No comments
"Impideme que apague el corazon, para morir contigo... "
Lo siento,
Desde que te fuiste...he estado con ella,
se que me dijiste que no!
pero yo caí en la tentación,
desde que no estas siempre la acompaño,
desde que solo escucho tu voz...
estoy con ella todo el día.
No te asustes que no te engaño
ni es broma porque aunque te parezca extraño
ella se llama soledad,
y ella es la unica que me acompaña,
recordandome momentos que he vivido contigo,
recordando besos que me has dado, miradas, ilusiones,
que quieres que te diga...Aqui estoy, esperando tu llegada,
acompañado del silencio y de tu profunda mirada,
que desde el dia que te fuiste se me ha quedado clavada.
Y aqui sigo...esperando a tu mejor amiga...y a la que mas quiero,
tu compañia.
"Estimada Cristina: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me
invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el
proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación
te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al
Notario (...)(...) y tener listos todos los escritos antes de la
comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un
apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las
que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para
cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al
teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once)
y estaré encantado de repasar la lista contigo.
COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por
primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una
mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía
a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rímel que dejaste en mi almohada la noche que por fin
dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de
pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con
maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de
honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna
de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y
tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando
en ti).
COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era
la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para
descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor
extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en
el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que
nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido
durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte
que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso:...
objetos. Afectuosamente, Roberto."
Lo siento,
Desde que te fuiste...he estado con ella,
se que me dijiste que no!
pero yo caí en la tentación,
desde que no estas siempre la acompaño,
desde que solo escucho tu voz...
estoy con ella todo el día.
No te asustes que no te engaño
ni es broma porque aunque te parezca extraño
ella se llama soledad,
y ella es la unica que me acompaña,
recordandome momentos que he vivido contigo,
recordando besos que me has dado, miradas, ilusiones,
que quieres que te diga...Aqui estoy, esperando tu llegada,
acompañado del silencio y de tu profunda mirada,
que desde el dia que te fuiste se me ha quedado clavada.
Y aqui sigo...esperando a tu mejor amiga...y a la que mas quiero,
tu compañia.
"Estimada Cristina: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me
invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el
proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación
te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al
Notario (...)(...) y tener listos todos los escritos antes de la
comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un
apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las
que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para
cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al
teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once)
y estaré encantado de repasar la lista contigo.
COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por
primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una
mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía
a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rímel que dejaste en mi almohada la noche que por fin
dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de
pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con
maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de
honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna
de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y
tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando
en ti).
COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era
la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para
descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor
extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en
el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que
nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido
durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte
que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso:...
objetos. Afectuosamente, Roberto."
¿ Desde cuándo ?
¿Desde cuándo estás tan raro? ¿Desde cuándo dices: "vengo ahora", y no vuelves nunca? ¿Desde cuándo estás todo el tiempo ocupado? ¿Desde cuándo empiezo a decirte chorradas y tú no me las devuelves?
Y es que ahora me quejo... pero después, cuando logro hablar contigo, una sonrisa aparece de repente en mi cara y no se va hasta que dices "vengo ahora"... Y, si por alguna casualidad vuelves, vuelvo a sentirme bien, y no tengo nada de qué quejarme, nada más que chorradas que decirte... aunque alguna vez te he contado algo interesante. Pero procuro no hacerlo, para así poder dejarte a tí hablar. Decirlo todo. Porque es con lo que disfruto. Con lo que me cuentas, con tus batallitas con la peña, con tus "cómo te he echado de menos", tus "te quiero"...
Pero esas frases parecen sólo tener sentido cuando las dices... porque, después, cuando no vuelves, me pregunto si lo decías en serio... o sólo como excusa por no haber aparecido antes. Y es que tal vez no pensaste que fuera tan difícil. Porque tú no estás tan acostumbrado como yo a tener a los tuyos lejos. Tú te lo pasas bien por ahí con los amigos, cuando yo lo único que puedo hacer para pasarlo bien es venir y escribir un mail a un amigo y reirme de mis tonterías, hasta que él me contesta con las suyas (que nunca fallan). Y lo sabes bien tú, porque tú también te has reído con él.
