>La cuestión es que yo acabo de hacer lo que he creído conveniente.<br/>Y tú, harás lo propio.<br/><img src="http://blogs.ya.com/octavazul/files/5244msn.gif" alt="" border="0" width="48" height="36"/><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
