De lo imposible
La niña se sienta en la escalera de piedra
Tu amor se seca a la luz
Como las alas de las mariposas
En las bombillas desnudas.
El rostro de la niña espera el aire
Ya busca el placer a cada instante
Sin saber su nombre
La tarde se cuelga de los edificios,
De la incansable arista azul del horizonte,
Y la tierra aún no descansa de ese efluvio de espejismos
Doblemente pintada delante de mis ojos
Que ya no saben alzarse.