¿Qué o quién te impide decirme por qué tengo que preguntarme todo esto? O quizás son cosas mías, porque suele pasar... me equivoco mucho. Pero lo que sí sabes es que me puedes decir lo que sea, porque lo entenderé, pero no lo demuestras. Y yo ya te he dicho que para mí no va a cambiar nada... quizás para tí sí.
Te quiero... y puedo aceptar que me respondas lo contrario... qué le vamos a hacer, no te puedo obligar a nada, tampoco quiero.
Y es que ahora me quejo... pero después, cuando logro hablar contigo, una sonrisa aparece de repente en mi cara y no se va hasta que dices "vengo ahora"... Y, si por alguna casualidad vuelves, vuelvo a sentirme bien, y no tengo nada de qué quejarme, nada más que chorradas que decirte... aunque alguna vez te he contado algo interesante. Pero procuro no hacerlo, para así poder dejarte a tí hablar. Decirlo todo. Porque es con lo que disfruto. Con lo que me cuentas, con tus batallitas con la peña, con tus "cómo te he echado de menos", tus "te quiero"...
Pero esas frases parecen sólo tener sentido cuando las dices... porque, después, cuando no vuelves, me pregunto si lo decías en serio... o sólo como excusa por no haber aparecido antes. Y es que tal vez no pensaste que fuera tan difícil. Porque tú no estás tan acostumbrado como yo a tener a los tuyos lejos. Tú te lo pasas bien por ahí con los amigos, cuando yo lo único que puedo hacer para pasarlo bien es venir y escribir un mail a un amigo y reirme de mis tonterías, hasta que él me contesta con las suyas (que nunca fallan). Y lo sabes bien tú, porque tú también te has reído con él.
¿Qué o quién te impide decirme por qué tengo que preguntarme todo esto? O quizás son cosas mías, porque suele pasar... me equivoco mucho. Pero lo que sí sabes es que me puedes decir lo que sea, porque lo entenderé, pero no lo demuestras. Y yo ya te he dicho que para mí no va a cambiar nada... quizás para tí sí.
Te quiero... y puedo aceptar que me respondas lo contrario... qué le vamos a hacer, no te puedo obligar a nada, tampoco quiero.
Ayer le hable de ti

Ayer hable con Dios. Le hable de ti, le conte lo mucho que me acompañas, de lo mucho que compartes conmigo mis penas y alegrias, lo mucho que me reconfortas y haces que vea mi realidad sin ojos pesimistas.
Le hable de ti, de lo mucho que te esfuerzas a diario, de lo mucho que te dejas de lado, por hacer las cosas que son mejores para los que te rodean.
Le hable de ti, de lo mucho que pides por otros, dejandote a veces demasiado de lado, sin importarte que tus necesidades queden sin cubrir.
Le hable de ti y de tus sueños, que muchas veces son los mios, que quieres estar bien junto a quien te dio el ser.
Le hable de ti, que quiero que seas feliz, que no importa el sacrificio que haya que hacer por lograrlo, lo que yo soy esta disponible y lo entrego para que sea asi.
Le hable de ti, de lo mucho que significas para mi, de que no estaria donde estoy si no fuera por tu aliento, constancia y ayuda.
Le hable de ti, porque estaras solo tal vez, y que no importa la distancia que haya entre nosotros, siempre habra un lugar que debera dejar vacio, para que siempre nos hagamos compañia y nos demos fuerza.
Le hable de ti, para que te vea siempre con buenos ojos y cuide tu andar, para que siempre premie tu esfuerzo, porque nunca sus resultados y ganancias seran solo para ti, sino por el contrario, siempre habra nombres en una larga lista que disfrutaran mas que tu.
Le hable de ti, le pedi que nunca te deje, que siempre te guie, que siempre te reconforte, que siempre te premie, que siempre llene tu corazon, que siempre te de felicidad y que siempre te haga recordar mi nombre y el corazon que te quiere y se alegra solo con escuchar tu nombre, tu voz y tu andar...
Le hable de ti... y de mi... para que me deje siempre a tu lado..





