Al final de nosotros II
...
No puedo negar que quizás lo amé pero el amor resulta ser algo del que todo desconozoco mientras más lo enfrento.
Tuvimos buenos tiempos,es cierto.Pero la mentira me terminó por cansar.
Y es que el crear termina irrevocablemente en destruir. Creé una relación y esta terminó por destruirse. "Todo sistema lleva en si la semilla de la autodestrucción".
Sus gritos...
Sus atrocidades, como una pelicula de terror.
Recuerdo... su ira, sus puñetazos al vientos, pero que sinembargo deseaban mi rostro.
Era un ser extremadamente dolido y violento. Yo fuí quizás como ese poco de agua fría para emendar sus heridas. Pero sus guerras eran demasiado terribles y no pude calmar su ardor. Intenté pero no pude izar la blanca bandera, la paz.
Jugó con mi inocencia, intentó robarla. Tenía antojos de sexo.
Yo solo podía pensar en una huída.Pero el había cerrado las puertas y escondidó las llaves. Estaba atrapada, nadie escuchaba mis gritos, el los ahogaba con un beso amargo y violentado.
Le temía más que a nadie en este mundo.
Temblaba, sudaba en su presencia.
Pero el me recordaba que el era mío y nada podía contra eso.
Quisé arrancarlo con mis uñas. Pero el era infinitamente más fuerte que yo. Me resigné.
La miseria humana se llama resignación...fue mi amiga.
El mundo me decía " Dejalo de una vez, es peligroso, no te ama" pero el había de ensordecer mis oídos y no lograba escuchar.
Al año y tres meses juntos, había de descubrir que ya no lo amaba,había abiertos los ojos a la realidad que el ocultaba.Me tomó tres meses más el tomar la decesición.En ese lapso de tiempo, se acontecieron muchas cosas.Su naturaleza violenta emergió, esta vez, permanentemente. Y fue así como una mañana de todos los muertos, me hice fuerte y pronuncié las palabras malditas " Terminamos". Enloqueció, se transformó en un acosador, obsecionado me perseguía, me llamaba, no me dejaba en paz.Entonces,le temí más que nunca, no sabía hasta que punto su despecho lo había enloquecido.
Pasado un mes, las cosas parecían haberse calmado.Pero nuevamente, fuí humana y me equivoqué.
Una noche, el reloj marcaba cerca de las dos de la madrugada, mi telefono sonó.Era él. Su llamada tuvo como único propostio;la crueldad. Con simples oraciones, algo exaltadas por el odio y el despecho, me hirió como jamás nadie lo había hecho. Sacó los más profundos secretos que había de confiarle y me los restregó. Me llamó enferma y me maldició tantas otras. Recuerdo haberle cortado el telefono y tirado a llorar, no lloraba por haberlo perdido, lloraba de rabia, las heridas que tanto me había costado sanar el las abría y les hundía los dedos muy profundo, hiriendome aún más.Esa noche, me dijé, fue la última. Murió entonces para mi. Nisiquiera en este escrito cuatro meses despues, me atrevo a nombrarlo, no quisiera revivirlo, aveces el nombrar las cosas o las personas tiene la virtud de revivirlas, como un encanto. Desde entonces, nada he sabido de él.No me interesa.
No puedo negar que quizás lo amé pero el amor resulta ser algo del que todo desconozoco mientras más lo enfrento.
Tuvimos buenos tiempos,es cierto.Pero la mentira me terminó por cansar.
Y es que el crear termina irrevocablemente en destruir. Creé una relación y esta terminó por destruirse. "Todo sistema lleva en si la semilla de la autodestrucción".
Sus gritos...
Sus atrocidades, como una pelicula de terror.
Recuerdo... su ira, sus puñetazos al vientos, pero que sinembargo deseaban mi rostro.
Era un ser extremadamente dolido y violento. Yo fuí quizás como ese poco de agua fría para emendar sus heridas. Pero sus guerras eran demasiado terribles y no pude calmar su ardor. Intenté pero no pude izar la blanca bandera, la paz.
Jugó con mi inocencia, intentó robarla. Tenía antojos de sexo.
Yo solo podía pensar en una huída.Pero el había cerrado las puertas y escondidó las llaves. Estaba atrapada, nadie escuchaba mis gritos, el los ahogaba con un beso amargo y violentado.
Le temía más que a nadie en este mundo.
Temblaba, sudaba en su presencia.
Pero el me recordaba que el era mío y nada podía contra eso.
Quisé arrancarlo con mis uñas. Pero el era infinitamente más fuerte que yo. Me resigné.
La miseria humana se llama resignación...fue mi amiga.
El mundo me decía " Dejalo de una vez, es peligroso, no te ama" pero el había de ensordecer mis oídos y no lograba escuchar.
Al año y tres meses juntos, había de descubrir que ya no lo amaba,había abiertos los ojos a la realidad que el ocultaba.Me tomó tres meses más el tomar la decesición.En ese lapso de tiempo, se acontecieron muchas cosas.Su naturaleza violenta emergió, esta vez, permanentemente. Y fue así como una mañana de todos los muertos, me hice fuerte y pronuncié las palabras malditas " Terminamos". Enloqueció, se transformó en un acosador, obsecionado me perseguía, me llamaba, no me dejaba en paz.Entonces,le temí más que nunca, no sabía hasta que punto su despecho lo había enloquecido.
Pasado un mes, las cosas parecían haberse calmado.Pero nuevamente, fuí humana y me equivoqué.
Una noche, el reloj marcaba cerca de las dos de la madrugada, mi telefono sonó.Era él. Su llamada tuvo como único propostio;la crueldad. Con simples oraciones, algo exaltadas por el odio y el despecho, me hirió como jamás nadie lo había hecho. Sacó los más profundos secretos que había de confiarle y me los restregó. Me llamó enferma y me maldició tantas otras. Recuerdo haberle cortado el telefono y tirado a llorar, no lloraba por haberlo perdido, lloraba de rabia, las heridas que tanto me había costado sanar el las abría y les hundía los dedos muy profundo, hiriendome aún más.Esa noche, me dijé, fue la última. Murió entonces para mi. Nisiquiera en este escrito cuatro meses despues, me atrevo a nombrarlo, no quisiera revivirlo, aveces el nombrar las cosas o las personas tiene la virtud de revivirlas, como un encanto. Desde entonces, nada he sabido de él.No me interesa.