Peligro de mujer
Voy a recoger a la salvadoregna a su casa.
-Leshe, que no vamos a ningun club, sino a mi casa a ver una peli -le digo con el nulo tacto que me caracteriza nada mas verla aparecer, porque se nota que la chica se ha arreglado mucho mas de lo habitual.
Lleva esos pantalones rojos que el otro dia le dije que me encantaban (son chulisimos) y una camisa blanca de hilo que ensegna todo. Y ya me diras para que con la fresca que hace hoy si vamos solo a mi zulo. Es nueva? Ella se sonroja como nunca la he visto sonrojarse, con un arrebol que reune anocheceres atlanticos de innumerables siglos. Yo prefiero no pensar nada, pero noto sin embargo que se me activa la luz roja de peligro.
Ay, Onthe, ahora que sabe que soy bollo, empezara a coquetear conmigo? Y la situacion me inquieta, incomoda y violenta bastante, por lo que me da la risa nerviosa. Y es que no se como quitarle hierro al asunto.
Luego en mi habitacion, con la alemana de tres metros hurgando entre mis cosas, sale a la luz el alijo de pelis bollos que Nancy Astley, mi profe favorita en apuros, me envio ('Go fish' entre ellas) y la alemana me las pide prestadas y me dice de ir al Henrietta, un club bollo de New York. Yo le digo que si, que vayamos, y a la vez pienso que es muy indiscreta e inoportuna buscando entre mis cosas. Y la salvadoregna, que al igual que yo no para de reirse por cualquier cosa -en mi caso, una risa nerviosa; en el suyo, ni idea- nos observa estupidamente parapetada tras la mesa.
Al final de la noche me pongo melancolica y tremendista y me quedo pensando en si esta pasando algo con la salvadoregna o si es que yo ando especialmente susceptible a cualquier segnal de cambio. Hey, seria una gran pena que se perdiera la confianza que tenemos. Jo, no quiero que empiece a poner atencion a su aspecto cuando quedemos, ni que se ria mas de lo normal. Yo quiero seguir bailando cumbias y merengues. No quiero que caigamos en el decoro y dejemos de hacer chistes chucos. Me niego a seguir ningun absurdo juego o ritual de cortejo. Me doy cuenta, en definitiva, de que hoy me he sentido extragnamente incomoda.
Nota: Conforme se aproxima el dia de mi vuelta, me voy poniendo mas lirica. No solo vuelvo a escribir prosa, sino tambien renglones cortos y juguetones. Pienso en mi chica y en mi gente. Me siento inquieta deseando el reencuentro y me cuesta dormir. En esos dias, corro el doble de tiempo.
-Leshe, que no vamos a ningun club, sino a mi casa a ver una peli -le digo con el nulo tacto que me caracteriza nada mas verla aparecer, porque se nota que la chica se ha arreglado mucho mas de lo habitual.
Lleva esos pantalones rojos que el otro dia le dije que me encantaban (son chulisimos) y una camisa blanca de hilo que ensegna todo. Y ya me diras para que con la fresca que hace hoy si vamos solo a mi zulo. Es nueva? Ella se sonroja como nunca la he visto sonrojarse, con un arrebol que reune anocheceres atlanticos de innumerables siglos. Yo prefiero no pensar nada, pero noto sin embargo que se me activa la luz roja de peligro.
Ay, Onthe, ahora que sabe que soy bollo, empezara a coquetear conmigo? Y la situacion me inquieta, incomoda y violenta bastante, por lo que me da la risa nerviosa. Y es que no se como quitarle hierro al asunto.
Luego en mi habitacion, con la alemana de tres metros hurgando entre mis cosas, sale a la luz el alijo de pelis bollos que Nancy Astley, mi profe favorita en apuros, me envio ('Go fish' entre ellas) y la alemana me las pide prestadas y me dice de ir al Henrietta, un club bollo de New York. Yo le digo que si, que vayamos, y a la vez pienso que es muy indiscreta e inoportuna buscando entre mis cosas. Y la salvadoregna, que al igual que yo no para de reirse por cualquier cosa -en mi caso, una risa nerviosa; en el suyo, ni idea- nos observa estupidamente parapetada tras la mesa.
Al final de la noche me pongo melancolica y tremendista y me quedo pensando en si esta pasando algo con la salvadoregna o si es que yo ando especialmente susceptible a cualquier segnal de cambio. Hey, seria una gran pena que se perdiera la confianza que tenemos. Jo, no quiero que empiece a poner atencion a su aspecto cuando quedemos, ni que se ria mas de lo normal. Yo quiero seguir bailando cumbias y merengues. No quiero que caigamos en el decoro y dejemos de hacer chistes chucos. Me niego a seguir ningun absurdo juego o ritual de cortejo. Me doy cuenta, en definitiva, de que hoy me he sentido extragnamente incomoda.
Comentario:
Hey, yo tampoco diria paranoica!!! Gracias, Elbier
Besicos
Besicos
Comentario:
"anocheceres atlanticos de innumerables siglos"
Felicidades Onthe, te quedó estupendo :))
Felicidades Onthe, te quedó estupendo :))
Comentario:
u sea que de prejuicios sin sentido a ..paranoica del comportamiento en una situacion nueva, que peligro jejeje.