La chica del metro (Uno de mis breves)
Las ocho de la mañana no es la mejor hora para encarar a la chica del metro, esa chica con rasgos rusos que me mira y yo miro su piel, suave. No son horas, me siento con los ojos hinchados, con las manos torpes y desaliñado vestido con prisas y sin perfumar. Además estoy nervioso, de sentirla tan cerca, de ver como se mueve inquieta, a mi lado.
Y al irse me digo que será la última vez que la deje escapar.
Breve

MASCOTA
A ella le encantaban los animales. Él prefería las personas. En la tienda de animales domésticos, al final; se decidieron por un centauro.





