Caja de bombones
La vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar. Pero me encanta el chocolate, ergo me gustan los bombones, ergo adoro vivir. Y mucho más esas pequeñas sorpresas que te alegran el día.
Llevo un tiempecillo planteándome si no debería buscar una segunda opción a la principal que tengo para el futuro. En parte estoy convencida de que lo conseguiré, pero si soy realista sé que es muy difícil y debería buscar alternativas. Pero me es imposible, no puedo ver la vida sin esa meta, porque implica mucho más que la carrera que estudiaré.
En estas estaba ayer, en medio del agotamiento mental propio del día pre-examen, y post-examen (y lo que me queda) cuando una charla me subió bastante el ánimo. Fue normal, las tonterías típicas, mis insinuaciones, las suyas, mis problemas y sus palabras de ánimo. Y entre todo ello, dejó entrever algo, algo que lleva mucho tiempo haciendo. Y es que nunca ha dicho las cosas claras (bueno, algunas sí, porque si hay algo que no le puedo reprochar es que no sea sincero) y empiezo a pensar que el sentimiento si es mútuo, más que nada porque, si bien no lo admite, tampoco lo niega (ACLARACIÓN: Nunca dirá: Eres importante para mí, si no responderá con un: tú también, cuando yo lo diga, seguido, generalmente de: sabes que me cuesta mucho decir estas cosas) Es como si le preocupara decir las cosas sin brusquedad (es de esas personas que pueden llegar a hacer daño con su sinceridad), y cada poco repite que ha cambiado, que ya no es la persona que conocí...
En fin, creo que quedarme dormida a mitad de la tarde no es demasiado bueno para mí
Llevo un tiempecillo planteándome si no debería buscar una segunda opción a la principal que tengo para el futuro. En parte estoy convencida de que lo conseguiré, pero si soy realista sé que es muy difícil y debería buscar alternativas. Pero me es imposible, no puedo ver la vida sin esa meta, porque implica mucho más que la carrera que estudiaré.
En estas estaba ayer, en medio del agotamiento mental propio del día pre-examen, y post-examen (y lo que me queda) cuando una charla me subió bastante el ánimo. Fue normal, las tonterías típicas, mis insinuaciones, las suyas, mis problemas y sus palabras de ánimo. Y entre todo ello, dejó entrever algo, algo que lleva mucho tiempo haciendo. Y es que nunca ha dicho las cosas claras (bueno, algunas sí, porque si hay algo que no le puedo reprochar es que no sea sincero) y empiezo a pensar que el sentimiento si es mútuo, más que nada porque, si bien no lo admite, tampoco lo niega (ACLARACIÓN: Nunca dirá: Eres importante para mí, si no responderá con un: tú también, cuando yo lo diga, seguido, generalmente de: sabes que me cuesta mucho decir estas cosas) Es como si le preocupara decir las cosas sin brusquedad (es de esas personas que pueden llegar a hacer daño con su sinceridad), y cada poco repite que ha cambiado, que ya no es la persona que conocí...
En fin, creo que quedarme dormida a mitad de la tarde no es demasiado bueno para mí
Comentario:
pasate por mi blog que tienes sorpresa ....





